CFK: cumpleaños infeliz – 20 de febrero 2018

Cristina cumplió ayer 65 años pero no tuvo una celebración. Recibió una serie de presentes griegos que coronaron un día infeliz. Las nuevas escuchas, por ejemplo. Confirman que la verdadera Cristina es la que no tiene amigos, la intolerante y desagradecida que es capaz de insultar con el peor de los insultos, aún a militantes propios como Remo Carlotto, o a Oscar Parrilli, su mayordomo y servicial interlocutor. Y decir que Gustavo Menéndez, el jefe del PJ bonaerense es “una porquería”.
Margarita Stolbizer le contestó con ironía en un tuiter: “Feliz cumpleaños, Cristina. De parte mía y de mi santa Madre. Y que Dios te devuelva todo lo que me has deseado y que los jueces te obsequien todo lo que te mereces”.
Es que la exitosa abogada que nunca ganó un juicio y lo perdió varias veces, califica a Stolbizer como “gorda hija de puta a la que hay que sacudir”. Así nomás. Es en el fragmento en donde le ordena a Parrilli que le salgan a pegar a Sergio Massa porque “habla bien de Macri en TN y mal en C5N”. Es bizarro pero absolutamente real. Son escuchas autorizadas por la justicia que se filtraron al periodismo. Estas últimas las consiguió el periodista Luis Majul.
Stolbizer ya tuvo varios enfrentamientos verbales con Cristina porque ha sido una de las dirigentes que con más rigurosidad y valentía denunció su mega corrupción de estado. Varias veces auguró que la cárcel esperaba a la ex dos veces presidenta al final de los juicios orales y públicos que tal vez pronto se unifiquen. Verdad, juicio, castigo y condena y que devuelvan lo que robaron, es la exigencia de la mayoría de la sociedad.
Cristina en sus charlas telefónicas con Parrilli ayuda a comprender como funciona su cabeza y cuáles son sus verdaderos sentimientos, los más sinceros y profundos. Por eso lo llamó en su momento “Pelotudo” a su más fiel felpudo. Es degradante escuchar como Parrilli cambia de posición en un segundo cuando Cristina lo contradice. Alguna vez un sociólogo o un psicólogo social estudiará con mucha más autoridad y formación que yo los mecanismos perversos de las relaciones humanas del kirchnerismo. A mí, por simple observación durante 15 años, todavía me asombra ver que no fue la ideología la que llevó al matrimonio a castigarnos con los peores 12 años de la democracia argentina. Con los más corruptos, hipócritas y autoritarios desde el regreso de la democracia en 1983.
Néstor y Cristina hicieron todo lo que hicieron por su bulimia de poder y de dinero. Y porque fueron malas personas. La ideología del neopopulismo vino después a justificar sus características personales. Maltratadores y mezquinos, se quedaron sin amigos y los que les quedan son obsecuentes chupamedias que son capaces de permitir que los humillen una y otra vez. Se burla de Guillermo Moreno, dice que se exilia en Rusia si Moreno arma un equipo económico. Se ríe de César Milani y hasta de periodistas hiperK. Los trata de cocoliches, imbéciles.
Eso es lo que más me cuesta comprender. Cómo es que Parrilli, Gioja, o Alberto Fernández o Jorge Taiana se han bancado insultos y apretadas y después de un tiempo siguen con ella como si nada. La explicación de la disciplina partidaria no alcanza. Hay una dignidad que tiene el hombre que si no la tiene, no puede pelear por la dignidad del pueblo.
