Cristina y Báez son lo mismo – 13 de julio 2020

Nadie se atreve a decirlo, pero todo el mundo lo sabe: Lázaro Báez es Cristina. Son lo mismo. No se movía una mosca en el gobierno de Cristina sin la orden de Cristina. Lázaro fue el amigo, testaferro, socio, empleado y cómplice del matrimonio Kirchner. Muerto Néstor, la jefatura de la asociación ilícita fue ocupada por Cristina.
Por eso sostengo que Báez es Cristina.
A esta altura no hay ninguna duda: el gobierno de la familia Kirchner fue el más corrupto de la historia. Los del menemismo fueron vueltos, chirolas, al lado de estas montañas de dólares y euros contados con maquinitas, transportados en bolsos y aviones, pesados en balanzas y en una parte, invertidos en el exterior a nombre de Daniel Muñoz, el secretario de mayor confianza de la familia K.
Vale la pena revisar la lectura de la acusación, por parte de la secretaria del juzgado cuando comenzó el juicio oral. Fue letal. Dijo que la catarata de dinero le había llegado a Lázaro producto de “una asociación ilícita de amplia corrupción institucional integrada por Néstor, Cristina, De Vido, Josesito López, Nelson Periotti de Vialidad en ese entonces y otro Kirchner más: Carlos Santiago.”
Más que pingüinos, son los buitres de Río Gallegos. Los que tienen niveles de codicia nunca vistos. Los que son capaces de vender a la madre y a las madres de plaza de mayo por una caja fuerte llena de miserables billetes.
Los Báez son socios de Cristina en el hotel La Aldea, de El Chalten. Báez juniors es dueño del edificio y la ex presidenta del terreno. Lázaro tiene 7 causas ante la justicia. Seis son por lavado y en dos está en el banquillo de los acusados junto a Cristina. Hicieron 15 operaciones inmobiliarias entre los Báez y los Kirchner. Y hablo solamente de las que blanquearon.
En su momento, Martín, el hijo de tigre supo tener el 48% de las acciones de Valle Mitre, la empresa que administró tres de los cuatro hoteles de la cadena “Kirchner, Resort All inclusive”. Las Dunas, era de Lázaro, pero se lo vendió a Néstor en cómodas cuotas. En el Alto Calafate se hizo esa vergonzosa operación de los 14 millones que Lázaro le pagó a Cristina por habitaciones que jamás usaron. Insólito.
Incluso Cristina fue el hada madrina de otro curro pero deportivo de Martín Báez, llamado club Boca, en Rio Gallegos.
¿Son muy tontos o demasiado vivos? O aplicaron el manual básico de lavado de dinero.
Los del Cartel de los Pinguinos, en realidad, son chorros de cuarta, ladronzuelos que les robaron las migajas a los verdaderos ladrones de guante blanco, los patrones del mal de Santa Cruz. Son los perejiles de un supermercado repleto de dinero como el que se guardaba en las bóvedas de Lázaro.
Los muchachos de la agrupación “Lázaro Báez para la Victoria y la Fortuna de Cristina”, pusieron al estado al servicio del enriquecimiento ilícito de la familia presidencial.
Revuelve el estómago de asco moral, como dijo Elisa Carrió. Nunca presentaron balances y los dibujos son groseros. Alguna vez escribí que Lázaro era el Alfredo Yabrán de los Kirchner. Un mafioso todo terreno.
Hay mucho misterio que develar en el caso más espectacular de movilidad social ascendente de toda la historia. Lázaro Báez pasó de empleado bancario a mega millonario. Y fue en apenas diez años, en la década ganada por los Kirchner y sus amigos y cómplices. Lázaro se levantó y anduvo. Prometieron distribuir la riqueza y la distribuyeron… entre ellos.
