La indignidad K – 10 de noviembre 2017

No me asustan las ideas de las personas. Me asusta la falta de ideas. Pero lo que más me indigna es la indignidad. Me rebela. Desprecio a las personas que son capaces de arrastrarse, de dejarse humillar por el jefe. Y mucho más si ese jefe es político.
No me despiertan odio. Me producen algo peor: lástima. No les tengo bronca, me dan pena.
El que pierde la dignidad lo pierde todo. Es como entregar el alma al diablo. Toda persona debe ser digna. Y mucho más si es funcionaria y se propone conducir los destinos de un país. Porque es el que debería dar el ejemplo.
Ayer me quedé pensando en eso por la nueva humillación, esta vez pública, a la que Cristina sometió a Parrilli. Hay que ser muy mala persona por el lado de Cristina y hay que ser muy poca persona por el lado de Parrilli. Ella, la reina que perdió el trono y no se dio cuenta todavía, le había pedido a su tropa que no fuera a acompañarla a tribunales a declarar. Voy a ir sola, desafió. Pero Parrilli, como buen mayordomo, se acercó a la puerta para ver si la monarca necesitaba algo. Está a su servicio. Es servil. Cuando Cristina lo vio, sacó su cabeza por la ventana del auto y delante de periodistas y policías a los que les dio vergüenza ajena, a los gritos le reclamó: “Para que viniste, les dije que no vinieran, ¿Qué haces acá?”.
Parrilli, en lugar de mandarla al carajo e irse a su casa a tratar de ser feliz, agachó la cabeza, soportó el cachetazo y en silencio se fue a refugiar en las tinieblas de la burocracia.
¿Qué pasa por la cabeza de alguien que reacciona así? ¿Lo hace porque es un mediocre que de esa manera se siente cerca del poder? ¿Lo hace por convicción ideológica y cree que así está militando para la revolución de los pobres? Lo digo porque esta vez fue público. La humillación anterior fue privada y se conoció por las escuchas telefónicas que había ordenado la justicia. Ella lo reta, le dice que lea los diarios por internet y finalmente lo bautiza pelotudo para toda la vida. ¿A cambio de que Parrillitudo acepta ser un felpudo por donde camine la señora con sus tacos aguja? ¿Cree que así le presta un servicio a la patria?
Me resulta realmente incomprensible. Martin Luther King decía que para que alguien se te suba sobre los hombros, primero te tenés que agachar. El general San Martin decía que se escucha mucho más el grito de una persona que el silencio de miles.
Nada bueno se puede construir políticamente, ni afectiva ni laboralmente desde la falta de respeto y el maltrato al otro. Es altanería en estado puro. Es la soberbia de creerse alguien superior. Nariz parada, le decíamos en Córdoba. Esa dialéctica del amo y el esclavo es tan vieja como el mundo. Y define a las personas. Las pinta de cuerpo entero. Cristina es muchas cosas pero sobre todo es una mujer soberbia incapaz de construir una amistad duradera. Parrilli es muchas cosas, pero sobre todo un obsecuente, un alcahuete, un chupamedias que todo el tiempo dice: “Si doctora, si Cristina”. Le pertenezco, como decía el gran actor Gianni Lunadei en Mesa de Noticias.
La falta de honor no es solo un problema de Parrilli. Cristina edificó gran parte de su poder sobre la base del temor que genera y no del respeto intelectual por sus estrategias o por su coraje. Quiero que le teman a Dios y un poquito a mí, fue su sincericidio. Hoy todavía hay dirigentes importantes, muy sólidos intelectualmente que tiemblan ante su presencia. Hace poco le conté el caso del mismísimo Jorge Taiana. Ella lo comparó con el corrupto de Amado Boudou y el tuvo la dignidad de presentar la renuncia. Pero como es un soldado de la emancipación nacional se quedó en el ejército de reserva. Disciplina partidaria, justificaba. La famosa lealtad que fue uno de los pilares de la vigencia del peronismo durante más de 70 años. Por eso se fue al Movimiento Evita que suavemente, despacito, mostraba algunas prudentes críticas o diferencia de matices. Pero bastó que Cristina lo llamara para que volviera al lado de quien la había maltratado para convertirse en su compañero de boleta electoral como segundo senador de la provincia.