Cristina de la boca para afuera en los últimos tiempos escupió descalificaciones sobre Carlos Menem, por ladrón y por neoliberal. Y habló maravillas en público de Raúl Alfonsín. Pero esos fueron discursos para la gilada. La verdadera Cristina está en la escucha con Parrilli. Allí dice que el mejor, el verdadero peronista era Carlos Menem y no Cafiero que había pactado con Alfonsín. Al venerable Antonio Cafiero lo define como “viejo choto”. Es más, confiesa que ella había elegido a Menem y que su marido la obligó a apoyar a Antonio Cafiero. ¿Cuántas mentiras? ¿Cuántos engaños? Sincericidios a granel. Desde los 70 que los Kirchner no creen en la democracia republicana plural y participativa. Eso es lo que representaban Cafiero y Alfonsín. Los Kirchner creen en que deben destruir lo que llaman partidocracia liberal o democracia burguesa e instalar una suerte de chavismo berreta que dinamita la libertad y hace más pobres y más dependientes a los pobres. Hay que tener la cara muy dura para satanizar ahora a Menem al que antes acompañaron 7 veces en sus boletas electorales y en santificar a Alfonsín cuando su verdadero pensamiento sostiene todo lo contrario. Cristina piensa y pensaba que Menem era Dios y que Alfonsín era el diablo. Sin que le tiemble la voz, Cristina dice que nunca le importó el partido y que hay que suturarles el orto, expresión de alta literatura y diplomacia que instaló ella con su uso habitual.
Tal vez ahora Ricardito Alfonsín no tenga tantas ganas de marchar mañana junto a Moyano y el kirchnerismo más duro y autoritario.
La voz de Cristina insultando a la madre de Remo Carlotto no tiene desperdicio. Porque la madre es Estela, jefa de las Abuelas de Plaza de Mayo y ella lo llama “hijo de puta”. Insisto con lo que dije ayer: no le dice hijo de puta a Videla o a Etchecolatz. Se lo dice a un diputado cristinista que se pasó al movimiento Evita. ¿Escuchó bien? No es que Remo traicionó y se fue al PRO o al radicalismo. Se fue con Emilio Pérsico que desde el comienzo apoya a Cristina pese a la competencia que tuvieron con La Cámpora. Por eso, solo por esa nimiedad, Cristina le dice hijo de puta a Carlotto. ¿Qué dirá Estela? ¿Qué es una operación de Clarín? ¿Qué la voz está truchada y que la que habla es Fátima Florez? Y ¿qué le contesta Parrilli ante semejante ataque? Levanta la apuesta: Remo es un forro de mierda, le dice. ¿Se da cuenta de la gravedad de todo esto? Si a alguien tan cercano tratan de esa manera, se imaginan lo que piensan, dicen y hacen contra Jorge Lanata o algún otro periodista independiente? En su momento ella le ordenó a Parrillitudo que apretara a los jueces? Es su metodología histórica.
¿Qué pensarán los profesores crípticos y ahora tan callados de Carta Abierta cuando escuchan a Cristina decir que Menem lo fascinaba? ¿O que Remo y el Movimiento Evita al que pertenecía Taiana hasta que lo eligió como compañero de fórmula son unos hijos de puta?
Ayer Cristina recibió otro regalo envenenado en las declaraciones de Hebe de Bonafini. En su convocatoria a la marcha de Moyano de mañana también cometió varios sincericidios. Hebe confesó que van a la marcha por los pibes chorros y por las madres de esos pibes y por los presos políticos y que la marcha no es de Moyano, que se colgó porque está más solo que Adán en el día de la madre.
¿A qué pibes chorros apoya Hebe? A los que matan todos los días a algún trabajador cuando sale de la fábrica para robarle una campera? ¿ O a los chorros que están presos en Ezeiza y Marcos Paz porque saquearon el estado igual que Cristina? Esos son chorros pero no pibes. Son los viejos chorros, Hebe, hable con propiedad, por favor. No confunda al campo popular. En su momento ya le había dicho “traidorazo” a Moyano y ahora dice que se colgó en la marcha y que la marcha es de todos. ¿De dónde sacó semejante mentira? ¿Defiende también a la banda de los Cantero o las nuevas familias de narcos que siembran de cadáveres la ciudad de Rosario? Esos son pibes chorros y traficantes de droga.
Hay tantos regalos amargos que Cristina recibió ayer que no me equivoco si digo que tuvo un cumpleaños infeliz. Y que el futuro amenaza más negro todavía. Tal vez su fiestita de cumpleaños número 66 la tenga que pasar entre rejas, privada de su libertad. Ese no sería un regalo para ella. Todo lo contrario, sería un regalo para la mayoría de los argentinos que quiere que todo el mundo pague por lo que hizo y que nadie tenga coronita. Ni siquiera la reina Cristina.