¿Quién es Lázaro? ¿Qué papel cumplió en el ladriprogresismo feudal? Es el terrateniente más grande del país con
412 propiedades y estancias que en tamaño son igual a 13 veces la Capital Federal. ¿Escuchó bien semejante locura? Las tierras que nos robaron las familias Kirchner y Báez, ocupan el mismo territorio que 13 veces la Capital Federal.
Y dos lujosos aviones que en realidad, eran tres y uno se incendió sospechosamente. Y siguen las estafas. Es interminable la lista de bienes y billetes que robaron. Record Guinnes. Por eso los Kirchner están entre los más corruptos del planeta.
Lázaro tiene (o tenía) la flota de vehículos más grande del país. Ni las empresas de transporte tienen 1.000 vehículos como él. Una colección de autos negros de alta gama que ni la mafia napolitana. La parte más bizarra de su historia es que fue el constructor, el donante y el vigilador en retiro efectivo del faraónico mausoleo de Néstor Kirchner. Ese monumento a la corrupción y la desmesura fue monitoreado on line por Cristina desde cualquier lugar. Es todo un dato. Es un mensaje clarísimo, aunque tiene su simbolismo.
La noche en que Néstor Kirchner se murió había estado cenando con Cristina y Lázaro. Según el evangelio, Lázaro de Betania ya estaba muerto y sepultado. Pero llegó Jesucristo que era su amigo y lo resucitó en un instante y con una frase: “Lázaro, levántate y anda”. Este Lázaro de estos tiempos de cólera, se parece más a otro personaje bíblico que es casi su contracara. A Poncio Pilatos, el que se lavó las manos y con ese gesto, selló la condena a muerte de Jesús. Es el símbolo del oportunismo, la vileza y la traición.
Todos los trámites que tuvieron que hacerse en el exterior arrojaron resultados positivos porque en Suiza y en Panamá, entre otros países encontraron cuentas y millones de dólares sucios de la corrupción que fueron lavados.
La información dura y pura dice que Lázaro, recibió 52 contratos por la friolera de 46 mil millones de pesos durante el reinado de la dinastía K. Austral Construcciones, se fundó 12 días antes de que Néstor jurara como presidente. Los Kirchner y los Báez formaron un concubinato para el delito. La convivencia fue obscena entre ellos. A Cristina y Lázaro Báez no los une el amor sino el espanto. Ella nunca lo quiso. Pero hoy más que nunca, uno está atado a la suerte del otro. Lázaro ya fue excarcelado, saldrá del penal de Ezeiza en un par de días y generó una rebelión de repudio en el country Aires de Pilar porque sus vecinos no quieren convivir con semejante ladrón de estado, por más tobillera electrónica que le pongan. Y eso que en ese barrio privado, uno de los más lujosos, Lázaro tiene dos casas y cuatro terrenos. Pero debe un millón de pesos de expensas.
¿Cómo fue que lo excarcelaron? Por una sumatoria de enfermedades crónicas que tiene la justicia. La Unidad de Información Financiera no pidió que siguiera detenido. Es que ahora la conduce un salieri de Zaffaroni llamado Carlos Cruz. Pero además, la culpa es de la cobardía, la corrupción, la ineficiencia y el cajoneo político que muchos jueces le dan a las causas que duran una eternidad. Y encima porque dos fiscales de Justicia Legítima, Abel Córdoba y Javier de Luca, en lugar de acusar como es su trabajo, defendieron y jugaron para Lázaro Báez de Kirchner. El doctor Córdoba, fue condecorado por Florencia Saintout como “fiscal de la patria”, hace 4 años. Más claro, imposible.
Esto generó la ola de excarcelaciones de los presos más cercanos a Cristina: Amado Boudou, Julio de Vido, Pata Medina, Luis D’Elia, Cristóbal, Fernando Esteche Roberto Baratta, el Caballo Suárez y sigue la lista de angelitos cristinistas.
Lázaro tiró a su hijo mayor y parte de su familia, debajo del camión de la corrupción. En eso siguió el ejemplo de sus jefes. Ahora dijo que está triste porque Martín Báez no va a salir en libertad por ahora (repito, por ahora) y tiene que seguir preso.