Lo mismo pasó con Esteban Righi y tantos otros. Son gente con neuronas y prestigio profesional pero que tiran por la borda gran parte de su trayectoria por refugiarse en el silencio. ¿Temen un carpetazo? ¿No le quieren dar pasto a la derecha? Nadie se le atreve a Cristina. Daniel Scioli fue incapaz de pelear por mayores fondos para la provincia de Buenos Aires. Le correspondían al distrito. Pero nunca lo exigió con la firmeza correspondiente, como acaba de hacer María Eugenia Vidal. Hoy Scioli sería presidente si se hubiera animado a decirle a Cristina que no le pusiera a Carlos Zannini de vice o a Aníbal Fernández de candidato a gobernador. Pero no tuvo el coraje de decirle aunque sea con mucha prudencia que pusiera cualquier otro candidato pero no los más desprestigiados. El miedo no es un buen consejero. La dignidad y la esperanza deben vencer al miedo. Cristina, la reina estaba desnuda y nadie se atrevió a decírselo en la cara.
Todavía hoy, con Cristina cuesta abajo en su rodada electoral y cada vez más cerca de los 5 procesamientos y la cárcel, son muy pocos los que tienen la valentía de hacerle una crítica importante aunque por lo bajo digan que la aborrecen.
A José Luis Gioja lo mandó a que se suture el orto y él se suturo la boca. A Pichetto le dijo traidor hijo de mil puta y el jefe peronista del bloque de senadores le contestó en los hechos con un armado que la excluye y que la deja afuera de las bancas del justicialismo y la coloca en el área de Unidad Ciudadana. Incluso para diferenciarse dijo que va a visitar a De Vido en la cárcel y que no es bueno “borrarse y no dar la cara”. Telefono para la exitosa abogada que nunca ganó un juicio.
Ahora Julio de Vido y señora, están mostrando un poco de dignidad y le contestan. Un par de cartas desde la cárcel. Alessandra Minnicelli le dijo a Cristina que había tenido un comportamiento inhumano con su familia pese a que se conocen de toda la vida. Hoy volvió a la carga y dijo que Julio sabe mucho y que José López y Ricardo Jaime respondían a Néstor.
Cristina no quiso poner las manos en el fuego por quien fue el gerente de la corrupción desde Río Gallegos, cuando nació este movimiento cleptocrático y autoritario.
Hasta el patotero de Guillermo Moreno se animó un poco más que todos y acaba de decir que Cristina debería haber puesto las manos en el fuego por Boudou, De Vido y Milani. Se ve que Moreno quiere que Cristina vaya directamente al hospital del Quemado. Ella no pone las manos en el fuego porque fue ella la que los puso en esos cargos claves y sabe muy bien el comportamiento delictivo y corrupto que todos tuvieron. Encima tiene una mirada seudo estética, como la cheta de Nordelta. Ni Rudy Ulloa, ni Jaime, ni De Vido o Moreno fueron nunca santos de la devoción de Cristina. Ella no se los banca porque siente que son demasiado berretas y que les falta glamour. Por eso cuando ella pudo elegir optó por los muchachitos rubios y pintones como Amado o Axel Kicillof.
Con esto no quiero ocultar ni minimizar la mega corrupción de estado, la intención de derrocar a este gobierno, las mentiras con que profanaron los derechos humanos, los altos niveles de pobreza y el autoritarismo cargado de odio con el que abrieron la grieta más terrible.
Pienso que son aspecto más conocidos y más criticados por diversos sectores.
Pero la indignidad es la madre de todas las enfermedades políticas. Por mejores ideas y estrategias que tenga, si el que conduce es una persona indigna que carece de ternura y sensibilidad, nada puede funcionar. La indignidad de los que lideran solo conduce al precipicio. Humillar al otro es humillarse a uno mismo. Someter al otro es quedar atado a esa cadena. La indignidad es la materia prima de todos los tiranos. Y todas las tiranas.

Zaffaroni sin vergüenza – 9 de noviembre 2017

No sé cómo no se le cae la cara de vergüenza a Zaffaroni. Debe ser que carece de vergüenza. No puedo creer que, a pesar de haber sido uno de los personajes más dañinos, durante los más de 12 años de kirchnerismo, todavía siga levantando el dedito para dictar cátedra.
Es el autor ideológico de una solicitada que firmaron decenas de cristinistas fanáticos donde aseguran “que la república cruje y la democracia y el pluralismo están en peligro”.
