Voto no positivo x 10 – 17 de julio 2018

Julio César Cleto Cobos hoy dice que con su legendario voto no positivo le hizo un favor a todos: al gobierno kirchnerista que integraba como vicepresidente, a la oposición, al campo y a la paz social. Sus nervios que dejaron helada a la sociedad le parieron esa expresión que por lo negativa y por lo positiva ingresó en la historia: “Mi voto no es positivo. Mi voto es en contra”. Eran las 4 y 25 minutos de la madrugada. El empate en 36 votos voló por los aires. Cobos pensó mucho en sus hijas y en su abuelo inmigrante y campesino de Chacabuco.
Hubo una Mesa de Enlace que fue parida por tantos ataques. Hubo detenidos como el actual senador por Entre Ríos Alfredo de Angeli.
Ya pasaron diez años. De inmediato se fue en viaje a Mendoza sin saber bien qué lugar le iban a reservar los tiempos y Cristina. La presidenta le hizo la cruz y no le dirigió nunca más la palabra. La fortaleza espiritual para hacer lo correcto fue más del maratonista de 42 kilómetros y el karateca que del ingeniero formado en el radicalismo alfonsinista. Argentina contuvo la respiración. No olvidaremos aquel momento dramático cuando merodeamos una batalla feroz entre hermanos.
Hoy podemos decir que hay un campo de diferencia entre Macri y Cristina. Hablo de la actitud ante el mundo de la producción agropecuaria.
El actual presidente ama a los chacareros, entre otras cosas, porque de ese universo nacieron muchos de los votos que le permitieron ganar las elecciones. Y la ex presidenta, los odia porque a diez años de la lucha por la resolución 125, ahora podemos ver que este sector fue el primero que le propinó una triple paliza que la fue llevando a su decadencia política.
Tierra fértil. Así se podría definir la relación entre el presidente Mauricio Macri y el campo. En su momento el jefe de estado recordó que este gobierno le sacó la pata de encima al campo y le tendió la mano. Es que el interior profundo y productivo cambió mucho como para derribar los prejuicios de otra época.
Ya no son más oligarcas concentrados, rentísticos e individualistas que desprecian la democracia. Es cierto que en el pasado, parte de su dirigencia institucional tuvo comportamientos golpistas y anti republicanos como cuando silbaron al presidente Raúl Alfonsín o apoyaron el golpe de 1976. Pero hoy cambió muchísimo eso. El campo es uno de cada tres trabajos, es innovación tecnológica de punta, es el sector más competitivo de la economía nacional. Es la industria más descentralizada y federal. En todos los pueblos del país hay trabajo por hacer. En cada campo hay posibilidades laborales. En todos lados hay esperanza y riqueza que producir. Eso es arraigo. Raíces. Identidad.
El federalismo en serio es el que permite que no haya desarraigo y que cada hermano argentino trabaje en su tierra, con su familia y sus raíces y que no tenga que venir a las espaldas y los conurbanos de las grandes ciudades.
Hoy lo oligarcas son los jerarcas peronistas y gremialistas enriquecidos y blindados. Hoy Cristina y sus cómplices tienen más tierras y dólares que la gran mayoría de los productores del campo y encima exhiben su ignorancia cuando tratan de “yuyito” a la soja. No hay nadie más terrateniente que Lázaro Báez.
Esa tierra fértil deberá multiplicarse a lo largo y a lo ancho de la patria. Que estos valores de trabajo e innovación, de fraternidad entre todos y de apuesta al crecimiento con inclusión y en libertad se multiplique por todo el territorio. Que los sectarios, los corruptos y los golpistas tengan que mirar el partido desde afuera. Que hayamos aprendido de nuestros errores y apostemos a la convivencia pacífica y al debate constructivo y pluralista. Ojalá esa tierra fértil sea el anticipo del país que viene. Ojalá el odio y el resentimiento del cristinismo sea el país que se va. Ojalá.
Porque Cristina es todo lo contrario. Ella nunca pudo superar aquella triple paliza que recibió su gobierno por la 125.