Martín fue uno de los actores principales en esa novela policial pero real, de los corruptos que cuentan fortunas en La Rosadita mientras Jorge Lanata lo muestra y lo denuncia por televisión.
La colosal corrupción comprobada, de la cleptocracia K nos permite rebautizar la ruta del dinero K como la Autopista del dinero K. Porque la magnitud del robo supera todo lo imaginable.
Entre otras salvajadas aparecen pagos a un remisero por 9 millones de dólares. ¿Escuchó bien? Una factura presentada dice que un remisero cobró 9 millones de dólares: lo tendría que haber llevado a dar la vuelta al mundo varias veces en su auto.
Por eso, el asesinado Fabián Gutiérrez, también tenía una fortuna inexplicable. Por eso han aparecido en la Patagonia, buscadores de oro que juegan a la búsqueda del tesoro K que es un dinero que debe ser doblemente lavado. Primero porque proviene de un delito y segundo porque muchas veces está sucio por haber sido enterrado o escondido en paredes o techos. Por eso se roban entre ellos. Nadie quiere perder su parte.
Ella dijo, igual que Fidel Castro que la historia ya la absolvió y que los jueces van a tener que responder preguntas. Pero todos la llaman la jefa y es cierto. Cristina es y fue la jefa. Y más temprano que tarde va a tener que pagar por eso. Son lo mismo. Báez es Cristina.

La independencia estuvo en las calles – 10 de julio 2020

La independencia se ejerció en las calles. Sin que nadie los obligara, sin aparatos clientelares que los movilizaran, sin liderazgos partidarios, miles y miles de argentinos, a lo largo y ancho del país, otra vez unieron sus reclamos contra el gobierno de los Fernández. Todas las voces todas, todas las banderas todas, fueron canción en el viento. Cada uno llevó su cartelito hecho en forma artesanal con su reclamo y exigencia. La diversidad de la protesta se unificaba en la crítica responsable, democrática y pacífica al gobierno nacional. Ese fue el denominador común que vinculó tantas expresiones distintas y plurales. La Nación tituló:
“Multitudinario banderazo contra el gobierno en diferentes puntos del país”. Clarín puso “Marchas en la ciudad, en el Conurbano y el interior con críticas al gobierno”. Página 12, tituló a un costado y chiquito: “El odio no usa tapaboca”. Que cada uno saque sus propias conclusiones. Es que le cuesta mucho al cristinismo comprender este nuevo fenómeno de la vida política argentina. Son ciudadanos comunes, hartos ya de estar hartos con muchos de los atropellos que consuma este gobierno. Mayra Mendoza, la intendenta camporista de Quilmes, que tiene tatuado en el hombro y parte de su brazo un retrato a todo color de Néstor Kirchner, hizo un balance muy equivocado. Producto de su fanatismo no puede ver lo que no quiere ver. Dijo que el banderazo fue antidemocrático y que promueve el odio y que fue impulsado por Macri, Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal. Si hacen ese diagnóstico tan erróneo, nunca van a poder diseñar un remedio correcto. Primero, la protesta fue tranquila, en día feriado, solo con banderas argentinas y sin camiones y colectivos que los lleven. Fue profundamente democrática. Es el derecho a expresarse en libertad y con independencia en el día de la independencia. ¿Dónde está el contenido anti democrático? El cristinismo y sus aliados han hecho manifestaciones violentas, con caras tapadas, lapidando con toneladas de piedras el Congreso de la Nación, rompiendo toda la plaza, con un energúmeno disparando con su mortero hacia la casa de la democracia, de los diputados representantes del pueblo y los senadores, representantes de las provincias. Eso es ilegal y anti democrático. Romper todo. Tirar piedras.