Moyano y Mirtha Legrand – 19 de febrero 2018

El sábado, en el programa de Mirtha Legrand, intercambié algunas opiniones con Hugo Moyano. En un momento, la discusión subió de tono y se encimaron algunas voces. Por eso me gustaría compartir con los oyentes ciertos entretelones del programa y argumentar con más tiempo algunas posturas que tengo sobre Moyano en particular y el sindicalismo en general.
A Moyano le cuesta explicar los motivos por los que convocó a la multitudinaria movilización de pasado mañana. Fernando Iglesias la definió como “La marcha por la impunidad de Moyano”. Es que hay dos o tres causas en la justicia que complican el futuro del capo camionero y sobre todo de su hijo Pablo quien podría ser encarcelado más temprano que tarde. Su cuerpo lo sabe y por eso dijo que “sería un orgullo caer preso en un gobierno gorila”. Hay un par de jueces que estarían por cumplir los deseos de Pablo. Es que tiene los dedos pegados en un par de causas por lo menos: la de los desvíos de fondos de las obras sociales hacia las empresas de su familia y el manejo oscuro, en complicidad con la barra brava, de las entradas para los partidos de Independiente.
Tanto el padre como el hijo están involucrados. Tienen que explicar ante la justicia porque contratan a empresas de su propiedad para ser proveedores del gremio que conducen. Ni una licitación, ni una compulsa de precios. Dijo Moyano en lo de Mirtha que él sabe que contratar a su esposa Liliana Zulet es más barato y mejor para los trabajadores. Y cualquiera sabe que así no se manejan los dineros públicos. Es una absoluta falta de transparencia que abre las puertas de las coimas, sobre precios, corrupción y lavado de dinero. Todo eso está investigando la justicia.
Eso es investigación de delitos y en su momento, la justicia se expedirá. Pero es responsabilidad de los periodistas y de los funcionarios públicos denunciar si observan algo irregular. Y acá todo es irregular.
Otro tema. Esto ya es conceptual y me genera cierta bronca, no tengo porque ocultarlo. El kirchnerismo y muchos, no todos, pero muchos dirigentes sindicales, hablan en nombre de los pobres, de los descamisados, de los grasitas, del pueblo trabajador y acusan al resto de la humanidad de ser insensibles explotadores de derecha que solo quieren hacerse más ricos.
Y yo creo que hay una oligarquía sindical en la Argentina que no tiene autoridad moral para hablar en defensa de los pobres ni de los trabajadores. Porque muchas veces perjudican a los afiliados al gremio para beneficiarse ellos y porque hay muchos, insisto, no todos, que son ultramillonarios que no pueden explicar como hicieron su fortuna. Además, lideran gremios donde los laburantes son pobres, pasan hambre o distinto tipo de privaciones.
Yo no estoy en contra de los delegados, ni del gremialismo honrado. Lo valoro como instrumento democrático de defensa de los más débiles en el capitalismo muchas veces salvaje que solo piensa en la codicia y la rentabilidad. Le digo más: admiro a aquellos gremialistas honrados que defienden a sus compañeros de los atropellos patronales. Siempre pongo el mismo ejemplo porque me consta sus manos limpias: Víctor de Gennaro. Pero hay muchos hombres y mujeres que ejercen con dignidad y honradez su cargo. Otro ejemplo: no tengo una sola referencia mala acerca de la ética de Juan Carlos Schmidt, por ejemplo. Se puede estar de acuerdo o no con su pensamiento y con las decisiones. Pero lo considero una persona de bien y no lo odio por su condición de sindicalista. Ya le dije, todo lo contrario. En Uruguay, en Bolivia, en Chile, está lleno de gremialistas que defienden a sus afiliados sin robar y rinden cuentas como corresponde. Viven austeramente, igual que sus representados.