Ella fue la responsable política de esa medida y de humillaciones como calificarlos de golpistas agrocargas y grupos de tareas o piquetes de la abundancia que utilizaron tanto Néstor como Cristina.
Los periodistas militantes, alimentados a pauta publicitaria oficial, bautizaron a los que protestaban como “gauchiturros o barras bravas de 4x4” y Ricardo Forster, el profesor líder de Carta Abierta, los caracterizó de “golpistas de cuarta y conspiradores pre democráticos”. Ider Peretti un amigo de Guillermo Moreno que actuaba como dirigente agropecuario K y que conmovió a Cristina con su llanto sin fin frente al féretro de Néstor, hoy fue devorado por la historia, pero en aquel momento dijo que la Mesa de Enlace: “hacía terrorismo por el terrorismo mismo”. Y Finalmente Cristina, jefa de la familia que más se enriqueció ilícitamente y sin límite los acusó de “avaros “y de cometer el pecado capital de la codicia”. Justo Cristina acusando de avaro y codicioso a otros. La viga en el ojo ajeno.
El gobierno sufrió una triple derrota por su infantilismo y desconocimiento de la nueva revolución tecnológica. Primero en las calles, con aquellas multitudinarias manifestaciones en el monumento a la Bandera en Rosario y a Los Españoles en Palermo. Después con el duro revés electoral que sufrieron en las elecciones cuando la lista encabezada por Néstor, Scioli y Massa perdió a manos de Francisco de Narváez. Y finalmente, ni que hablar, de aquella madrugada de la que se cumple una década, con el país en vilo cuando Julio Cobos pronunció ese voto no positivo que cambió todo. Fue un terremoto parlamentario para el gobierno. Los productores quieren bautizar este día como el del gobierno no positivo. ¿Se acuerdan que Cristina se enojó tanto que quiso tirarle el gobierno por la cabeza a los argentinos? Tuvo que intervenir telefónicamente Lula para que ella no presentara su renuncia porque “este pueblo no nos merece, Nestor”, como dijo en ese momento. Cristina no se olvida más. Por eso su actitud revanchista. Porque tomó medidas de gobierno que perjudicaron al campo y no beneficiaron a nadie. Fueron solamente caprichos o la puesta en acto de aquella vieja consigna setentista y autoritaria de “Ni olvido ni perdón”.
Entre otras cosas, por eso el campesino quedó destruido. En muchos lugares, la política oficial parecía de tierra arrasada. Hicieron todo al revés de lo que indicaba el sentido común.
¿Eso fue progresismo o masoquismo? Eso fue dilapidar los mejores vientos de progreso en un siglo.
¿Quién podía aguantar sequías, inundaciones, maltrato, inflación, atraso del tipo de cambio y una asfixia impositiva que encima es regresiva, es decir que genera mayor desigualdad social? Y eso que somos el país que más granos producimos por habitantes en el planeta.
Una cosa es el campo afuera. Y otra es afuera el campo. Una cosa es tierra adentro y otra muy distinta es tierra arrasada. Así se podría definir la política de Cristina con el mundo de la producción agropecuaria: tierra arrasada.
Cristina volvió al llano y dejó nuestro país con menos carne, con menos leche, con menos trigo y menos maíz. Que dios y la patria se lo demanden.

Andrea del Boca: De Vido corazón – 16 de julio 2018

Parece una novela negra. Negra y sucia como la plata de todos los argentinos que robaron y lavaron el ministro Julio de Vido y la actriz Andrea del Boca. Lamentablemente no es ficción. No es un culebrón. Es una realidad terrible y dolorosa que, una vez más, confirma los niveles astronómicos de corrupción del gobierno de Cristina y sus cómplices. Porque estamos hablando de una metodología para el robo sistemático. Ya sabemos que la autora ideológica y principal beneficiaria fue Cristina pero que el gerente de coimas y retornos siempre fue el ministro De Vido. Hoy está preso en la cárcel de Marcos Paz y tanto su esposa Lali Miniccelli como otro cómplice del gabinete, Aníbal Fernández nos quieren hacer creer que don Julio es un preso político, un perseguido por la oligarquía macrista.