Mayra Mendoza, en su momento, salió a incentivar esa intolerancia. Y encima ahora, sus socios piden la libertad del troglodita que disparaba ese mortero casero. Son tan dogmáticos y obedientes que dicen que a ese delincuente le están aplicando el Lawfare. Todo el mundo vió por televisión en vivo y en directo lo que hizo. ¿Dónde está la persecución? Huyó de la justicia y se refugió en Brasil y Uruguay. Ahora, los tribunales tienen la palabra.
La señora Mendoza dice que se promueve el odio. Bad Information, señora. Es cierto que apareció algún grupito minoritario que utilizó palabras agresivas y cargadas de bronca. De hecho, esa gente a la que repudiamos absolutamente, agredió a periodistas y rompió un móvil de C5N. Esa intolerancia destructiva debe ser rechazada absolutamente. Siempre lo digo. Todo tipo de violencia es antidemocrática. No me importa quién sea el agredido ni el agresor. Los escraches y las trompadas son las herramientas de los irracionales y los cobardes. Dicho esto, es un despropósito poner el eje en este grupito. La inmensa mayoría de la multitud que construyó ríos de gente celeste y blanca por las calles tuvo un comportamiento ejemplar, pacífico y profundamente republicano. Los agresores fueron la excepción y no la regla. Se pueden escuchar las consignas cantadas o leer los carteles. Pedían más democracia y república, menos ladrones y patoteros.
Mostraban su indignación por el avance de Cristina sobre la justicia para lograr su impunidad para todos y todas. La bronca contra la liberación de los corruptos de estado como Amado Boudou, Lázaro Báez, Cristóbal, Julio de Vido, Roberto Baratta y mafiosos violentos como el Pata Medina, Luis D’Elía o el Caballo Suárez. El genio de Rolo Villar lo resumió con ironía: “Al final se demostró que Cristina, era una abogada exitosa. En unos meses liberó a todos los presos”.
La rebelión de los mansos reclamaba por los miles de comercios cerrados y fundidos, por más de un millón de trabajadores que quedaron en la calle, por la tozudez en mantener a la sobrina de Cristina como fiscal del asesinato del ex secretario y denunciante de Cristina, por los ataques y estigmatizaciones de los periodistas que no se venden ni se alquilan, por la pobreza que se multiplica, por el avance de prepo contra la propiedad privada y por el delirio de un presidente que se disfrazó de moderado y ahora dice que extraña a Hugo Chávez, el fundador de un régimen narco dictatorial que solo produjo presos políticos, asesinatos, censura y llevó a la destrucción de su economía y la hambruna a millones de venezolanos que huyeron despavoridos de semejante salvajada. ¿Dónde está, el reclamo antidemocrático? ¿Dónde está el odio, señora Mendoza?
Tampoco se pusieron de acuerdo entre los más cercanos colaboradores de Alberto. Santiago Cafiero III dijo que las manifestaciones eran atendibles y propuso desmontar el discurso del odio. Pero cinco minutos después, Juan Pablo Biondi, el vocero presidencial cruzó al tuit del ex presidente Macri que había puesto solamente la palabra “Libres” y una foto de la marcha. Biondi le retrucó, exigiendo que se calle y tratándolo de inútil: “Mauricio Macri, libres de vos y tu inutilidad que nos hubiera llevado a contar muertos de a miles dentro del país fundido que dejaste. Por respeto a los argentinos que votaron hace menos de un año (capaz que no te acordas): silencio”. Viendo a Biondi uno concluye que no se acuerda que en democracia cualquiera puede hablar. Y que Macri guardó un respetuoso silencio durante meses. Y que su candidatura recibió el respaldo de más de diez millones de argentinos que también merecen el respeto del portavoz, del que habla en nombre del presidente.