Pero en Argentina hay una casta de millonarios y mafiosos y corruptos y patoteros que ensucian la democracia y su indignidad salpica al resto de la dirigencia. Es cierto que muchos dirigentes honrados por temor, o por defensa corporativa, no condenan ni combaten con vehemencia a aquellos jerarcas y burócratas sindicales que denigran la actividad.
Le doy un ejemplo. En una defensa insólita y bizarra, Moyano dijo que Marcelo Balcedo era periodista. Fue tragicómico, recién lo escuchamos. Balcedo hizo la plata extorsionando gente desde los medios que tenía y robando fondos de los trabajadores en su gremio. Era miembro de la CGT y gente de su confianza integró las listas de Cristina. Pero hagamos un ejercicio de fantasía. Supongamos que Balcedo es periodista. Yo lo repudio con toda mi fuerza y convoco a que todas las organizaciones de prensa en las que estaba, si es que estaba en alguna, lo expulsen por estafador y corrupto. No me preocupa si una persona es periodista o gremialista, peronista o radical. Yo condeno a los delincuentes y me importa un bledo su oficio o ideología. Creo, por ejemplo que Valentín Díaz Guilligan que es funcionario de Mauricio Macri debe ser echado del gobierno. Basta de gente con cuentas en paraísos fiscales que no denuncian. Hay que predicar con el ejemplo. Le juro que ninguno de mis amigos y familiares tiene una cuenta en Andorra ni en las Islas Seychelles. Los que violan la ley deben ser castigados con todo el peso. Deben ir a la cárcel como corresponde. Para que los argentinos decentes sepan que hay premios y castigos. Y que aquellos que no robamos, ni cobramos coimas y que pagamos nuestros impuestos no somos unos boludos. Somos ciudadanos que hacemos lo que corresponde.
Yo no escuché jamás una sola palabra de condena de Hugo Moyano hacia los corruptos. Hay como una omertá. Un silencio mafioso. Una defensa corporativa, hoy por ti mañana por mí.
Por eso le dije en la cara los ejemplos más pornográficos e ineludibles.
Para hablar en nombre de los pobres hay que tener una conducta intachable y una ética transparente.
No es el caso de Moyano ni de su hijo Pablo ni de su esposa Liliana ni de sus hijos.
Estamos hartos de dirigentes sindicales atornillados a sus cargos eternamente que viven como magnates y que incluso algunos, negocian con los empresarios distintas prebendas para que nunca haya otra lista que pueda ganarles las elecciones. Son los representantes de la lista única que andan en autos importados carísimos y con guardaespaldas pesados. Viven en mansiones, son patoteros, pistoleros en algunos casos. Eso es lo que yo condeno y lo que la inmensa mayoría del pueblo argentino condena. No, como dice Moyano, porque son negros y peronistas. Ese es un prejuicio muy viejo que no se sostiene y que ya fue superado, como bien le dijo Mirtha Legrand. No niego que existen algunos grupos ultra minoritarios que son gorilas de libro y que discriminan a los más humildes. Pero Moyano coloca en ese grupo despreciables a todos los que no miran para otro lado ante la mega corrupción política y sindical. Moyano llegó al extremo el otro día, en su nuevo concubinato con Cristina, de decir que no le consta que sea corrupta y que debería volver al peronismo. Eso es ser oligarca. Eso es estar en contra de los pobres y los trabajadores. Ocultar los negociados sucios de los kirchneristas o de los sindicalistas.
La marcha de Moyano es en defensa propia. Por eso tantos viejos compañeros de ruta le dieron la espalda. Alrededor de su convocatoria se sumaron todos los sectores que fomentan incidentes y ponen dinamita para que estalle la democracia y sea derrocado el presidente constitucional.
El día que los pueblos sean libres, la política será una canción, decía León Felipe. Me permito parafrasearlo: el día que los sindicalistas sean honestos la democracia se habrá consolidado. Porque eso obligará a los empresarios y a los funcionarios a que también se comporten con manos limpias y uñas cortas, como corresponde.