Pero volvamos a la novela de Andrea: “Mamá corazón” que hoy podríamos rebautizar: “De Vido corrupción”.
El juez Sebastián Ramos procesó al ministro, la actriz y también a quien fue rector de la Universidad de San Martin, Carlos Ruta. Además fueron embargados en 50 millones de pesos la dama y 60 millones los caballeros. Entre otros procesados también aparece Liliana Mazure, en aquel momento a cargo del INCAA.
El cristinismo corrompió todo lo que tocó. Ensució de coimas incluso a varias universidades con el objetivo de triangular el dinero y evitar las necesarias licitaciones y controles republicanos.
Lo de Andrea del Boca es solo una parte. Pero por este sistema ilegal y perverso, De Vido firmó convenios por 344 millones de pesos con la Universidad de San Martin. Insisto, esto es apenas un ejemplo. Porque esta estafa nefasta la hizo con la complicidad de varias universidades. A los K no les tembló la mano en embarrar de actitudes mafiosas aun los símbolos más sagrados como pueden ser los pañuelos blancos de las Madres de Plaza de Mayo o los claustros universitarios. De hecho, entre la decena de causas que De Vido tiene en la justicia está la estafa de la Fundación Sueños Compartidos que fueron más pesadillas que otra cosa para que Sergio Schoklender, Abel Fatala y Hebe de Bonafini tengan que explicar lo inexplicale ante los tribunales.
De esos 344 millones de pesos en una sola de las universidades, se distribuyeron fondos por adjudicación directa. Bien discrecional y arbitrario. La Universidad de San Martin hacía un pase de mano y se quedaba con el 10 % en concepto de gastos administrativos y los entregaba a productoras privadas. Eso es delito por donde se lo mire. Por eso el magistrado a cargo de la causa los está acusando de “defraudación y administración fraudulenta”. De Vido le dio 344 millones a Carlos Ruta y la ruta del dinero siguió entre otros hacia Andrea del Boca y la empresa Tostaki de la que también le quiero hablar especialmente.
El juez Ramos enumera en su escrito más de 20 irregularidades que detectó la SIGEN (Sindicatura General de la Nación)
Mamá Corazón es un agujero negro de truchadas. Había 121 millones destinados para la novela de Andrea. Se contrató a su productora por 36 millones y la productora solo facturó 27 y finalmente cobró efectivamente 25 millones. Es increíble como en cada paso todos fueron mordiendo una parte del dinero. En el camino, cada uno se fue quedando con un pedazo del dinero. Pero como si esto fuera poco, la novela ni siquiera se terminó. No fue magia, fue mafia e impunidad kirchnerista.
Para los amigos, todo. Para los enemigos ni justicia. Y Andrea del Boca era peronista, y amiga de Cristina. Tal vez por eso “Mamá Corazón” no fue el primer proyecto en recibir dinero del gobierno kirchnerista. En 2013, Andrea ya había embolsado 30 millones para hacer la miniserie llamada “Esa Mujer”.
Le dije que quería analizar especialmente la productora Tostaki. Se licitaron 10 series y una ganó “El Pacto” aunque luego, el expediente se perdió en el triángulo de las bermudas del Instituto del Cine que lideraba Mazure. Qué casualidad, ¿no le parece?
“El Pacto” fue un panfleto burdo que no calificaría como miniserie en ningún lugar del mundo. Fue un largo spot de propaganda K con el objetivo de atacar al grupo Clarín y el origen de Papel Prensa.