Es el mismo Zaffaroni que defiende a la dictadura chavista venezolana al igual que la mayoría de los firmantes de ese panfleto. Y hablan de pluralismo y república los que nos llevaron al lado de Cuba, Venezuela e Irán y los que manejaron el país con un autoritarismo feroz, con el Congreso reducido a la servidumbre, con la justicia colonizada y con un oligopolio de medios de comunicación que se la pasaron atacando opositores y periodistas independiente y chupándole las medias a Cristina y su banda que se dedicó a saquear al estado como definió el fiscal Pollicita. Ahí están Leopoldo Moreau y su brulote antisemita contra Waldo Wolff, Héctor Recalde, Roberto Baradel, Victor Hugo Morales y Milagro Sala entre otros preocupados por la renuncia de Alejandra Gils Carbó y la autonomía del Ministerio Público. Justo ellos que armaron una agrupación llamada “Justicia Legítima” para garantizar la impunidad de los ladrones de estado que nos gobernaron. Justo ellos que no dijeron una palabra cuando Amado Boudou, destituyó de un cahetazo al anterior procurador, Esteban “El Bebe” Righi con el aplauso de Cristina.
Zaffaroni habla del peligro totalitario del gobierno de Macri y se bancó en silencio y de rodillas como todos los firmantes que un detenido por terrorismo de estado fuera el jefe del ejército designado y defendido por Cristina. Hablo del general César Milani que, como si esto fuera poco, también está acusado de enriquecimiento ilícito.
Zaffaroni no tiene vergüenza. Es es el padre ideológico de jueces como José Villafañe que se cansaron de dejar asesinos en libertad, como Pepito Echegaray que mató de un balazo en la cabeza a Abril Bogado, la chiquita de 12 años.
Zaffaroni se llena la boca hablando de los pobres y en contra de los ricos y cobra una jubilación de privilegio de casi 400 mil pesos por mes pese a que ya era un hombre de fortuna.
En el acto y en la solicitada, Zaffaroni tuvo la complicidad de Estela Carlotto que ya abandonó toda idea de autonomía y se entregó por entera a la militancia cristinista. Dijo la titular de Abuelas que “Si pudimos con Videla, vamos a poder con Macri”. Es como decir que 10 millones de argentinos votaron a un genocida. ¿Creerá eso de verdad? ¿O es la desesperación por ver como se caen a pedazos las mentiras de la cleptocracia pinguina a la que tanto aportó ella y Hebe de Bonafini? Todavía tienen que pedir disculpas por instalar frases mentirosas como “que devuelvan los nietos” y “la gendarmería mató a Santiago Maldonado”.
Pero lo más aberrante de Zaffaroni, que tiene una vida y una trayectoria repleta de hechos aberrantes, es que no tiene autoridad moral para hablar de la dictadura de la que fue funcionario y de la inseguridad o manejo de las fuerzas represivas ya que es el autor ideológico del sistema que premia a los victimarios de delitos y castiga doblemente a las víctimas y a sus familiares.
Por eso no me canso de hacerle a algunas preguntas. Doctor Zaffaroni:
-¿Corresponde que usted ocupe ese lugar de tanto prestigio pese a que fue juez y juró por los estatutos de dos dictaduras a falta de una y que una de ellas fue el más feroz genocidio perpetrado por Videla y sus cómplices?
– ¿Es cierto que durante el terrorismo de estado usted no le dio lugar a ninguno de los 120 habeas corpus sobre detenidos desaparecidos que pasaron por su despacho y que por el contrario redactó un manual militar en el que justificaba los golpe de estado y en el que discriminaba a los homosexuales para que no fueran parte del Ejército?
-¿ Podría confirmar si las Madres de Plaza de Mayo encabezadas por Hebe de Bonafini ahora lo definieron como “juez de la patria” porque milita para el kirchnerismo pero antes lo habían incluido en una lista de 437 jueces que colaboraron con la dictadura militar?
-¿Cuanta verdad hay en esa información que afirma que usted calificó a Néstor Kirchner de nazi de la Patagonia por violar la división de poderes en Santa Cruz y que luego se hizo amigo del presidente, de la presidenta Cristina pero sobre todo de su vice presidente Amado Boudou a quien invitó a su cumpleaños y justificó en sus delitos?
-¿Se puede estar en la Corte Interamericana pese a que hay fallos suyos denigrantes de la condición humana y decididamente inmorales y humillantes para las víctimas? Hablo del fallo Tiraboschi donde usted minimizó la violación de una nenita porque fue realizada con la luz apagada y porque no fue penetración sino sexo oral al que fue obligada la chiquita? Al imponer la pena por abuso deshonesto, sostuvo que no correspondía aplicar la pena máxima porque, entre otras razones, la víctima, una niña de ocho años, había sido abusada con la luz apagada y, en palabras de la sentencia, “el único hecho imputable se consumó a oscuras, lo que reduce aún más el contenido traumático de la desfavorable vivencia de la menor”.