La bandera de la ética, la transparencia y la libertad no soluciona todos los problemas de injusticia social en un país. Pero sin decencia y con violentos autoritarios, nada se puede construir. Honestidad y libertad son los pilares de la Argentina que se viene. Hay que sembrar nuevos dirigentes con esos valores y extirpar a los que envenenan el sistema con su corrupción y autoritarismo. Se lo digo más simple: Moyano y Cristina son un emblema de lo peor de la Argentina. De un pasado nefasto que no debe volver. En eso creo: lo digo acá en la radio, en lo de Mirtha Legrand y en donde pueda.

Charly nunca se fue – 16 de febrero 2018

Siempre está volviendo, como decía Troilo. Hace casi un año que Charly no actuaba pero nunca se fue. Anoche diseminó toda su magia sobre la cabeza de tres generaciones que idolatran a García como uno de los más grandes artistas argentinos de todos los tiempos.
Era emocionante ver a pibes tarareando canciones con sus padres. Y hasta algún abuelo joven que aulló de felicidad cuando el gladiador del bigote bicolor entró al Coliseo. Puntual y prolijo como nunca. Filoso e irónico como siempre dijo: “cuanta civilización” y despertó la primera ovación de la noche. Se lo veía feliz y haciendo feliz a todo el mundo. La banda comandada por ese genio fiel llamado Fabián Von Quintiero (a) “El Zorrito” y con Rosario Ortega como ángel de la guarda y protector de la voz del flaco Charly que a veces flaquea. Es todo un símbolo que Rosario haya estado en ese momento histórico. Su padre, Palito, fue el que le tiró un salvavidas de afecto y contención cuando Charly estaba a punto de ahogarse en sí mismo.
El milagro se hizo. Un tuit en las redes y, en menos de una hora, se agotaron las entradas. Todos querían cantar los himnos nacionales que parió Charly, esta leyenda viva y padre fundador del rock nacional.
Queremos tanto a Charly. Es cofundador cultural del argentino promedio contemporáneo. Es el responsable de gran parte de lo que somos. De lo mejor de nosotros. De nuestras ilusiones.
No me gusta engañarme a mí mismo. Sé que el Charly de hoy no es el mismo. Que esa cocaína de mierda le fue asesinando neuronas de su cerebro mágico. Que dio una gran lucha por sobrevivir acompañado de Palito Ortega y que pudo lograrlo. Charly está vivo y entre nosotros. Aunque su genialidad aparezca menos o en forma más lenta. Aunque nos provoque alguna hija de la lágrima.
Charly, en realidad Carlos Alberto García Moreno nació acá nomas, en Caballito. Tiene oído absoluto para todo. Se horrorizó cuando la dictadura instaló el terrorismo de estado y fusiló la libertad y a miles de compatriotas. Charly, con una lucidez inigualable, denunció con su melodía que los amigos del barrio pueden desaparecer.
Es el compositor más sui generis que hemos tenido y tenemos. De vez en cuando se asoma a los abismos y tararea la canción para su muerte. Es que nunca aprendió a ser formal y cortes, cortándose el pelo una vez por mes. Charly está zafando como puede.
A veces medio hinchado, otras con la lengua un poco pesada pero mantiene sus rayos de creatividad que dispara de vez en cuando. Hay que estar atentos porque todavía suele pintar mamarrachos pop de colores en las paredes y sus uñas de rojo furioso. Say no more, le dice a sus amigos que lo cuidan y lo quieren. Hay que perdonarle casi todo como perdonamos nuestras propias miserias.
Charly tuvo el coraje de hacer pájaros en su máquina y de confesar como conseguir chicas y de escribir que ayer soñó con los hambrientos, los locos, los que se fueron, los que están en prisión.
Hoy desperté cantando esta canción que fue escrita hace tiempo atrás… y es necesario cantar una vez más. Es nuestro inconsciente colectivo.
Charly es un producto bien argentino. Habla de lo que fuimos y de lo que somos. De nuestra historia y nuestra realidad. Hay tres generaciones que se formaron, que bailaron y hasta que se aparearon con sus temas. Tiene una sensibilidad especial. Siempre está a punto de caerse y no se cae. Una vez su madre postiza, la Negra Sosa, en un reportaje me dijo, Charly tiene las patitas como alambres y siempre parece que se está por morir. Pero tiene una salud de hierro. Yo que me cuido me voy a morir antes. Ya vas a ver. Y Mercedes tuvo razón.