Fueron 13 episodios pero Mike Amigorena se bajó antes del proyecto cuando registró que su imitación de Héctor Magnetto era un ataque grosero y de mal gusto. El brulote fue un fracaso de audiencia en el que trabajó la crema de los actores K: Cecilia Roth, Federico Luppi, Cristina Banegas, Luis Ziembrowski, entre otros. Ya pasaron 7 años pero muchos recuerdan que Gustavo Garzón hizo del genocida Videla y que hasta Dalma Maradona hizo algún papel menor. El guión fue de Marcelo Camaño, y lo más grave de todo para la justicia fueron las productoras. Oruga y Tostaki que era de Alessandra “Lali” Minnicelli y Marta Cascales, las esposas del ministro Julio de Vido y Guillermo Moreno, respectivamente. ¿Se entiende? De Vido le dio fortunas de todos los argentinos a una universidad que se quedó con el 10 % y la pasó a productoras privadas sin licitación. Una de las productoras era la de Andrea del Boca y la otra la de su esposa Lali que también va a tener que explicar estas cuestiones ante la justicia.
Le recuerdo que Minnicelli tiene preso a su esposo De Vido y también a su hermano, el Mono, por integrar la mafia de las aduanas y el contrabando. Hasta su hijo aparece involucrado en una de las causas de Odebrecht. Lo primero es la familia.
Si sumamos a todas las universidades y todos los proyectos artísticos de don Julio hay más de 2 mil millones en juego y en muchas series de calidad despareja tirando a bajada de línea mediocre.
Además de Andrea del Boca y la productora de las esposas de De Vido y Moreno aparece muy beneficiada en la lista Atuel Producciones. Pertenecía a la actriz Melina Petriella y el rol de lobista lo tuvo Hugo de Vido, el hermano de don Julio. Bingo. En su momento Darío Lopérfido lo acusó de ser el responsable de “el mayor fraude fiscal de la historia audiovisual” donde llegaron a evadirse más de mil millones de pesos.
Y entre los actores que más veces participaron en emprendimientos de este tipo aparece Luis Machin en 13 ocasiones, Alejandro Awada en 8, Juan Palomino en 7 y Osmar Nuñez en 5.
De todos modos, el Tigre De Vido ya tiene demasiadas manchas y una mas no le hace nada.
El otrora gerente del cartel de pingüinos y coimas tiene que rendir cuentas ante la justicia por varios temas y está pasando su peor momento. Le recuerdo que fue abandonado por Cristina y sus compañeros diputados votaron el desafuero para que vaya preso. Pero conviene recordar otras causas que nunca hay que olvidar:
1) Gasoductos Odebrecht
2) Sueños compartido con Hebe
3) Rio Turbio por la que está detenido.
4) Gas Natural Comprimido
5) Renegociación de contratos ferroviarios
6) Subsidios a colectivos
7) Direccionamiento de la obra pública a su compañero de prisión: Lázaro Báez
8) Compra de trenes chatarra.
9) Siniestro de estación Once. Está acusado de estrago culposo por la muerte de 51 personas
10) Nueva denuncia de Laura Alonso de la Oficina anticorrupción
Esta causa es directamente alucinante por el nivel de impunidad que sentían. Escuche bien: don Julio, con su firma le pagó 70 millones de dólares a una empresa por la construcción de un gasoducto. Lo escandaloso es que del gasoducto no hay ni un ladrillo construido y que ese pago, repito de 70 millones de dólares, lo autorizó 8 días antes de irse del poder. Perdió la chaveta, la vergüenza y se quedó sin estómago. Ocho días antes de dejar el gobierno le regaló 70 millones de dólares a una empresa de Santa Cruz. ¿Qué me cuenta?
El contrato total era por 218 millones de dólares y se hizo sin licitacion ni auditorias pero con sobreprecios y la obra nunca comenzó. Además ese contrato se firmó en 24 horas, dicen que es el que más rápido se firmó en la historia.
Estos muchachos de Cristina y Cristina no dejaron delito por cometer. Fueron el gobierno más corrupto de la historia democrática. Muchos artistas, defensores de los derechos humanos y universidades, lamentablemente, fueron utilizados como partícipes necesarios de varias estafas de este tipo. Algunos se dieron cuenta a tiempo y se eyectaron. Pero otros hoy siguen levantando las banderas de Cristina porque sueñan con convertir a la Argentina en la Venezuela chavista. Esa sería una novela negra, negra y sucia como la plata que robaron y lavaron con De Vido corrupción.