La intendenta Mendoza también la pifió al identificar como los que construyeron esa gigantesca protesta a Macri, Vidal y Patricia Bullrich. Este tsunami de indignación es absolutamente espontáneo e independiente. No responden a las órdenes del Pro ni de Cambiemos. Por supuesto que entre sus filas había una mayoría de los que no votaron a los Fernández. Repito: son más de 10 millones de personas que con su voto se negaron al regreso de la cleptocracia K. Pero insisto, esta movida supera a toda la dirigencia política. Nadie la conduce. De hecho en muchos casos se expresaron argentinos que votaron a Alberto y hoy se sienten desilusionado y defraudados. Los dirigentes políticos opositores van atrás de los acontecimientos. La gente produce los hechos políticos, toma la iniciativa y fija la agenda. Muchos dirigentes partidarios se suman gustosos, pero otros están en contra de las marchas o por lo menos miran para otro lado. Esos dirigentes van a pagar el costo político que significa no acompañar a los críticos en momentos tan críticos. Muchas figuras de Juntos por el Cambio están empantanados en una confusa y tibia actitud bajo el rótulo de “palomas” o moderados. Ojo con eso. Es correcto ser democrático y prudente. Pero es un error brutal, entregar las banderas y quedarse en silencio sin darle un marco de contención a tantos argentinos desesperados.
Una de las pancartas decía “No soy anti cuarentena, soy anti ladrones”. En el obelisco apareció un muñeco inflable gigante con la cara de Cristina y el traje a rayas de presidiaria. Una señora se había disfrazado de presa y en su gorra podía leerse “CFK-678”. Mariana Zúvic y Pablo Lanusse anoche por TN, dijeron casi a duo que “la mafia nos está gobernando”. Y el presidente que trata de dividir a la oposición con cierto éxito en algunos casos dijo que vino a terminar con “los odiadores seriales”. Muy buena intención, Alberto. Si usted viene a terminar con Cristina y su banda, con Hebe Bonafini, con D’Elía o el Pata Medina que son claramente odiadores seriales, será respaldado. Ahora si usted cree que los odiadores seriales estuvieron en la calle protestando, va a generar que haya más marchas y con más gente participando. Recuerde que usted vivió en carne propia el odio que le prodigó Cristina. Usted mismo dijo que ella la espiaba, que lo censuraba, que era cínicamente delirante y sicópata.
Insisto: palabras suyas. Capaz que no te acordas, diría Biondi.
En el corazón productivo de Santa Fé, otra vez hubo una multitud reclamando que el estado deje trabajar en paz a Vicentín y que olvide la bronca por no haber podido expropiarla. Pero hubo dos situaciones incomprensibles de parte del gobernador Omar Perotti. Armó una contra marcha pero toda con agrupaciones kirchneristas, cuyos integrantes no viven en la zona: la Campora, Movimiento Evita, la gente de Grabois, etc. Y como si esto fuera poco mandó una cantidad de policías armados hasta los dientes como si fueran a combatir a los narcos. Nadie lo podía creer. Si querían intimidar, lograron el efecto contrario. Los productores les decían que fueran a buscar a los delincuentes que enloquecen la provincia y a los que rompen silo bolsas o queman campos con fanatismo y odio ideológico.
Ayer, en su día, la independencia nacional, estuvo en las calles. Con banderas de la patria y con la confirmación de que un hombre que grita hace más ruido que mil que callan, como dijo San Martín. Y sobre todo, comprendiendo que la victoria de los malos es producto de la cobardía de los buenos.

La patria, sin corruptos ni golpistas – 9 de julio 2020

A las dos de la tarde de un día como hoy, pero de hace 204 años, empezaba a funcionar el Congreso de Tucumán que sancionaría nuestra gloriosa y ansiada independencia. Presidía la sesión el representante de San Juan, Francisco Narciso Laprida. El acta original, firmada por todos los miembros del Congreso fue redactada en el libro de actas que se ha perdido. Algunos historiadores consideran que fue depositado en 1820 en la Legislatura de Bueno Aires, de donde fue robado. Tal vez haya sido toda una señal de nuestro karma cleptocrático. Tal vez. Pero hoy, mejor, honremos a la patria de los ciudadanos honestos y democráticos. Los que en multitud en gran cantidad de calles y plazas, están reclamando contra las mafias y por la Republica. Por esta República, la República Argentina.