Charly no se murió a dios gracias. No abandonó. Sigue corriendo como puede la carrera de la vida aunque hubo momentos que su cuerpito flameaba al viento y con apenas 50 kilos. Pero sus teclados levantan vuelo cada vez que los acaricia.
Charly es un muchacho de barrio que se convirtió en una estrella y nos estrelló frente a una nueva estética. Es un creador nato con esos raros peinados nuevos. Tal vez uno de los artistas más importantes de todos los tiempos. Suele reírse de sí mismo y de sus entrevistadores. Tiene la ironía como herramienta de autodefensa. En un reportaje declaró:
– Soy neurótico, histérico y de personalidad esquizoide.
Siempre está cerca de la revolución porque él fue y es una revolución de la poesía y la melodía. A Charly lo llevamos puesto en nuestra materia gris. Sacamos de la galera una frase, una figura literaria, no quiero exagerar ni pretendo que le den el premio Nóbel pero es una suerte de Bob Dylan nuestro, menos politizado. Aunque es un símbolo de paz, de energía rockera que demuele hoteles y hace promesas sobre el bidet. Compuso más de 800 temas, algunas obras de arte y pocas basuras. Es un Dios imperfecto de los escenarios. Un tipo capaz de tirarse a la pileta desde pisos muy altos y bajarse los pantalones para provocar como el buen francotirador que es. Sacude conciencias, rechaza lo establecido, provoca todo el tiempo a los políticamente correctos y eso nos ayuda a madurar y a abrir caminos y cerebros dogmáticos.
Charly tiene 66 años y una actitud transgresora de 20. Sin embargo es un clásico. ¿Alguien duda que está en el altar de nuestros músicos definitivos como Atahualpa, Piazzola, o Mercedes entre otros?
Charly no se miente ni nos miente.
Por eso lo quiero tanto. Charly es un sentimiento. Y una gigantesca ola de talento.
Estuvo en el recital homenaje a Raul Porchetto. Estuvo internado en la Fleni, como tantas veces que estuvo internado. Grabó 42 discos y siempre con su altura de 1, 94 metros. A los 2 años se enfermó de vitíligo y los problemas de pigmentación de la piel se quedaron a vivir en su bigote. Una vez dijo que todo pasó por los ataques de nervios que tuvo cuando sus padres se fueron de viaje a Europa y lo dejaron al cuidado de las institutrices. “Tenía 2 años y 32 mucamas”, dijo Charly. En el Instituto Social Militar “Dámaso Centeno” de Caballito estudiaba más a Jimi Hendrix que a San Martín y en el secundario conoció a Nito Mestre y le cambió la vida y nos cambió la vida con Sui Géneris.
En la dictadura le prohibieron dos temas: “Botas locas” y “Juan represión” La censura llegó hasta Montevideo donde también surgían los dictadores y fue preso. Varias veces lo llevaron a las comisarías. Una vez en Mendoza, le golpearon la puerta de la habitación al grito de “Abra, soy policía”. García abrió y le dijo: “Y que culpa tengo yo de que usted no haya estudiado”. Hizo escándalos de todo tipo. Rompió guitarras, rompió las reglas, rompió todo. A Galtieri le cantó casi como un ruego que “No bombardeen Buenos Aires” por la guerra de Malvinas. Y cuando los dictadores de Videla marchaban hacia el poder, el Luna Park se llenó de jóvenes rebeldes de pelo largo que fueron a decirle “Adios a Sui Géneris”. Cantaron canción para mi muerte y fue toda una premonición. A los 5 años ya tocaba a Bach y Mozart en el Conservatorio. A los 12 se había convertido en profesor de “Teoría y Solfeo”. Ganó un Grammy a la excelencia musical y bien merecido estuvo.
Charly no es muy creyente que digamos. Escribió parte de la religión. Y por eso me permito decirle como si fuera el Papa, nuestro sumo pontífice del rock: Charly, rezo por vos. Para que no te vayas nunca.