El rock se llama Charly – 13 de julio 2018

Con todo el drama y el horror que generó Pity Alvarez con su asesinato, parece mentira que hoy se celebre el Día Mundial del Rock. Se recuerda porque en 1985, se hizo el primer festival Live AID, en solidaridad por la emergencia humanitaria que se vivía la población de Etiopía ante la falta de agua potable y alimentos.
El show fue considerado uno de los sucesos de ayuda humanitaria más exitosos de todos los tiempos y contó con la presencia de varias leyendas del rock como The Who, Led Zeppelin, Queen, Sting, Duran Duran, U2, Paul McCartney, Phil Collins y Eric Clapton. También asistieron The Rolling Stones, Tina Turner, David Bowie, Madonna, entre muchos más. El acontecimiento fue transmitido en 72 países para una audiencia de más de mil 500 millones de espectadores en directo por televisión.
Para nosotros, los argentinos, el rock nacional tiene muchos padres pero para mí, con todo respeto por los demás, hay una figura que brilla por encima de todas: Charly García.
El gladiador del bigote bicolor diseminó toda su magia sobre la cabeza de tres generaciones que idolatran a García como uno de los más grandes artistas argentinos de todos los tiempos.
Hoy la banda la comanda ese genio fiel llamado Fabián Von Quintiero (a) “El Zorrito” y está Rosario Ortega como ángel de la guarda y protector de la voz del flaco Charly que a veces flaquea. Es todo un símbolo que Rosario ocupe ese lugar. Su padre, Palito, fue el que le tiró un salvavidas de afecto y contención cuando Charly estaba a punto de ahogarse en sí mismo.
Todos quieren cantar los himnos nacionales que parió Charly, esta leyenda viva y padre fundador del rock nacional.
Queremos tanto a Charly. Es cofundador cultural del argentino promedio contemporáneo. Es el responsable de gran parte de lo que somos. De lo mejor de nosotros. De nuestras ilusiones.
No me gusta engañarme a mí mismo. Sé que el Charly de hoy no es el mismo. Que esa cocaína de mierda le fue asesinando neuronas de su cerebro mágico. Que dio una gran lucha por sobrevivir acompañado de Palito Ortega y que pudo lograrlo. Charly está vivo y entre nosotros. Aunque su genialidad aparezca menos o en forma más lenta. Aunque nos provoque alguna hija de la lágrima.
Charly, en realidad Carlos Alberto García Moreno nació acá nomas, en Caballito. Tiene oído absoluto para todo. Se horrorizó cuando la dictadura instaló el terrorismo de estado y fusiló la libertad y a miles de compatriotas. Charly, con una lucidez inigualable, denunció con su melodía que los amigos del barrio pueden desaparecer.
Es el compositor más sui generis que hemos tenido y tenemos. De vez en cuando se asoma a los abismos y tararea la canción para su muerte. Es que nunca aprendió a ser formal y cortes, cortándose el pelo una vez por mes. Charly está zafando como puede.
A veces medio hinchado, otras con la lengua un poco pesada pero mantiene sus rayos de creatividad que dispara de vez en cuando. Hay que estar atentos porque todavía suele pintar mamarrachos pop de colores en las paredes y sus uñas de rojo furioso. Say no more, le dice a sus amigos que lo cuidan y lo quieren. Hay que perdonarle casi todo como perdonamos nuestras propias miserias.
Charly tuvo el coraje de hacer pájaros en su máquina y de confesar como conseguir chicas y de escribir que ayer soñó con los hambrientos, los locos, los que se fueron, los que están en prisión.
Hoy desperté cantando esta canción que fue escrita hace tiempo atrás… y es necesario cantar una vez más. Es nuestro inconsciente colectivo.