Jorge Luis Borges lo sintetizó con su genialidad: Nadie es la patria. Todos lo somos. La patria es el primer misterio inapelable. Se ama una tierra como propia y se quiere volver a sus entrañas…Una de los textos más bellos y profundos que leí sobre la patria le pertenece a Julia Prilutzky Farny, una poetisa ucraniana, naturalizada argentina. Dice así: “Allí donde partir es imposible/ donde permanecer es necesario/Donde nunca se está del todo solo / donde cualquier umbral es la morada/ Allí donde se quiere arar y dar un hijo/ Allí donde se quiere morir… allí está la patria”.
Hoy, a 204 años de la declaración de la Independencia hay una pregunta clave: ¿Qué significa ser independiente hoy? ¿Cuál es el contenido patriótico y ciudadano del día de la independencia nacional? Si nos miramos en el espejo de aquellos hombres hay que decir que el apellido de la independencia es la libertad. Y que hoy más que nunca deben ser los pilares de una sociedad mejor para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
Un país mejor, más justo, más igualitario, con menos pobres y desocupados y con más honradez y diálogo. Un país en el que solo queden afuera los corruptos y los golpistas. ¿Es tan difícil comprender lo simple? Millones de argentinos de buena voluntad quieren construir ese país. Con el respeto sagrado a la división de poderes para no pisotear la Constitución que es nuestra Biblia laica. Eso es independencia. No depender de nadie, no ser cliente de nadie y no dejarse extorsionar por nadie. No arrodillarse ante nadie y no hacer arrodillar a nadie. Salir a la calle a trabajar, a estudiar, a protestar como el banderazo de hoy o simplemente a pasear con nuestras familias y que no tengamos miedo de ser asaltados en pleno día o a que desvalijen nuestra casa mientras no estamos. Eso también es independencia. Opinar con respeto absolutamente de todo, con independencia de criterios, sin tutelajes ni censuras y sin que te manden la AFIP o los servicios de inteligencia para castigarte. Y sin que Alberto, Cristina o Cafiero III, te rete o te acuse de formar parte de una asociación ilícita o te diga miserable y canalla.Así de simple y de complejo.
Hoy le rendimos homenaje a ese Congreso de Tucumán que sancionó nuestra gloriosa y ansiada independencia. Es el día más importante de la patria. El día del parto. El alumbramiento de esto que somos. Es el día más feliz de la historia de los argentinos. Nacimos como Nación. Dimos a luz. Ojalá la patria tenga todos los días felices que le deseamos, cada vez que decimos con orgullo: Feliz día de la patria.
De una vez por todas tenemos que tomar conciencia de la patria que tenemos y ponernos a edificar la patria que queremos. Uno piensa en tantas fracturas sociales que estamos padeciendo y se preocupa. ¿Podremos sintetizar todas esas diferencias para pensar como una Nación? ¿Seremos capaces de respetar la diversidad de las miradas y las verdades sin perder la unidad como patria? ¿Podremos abrazarnos en cada logro colectivo y social como lo hacemos con los triunfos deportivos? Si queremos esa patria, se me ocurren tres compromisos básicos que debemos asumir.
1) Extirpar el cáncer de la intolerancia. Sacarlo de nuestro cuerpo social antes que haga metástasis y se convierta en odio eterno. Comprender que la diversidad de miradas es un activo, que el pensamiento del otro nos hace mejores y que no es un enemigo el que piensa distinto. Debemos disfrutar de ese aprendizaje permanente que es la convivencia pacífica entre nosotros y con otros pueblos del mundo.
2) Ser solidarios hasta que duela, como decía la madre Teresa. Comprender que nuestro vecino es nuestro hermano, nuestro compañero de ruta, la persona con la que debemos edificar, codo a codo, un mejor barrio, una mejor ciudad y un mejor país que lata con orgullo en nuestro pecho. Ojo que no hablo de caridad, hablo de igualar las oportunidades educativas para lograr esa famosa movilidad social ascendente que nos hizo reconocidos en el mundo.