-¿No tiene ninguna responsabilidad además de haber pagado la multa correspondiente por haber alquilado sus departamentos para que en 5 de ellos se ejerciera la prostitución? ¿No cree que sus excusas fueron poco creíbles cuando señaló que fue su amigo íntimo el que administraba esos departamentos y que usted no conocía a los inquilinos?
– ¿Sintió vergüenza cuando fue al Senado de la Nación a defender su nominación y se descubrió que no había pagado 94 aportes previsionales del Registro de Trabajadores Autónomos, según la AFIP y que había omitido bienes y cuentas bancarias en el exterior en su declaración jurada?
-¿No siente algo de pudor o de culpa por ser cuestionado e impugnado por personas intachables como Rodolfo Terragno, Diana Cohen Agrest o Santiago Kovadloff?
– ¿Cree de verdad que se puede construir una sociedad democrática con vigencia plena de los derechos humanos y la paz con premios y sin ningún castigo? ¿El abolicionismo no nos lleva a la primitiva ley de la selva?
No se asuste doctor Zaffaroni. Sé que nunca le gustaron los medios de comunicación críticos. Alguna vez hasta los responsabilizó por multiplicar noticias policiales en algo que usted definió como terrorismo mediático.
Está claro que usted es el Víctor Hugo Morales del derecho. Comparan este gobierno con una dictadura. Desayunan bronce. Pero son personas sin vergüenza. Y sin moral.

Laura Muñoz, mujer coraje – 8 de noviembre 2017

Ayer lo hablábamos en la producción y a la noche, el ex fiscal Pablo Lanusse dijo en Los Leuco que a Laura Muñoz había que hacerle un monumento. Y creo que es absolutamente cierto: la ex esposa de Alejandro Vandenbroele merece un reconocimiento social. Es que se comportó como una mujer coraje, una madre que defendió su propia dignidad y la de su hija. Tuvo que pasar las peores amenazas y ataques pero no se movió ni un centímetro de sus convicciones.
Gracias a Laura Muñoz hoy se está juzgando a la banda de malandras que llamamos “La Mancha de Amado”. Ella fue la primera que se animó a denunciar que Vandenbroele era testaferro del entonces vicepresidente Amado Boudou y que el intermediario era José María Nuñez Carmona. Aquel testimonio conmovedor fue en el momento que el kirchnerismo tenía más poder y capacidad de daño. Ella habló con Nicolás Wiñazky, en el debut periodístico de Jorge Lanata en esta querida radio Mitre.
El testimonio de Laura Muñoz fue el primero de los 78 testigos convocados en el juicio oral por el robo de la fábrica de billetes, la calcográfica Ciccone. Cada palabra que dijo, cada dato que aportó fue ratificado y certificado por la investigación que hizo la justicia. Sus aportes fueron y son valiosísimos para descubrir la verdad y condenar a los apropiadores de Ciccone, empezando por el jefe del cartel de los billetes, Amado Boudou.
Laura tenía un matrimonio tranquilo y feliz con Vandenbroele en Mendoza. Pero una prima por parte de madre que vive en Mendoza lo contactó con Boudou y Nuñez Carmona. Ella fue designada jefa del Ansses en la regional Mar del Plata cuando no tenía la menor idea ni experiencia para ocupar ese cargo. Solo su relación con Amado Boudou. Vandenbroele se transformó en el abogado de confianza que estaban buscando para armar sociedades truchas para lavar dinero y sacarlo del país y fue designado presidente de The Old Fund. La primera coima grande que cobró fue de 300 mil dólares. Se la robaron al pueblo pobre de Formosa con la tristemente célebre renegociación de la deuda provincial con la Nación. De un lado un gobernador feudal como Gildo Insfrán y del otro el ministro de economía de la Nación, delincuente como Amado Boudou. The Old Fund no tenía empleados ni antecedentes y sin embargo intermedió en la renegociación. La factura por 8 millones fue la número 3 de un talonario recién impreso y las dos anteriores fueron anuladas porque estuvieron mal confeccionadas.
The Old Fund con Vandenbroele cobró la coima en efectivo y se la llevó en un maletín. Después devolvió una parte de esa coima que fue a parar al presidente del banco de Formosa de entonces. Coimas que van, coimas que vienen y los formoseños que más necesitan que se mueran de hambre.