Charly es un producto bien argentino. Habla de lo que fuimos y de lo que somos. De nuestra historia y nuestra realidad. Hay tres generaciones que se formaron, que bailaron y hasta que se aparearon con sus temas. Tiene una sensibilidad especial. Siempre está a punto de caerse y no se cae. Una vez su madre postiza, la Negra Sosa, en un reportaje me dijo, Charly tiene las patitas como alambres y siempre parece que se está por morir. Pero tiene una salud de hierro. Yo que me cuido me voy a morir antes. Ya vas a ver. Y Mercedes tuvo razón.
Charly no se murió a dios gracias. No abandonó. Sigue corriendo como puede la carrera de la vida aunque hubo momentos que su cuerpito flameaba al viento y con apenas 50 kilos. Pero sus teclados levantan vuelo cada vez que los acaricia.
Charly es un muchacho de barrio que se convirtió en una estrella y nos estrelló frente a una nueva estética. Es un creador nato con esos raros peinados nuevos.
Siempre está cerca de la revolución porque él fue y es una revolución de la poesía y la melodía. A Charly lo llevamos puesto en nuestra materia gris. Sacamos de la galera una frase, una figura literaria, no quiero exagerar ni pretendo que le den el premio Nóbel pero es una suerte de Bob Dylan nuestro, menos politizado. Aunque es un símbolo de paz, de energía rockera que demuele hoteles y hace promesas sobre el bidet. Compuso más de 800 temas, varias obras de arte y pocas basuras. Es un Dios imperfecto de los escenarios. Un tipo capaz de tirarse a la pileta desde pisos muy altos y bajarse los pantalones para provocar como el buen francotirador que es. Sacude conciencias, rechaza lo establecido, provoca todo el tiempo a los políticamente correctos y eso nos ayuda a madurar y a abrir caminos y cerebros dogmáticos.
Charly tiene 66 años y una actitud transgresora de 20. Sin embargo es un clásico. ¿Alguien duda que está en el altar de nuestros músicos definitivos como Atahualpa, Piazzola, o Mercedes entre otros?
Charly no se miente ni nos miente. Por eso lo quiero tanto. Charly es un sentimiento. Y una gigantesca ola de talento.
Grabó 42 discos y siempre con su altura de 1, 94 metros. A los 2 años se enfermó de vitíligo y los problemas de pigmentación de la piel se quedaron a vivir en su bigote. Una vez dijo que todo pasó por los ataques de nervios que tuvo cuando sus padres se fueron de viaje a Europa y lo dejaron al cuidado de las institutrices. “Tenía 2 años y 32 mucamas”, dijo Charly. En el Instituto Social Militar “Dámaso Centeno” de Caballito estudiaba más a Jimi Hendrix que a San Martín y en el secundario conoció a Nito Mestre y le cambió la vida y nos cambió la vida con Sui Géneris.
En la dictadura le prohibieron dos temas: “Botas locas” y “Juan represión” La censura llegó hasta Montevideo donde también surgían los dictadores y fue preso. Varias veces lo llevaron a las comisarías. Una vez en Mendoza, le golpearon la puerta de la habitación al grito de “Abra, soy policía”. García abrió y le dijo: “Y que culpa tengo yo de que usted no haya estudiado”. Hizo escándalos de todo tipo. Rompió guitarras, rompió las reglas, rompió todo. A Galtieri le cantó casi como un ruego que “No bombardeen Buenos Aires” por la guerra de Malvinas. Y cuando los dictadores de Videla marchaban hacia el poder, el Luna Park se llenó de jóvenes rebeldes de pelo largo que fueron a decirle “Adios a Sui Géneris”. Cantaron canción para mi muerte y fue toda una premonición. A los 5 años ya tocaba a Bach y Mozart en el Conservatorio. A los 12 se había convertido en profesor de “Teoría y Solfeo”. Ganó un Grammy a la excelencia musical y bien merecido estuvo.
Charly no es muy creyente que digamos. Escribió parte de la religión. Y por eso me permito decirle como si fuera el Papa, nuestro sumo pontífice del rock: Charly, rezo por vos. En el día mundial del rock. En el día del derrumbe de Pity. Charly rezo por vos. Para que no te vayas nunca.