3) Pensar la patria no solo como padre. Como pertenencia. Una patria que no sirva como escudo de los fanáticos y mentirosos. A esos que dicen que hacer patria es matar a alguien. A esos que Dios y la Patria se lo demanden. Que sean expatriados y nunca repatriados. Yo no quiero la patria dividida en adjetivos ni en corporaciones. Que sea la patria de nuestros padres y la de nuestros hijos. Que los patriarcas nos ayuden. Que nos sostengan como lo vienen haciendo desde el origen de la patria en aquella Plaza de Mayo o en la casa tucumana de doña Francisca Bazán.
No sé, si estaremos a la altura de aquellos hombres. Uno piensa en San Martín, Belgrano, Mariano Moreno y en don Martín Miguel de Guemes empujando para el mismo lado de la historia y se estremece. Yo imagino a la patria como un cuenco que se hace con las manos. Todas las manos todas formando un cuenco que contenga los valores esenciales del ser humano. Un continente para la tolerancia, la solidaridad, la justicia, la libertad, la paz. Un cuenco del que podamos ir a beber todos. Que nos calme la sed y que nos alimente la democracia. Que destierre esa mirada cargada de odio que solamente encuentra enemigos entre nuestros hermanos. Que nuestros semejantes beban del mismo cuenco. Que ese cuenco llamado patria sea cada vez más grande y más fuerte. Que contenga a más argentinos. Que nos permita disfrutar del aprendizaje permanente de la convivencia. La patria como cuenco. La patria es algo que nos dio la vida para que la refundemos como utopía. Y utopía significa no rendirse a las cosas tal cual son y luchar por las cosas tal como debieran ser. ¿Se entiende? No hablo de humanizar lo inevitable. Hablo de evitar lo inhumano.. Por eso declaramos solemnemente “a la faz de la tierra” nuestra voluntad de ser “una nación independiente” del rey, de sus sucesores, de la Metrópoli y “de toda dominación extranjera”. Hacía tiempo que lo venían reclamando nuestros padres fundadores. Hoy también deberíamos sembrar más ciudadanos patriotas para cosechar gobernantes más ciudadanos. Hoy deberíamos repudiar con todas nuestras fuerzas la humillación a la que nos somete la justicia adicta y este gobierno que hace todo para dejar libres a los delincuentes de estado. Uno piensa en tantos patriotas por un lado y por el otro, a los malandras que se robaron todo y que nos robaron parte de la esperanza.
Y no hablo solo de Cristina que fue y es la jefa. Hablo de esa lista de los que se hicieron millonarios robando los dineros del pueblo y hoy, en sus casas, son una burla a la gente que no tiene trabajo, que no tiene comida, que tuvo que cerrar su negocio o que ni siquiera tiene agua corriente para lavarse las manos. La corrupción mata. Está clarísimo. Pero no hay que bajar los brazos frente a vergüenzas nacionales como las de Lázaro Báez, Amado Boudou, Roberto Baratta, el Pata Medina, el Caballo Suarez y todo el Cartel de los Pinguinos que abandonaron la cárcel gracias a los antidemocráticos que violan la República todos los días. Eso no es independencia. Eso es dependencia de los peores disvalores del ser humano. El delito, la mentira, la violencia, la intolerancia y el autoritarismo.
Por eso hoy más que nunca la patria nos necesita a todos los argentinos que apuestan a la paz, la democracia, la libertad y las manos limpias pero no limpias para combatir el virus. Limpias porque jamás tocaron dinero ni bienes ajenos.
Hoy más que nunca tenemos que construir esa patria que soñamos. Sin déspotas ni cadenas. Es decir, sin corruptos ni golpistas. ¡¡¡Viva la patria, carajo!!!