Laura Muñoz le recriminó eso a Vandenbroele cuando trajo el dinero:”Se lo robaste a los chicos que tienen hambre”. Yo no quiero saber nada con eso. Su ex marido intentaba convencerla con la idea de comprar una linda casa o de viajar juntos a lugares paradisíacos.
Laura que es profesora de gimnasia y no tiene un lenguaje político, evidenció una firmeza granítica en la defensa de sus valores. La honradez, las manos limpias, las uñas cortas y la frente alta.
Ella decidió dar información. Se reunían en un bar de Libertador y Libertad. Aportó anotaciones de un cuaderno, correos de la computadora y otro lugar de encuentro en Puerto Madero: en Fresh Market.
Vandenbroele se puso cada vez más violento. La amenazó de muerte. Le dijo que si seguía hablando iba a terminar muerta en una asequia. Un día que estaba descontrolado y borracho la encerró en el auto y la golpeó. La vivía humillando, le exhibía su poder y sus relaciones políticas para intimidarlas.
Pero Laura aguantó todos los embates. La primera vez que denunció el tema con el juez Díaz en Mendoza, el magistrado le aconsejó que se callara si no la quería pasar mal. En los tribunales de familia, Vandenbroele la quiso hacer pasar por loca, la mandó a pericias sicológicas y siquiátricas. La quiso volver loca.
Hoy Laura vive en Chacras de Coria, en una finca custodiada por la policía y más tranquila desde que cambió el gobierno.
Laura Muñoz es una mujer bella a la que se le nota en los ojos la tristeza y cierto agotamiento por todo lo que tuvo que pasar. Resistió con una resiliencia envidiable y creo que los argentinos le debemos mucho. No es la doctora Elisa Carrió que tanto denunció. No es Graciela Ocaña o Margarita Stolbizer pero tuvo la misma reacción de repudiar la corrupción kirchnerista en general y en particular, la que vivió en carne propia en la intimidad de su casa familiar.
A veces la sociedad y los periodistas nos dejamos encandilar por los grandes títulos y los nombres rutilantes. Es también parte de nuestra función descubrir y poner en el escenario a estos ciudadanos que nos dan un ejemplo. Si en este país muchas esposas de corruptos hubieran tomado el camino de Laura, otra hubiera sido la situación. Pero en muchos casos ocurrió lo contrario. Se convirtieron en cómplices o socios de sus maridos. Hablo de Cristina y Néstor, de Alessandra Miniccelli y De Vido, de Marta Cascales y Guillermo Moreno, solo por nombrar a los más conocidos.
Laura Muñoz utilizó la palabra más revolucionaria que existe y que solo tiene cuatro letras: No.
Le dijo que no a la tentación del dinero sucio de la corrupción de estado. Le dijo no a un esposo ladrón. Le dijo no a las amenazas violentas del poder gigantesco. Pero tuvo que atravesar el infierno.
Se la bancó. Laura Muñoz demostró que tiene los ovarios bien puestos. Su hijita le agradecerá el día de mañana haberla cuidado para que no fuera salpicada por las estafas y los negociados. Pasó por momentos terribles, de angustia y pánico, de desolación e incertidumbre. Pero hoy comprobó que valió la pena. Que la verdad es sanadora. Incluso todavía incita a su ex marido para que cuente todo lo que sabe, para que pueda volver a mirar a los ojos a su hija aunque sea desde una celda en Ezeiza o Marcos Paz. Hoy está peleando por la manutención de su hija. Pero se ganó un lugar en el afecto y en reconocimiento de los argentinos honrados que queremos un país decente, sin ladrones ni golpistas.
Tal vez sería positivo que el colectivo “Ni Una menos”, destacara que ella sufrió violencia de género por defender sus principios. Y que nunca más una mujer ni un hombre deben padecer por apostar a la transparencia. “Ni una menos”, por supuesto. Pero también “muchas más”, mujeres como Laura Muñoz, la que reveló y se rebeló (con “ve” corta y larga) a la corrupción kirchnerista.
Hoy Laura sigue rezando para que todo termine en paz después de una pelea tan desigual. Enfrentó una metodología mafiosa muy poderosa. La desalojaron de su casa, le quisieron sacar la tenencia de su hija, le mataron a un perro. El testaferro de Amado Boudou la trataba como si fuera su amo.
En Latin, Laura significa Laurel. En la antigüedad la corona de laureles era el símbolo de la victoria que se posaba en la cabeza de los héroes. Laura es una heroína civil.
Se podría decir que esta mujer coraje con su actitud nos habilita a decir que Laura Muñoz merece que sean eternos los laureles que supo conseguir. Como un himno a la decencia.