Cristina al banquillo – 23 de marzo 2017

A Cristina le llegó la hora de la verdad. Se le terminan las excusas. La ex presidenta, por primera vez, se va a tener que sentar en el banquillo de los acusados frente a un tribunal que la va a juzgar por haber cometido un fraude descomunal contra el patrimonio público.

Estamos hablando de un perjuicio para todos nosotros de más de 54 mil millones de pesos y por eso se arriesga a una pena que va de un mes a seis años de cárcel.

Todo esto porque el juez Claudio Bonadío elevó a juicio oral y público la causa conocida como “Dólar futuro”. Se trata de una escandalosa malversación financiera por la que además de la exitosa abogada tendrán que rendir cuentas Axel Kicillof y el presidente del Banco Central de entonces, Alejandro Vanoli. Es que la maniobra que nos sacó del bolsillo de todos los argentinos semejante montaña de dinero, de acuerdo al fiscal Eduardo Taiano fue realizada por las órdenes impartidas por Cristina y su ministro de Economía con la complicidad de Vanoli y la anuencia de la Comisión Nacional de Valores.

Ya Cristina no podrá decir que se trata de una persecución política. Este grave perjuicio a las arcas del estado fue denunciado en su momento por los diputados Federico Pinedo y Mario Negri y reforzado por los testimonios en tribunales de Alfonso Prat Gay y Martín Redrado, entre muchos otros.

La ex presidenta dice que fue simplemente una decisión política, una mala praxis a lo sumo, errores que cualquiera comete en el ejercicio del gobierno y que eso no es judiciable. La justicia sostiene que para generar semejante agujero negro de 54 mil millones de pesos pese a la advertencia de expertos y periodistas, tuvieron que violar varias leyes y normas e incluso la mismísima Carta Orgánica del banco que están precisamente para evitar que ocurriera semejante locura. Y el que viola leyes y normas desde el poder está cometiendo delitos.

Pero todo esto será ventilado y tratado de cara a todos los argentinos. El proceso tendrá la transparencia que le otorga que cada uno pueda mirar cuando interrogan a Cristina y cuáles son sus respuestas. Pocas veces Cristina se habrá sentido en una situación tan incómoda y casi en cadena nacional como a ella le gusta.

Ella y sus cómplices regalaron, dilapidaron o rifaron millones y millones estableciendo una cotización ficticia, es decir artificialmente baja para el dólar y eso permitió que algunos hicieran ganancias fáciles, rápidas y monumentales. Sería bueno saber quiénes fueron los beneficiados. Porque si entre los especuladores que se llenaron los bolsillos aparecen empresarios o gente ligada a Cristina y su banda, la cosa se complicaría mucho más todavía.  Porque en ese caso, no solo hubieran perjudicado al estado. También hubiesen beneficiado con premeditación y alevosía a sus amigos, socios y/ o testaferros. Pero esto todavía no se sabe. Tal vez del juicio salgan datos en este sentido.

En la causa hay en total 14 procesados por el delito de “administración fraudulenta o defraudación contra la administración pública”.

El fiscal Taiano dice en su escrito que estamos ante una de las causas de corrupción más importantes que hay en el país debido a la fortuna de la que estamos hablando y que nos robaron a todos los argentinos.

La gran novedad histórica es que Cristina ya no se podrá refugiar en las redes sociales ni hacerse aplaudir por aplaudidores. Ahora estará sola, sentadita, en el banquillo de los acusados y deberá responder técnicamente porque hizo lo que hizo y no con sanata ideológica para victimizarse.

Como toda respuesta, por ahora, la ex arquitecta egipcia envió un tuit con un emoticón de sonrisa sobradora y un recorte de Clarín con una información a su favor. Clarín miente pero no en este caso que a ella le sirve. Lo cierto es que Bonadio cerró la etapa de la instrucción, remitió el expediente a la Cámara Federal de Casación Penal y el lunes, mediante un sorteo, se sabrá cual tribunal tendrá la enorme responsabilidad de juzgar a una ex presidenta de la Nación.

Pero lo peor para Cristina es que semejante humillación no es el final de nada. Es el comienzo de todo.

La semana que viene, la ex jefa del estado tendrá nuevamente muy malas noticias porque el mismo magistrado, el doctor Bonadio la procesará por tercera vez en la causa más grave de todas. Estamos hablando de “Los Sauces” porque es en donde hay más pruebas para condenarla por corrupción, coimas y lavado para la asociación ilícita comandada por ella. Por eso tal vez haya otras novedades terribles para Cristina. No es seguro pero muy probable que Máximo, su hijo y/o Florencia, su hija, también sean procesados por primera vez gracias a que ella no tuvo empacho en ensuciarlos con tanto dinero negro y sucio.

Hace un par de meses yo hice un juego irónico y medio chicanero, reconozco que decía así:

Encuesta de Le doy mi palabra: ¿Quién está atrapada sin salida en un verdadero pantano judicial con el barro hasta la rodilla? Opción A: Cristina. B: Elisabet. C: Fernández y D: De Kirchner.

Cristina no es una perseguida política. Está padeciendo la persecución penal por los delitos de corrupción más graves de la historia democrática.

Sus ideas políticas no tienen nada que ver. Es corrupción en estado puro. Mega choreo para decirlo en cordobés básico.

Es perseguida por la justicia que con muchas pruebas y argumentos la acusa de administración infiel, asociación ilícita en dos causas, malversación de fondos, abuso de autoridad; lavado de dinero, enriquecimiento ilícito, falsificación de documento público, cohecho, es decir coimas, lavado de dinero y como si esto fuera poco, traición a la patria, que tiene una pena de 10 a 25 años de cárcel por haber intentado encubrir a los terroristas de estado iraní que volaron la AMIA.

Las últimas imágenes del naufragio muestran de qué manera falsificaron el libro de actas de Hotesur y hasta la firma de Néstor Kirchner. En dos días dibujaron 7 años de contabilidad. Hasta liquid paper, utilizaron. No tienen moral ni vergüenza ni estómago. Casi que no han realizado ninguna actividad con honradez. Todo lo que hicieron tiene el sello de la estafa al pueblo. Es la enfermedad de la codicia sin límites. La bulimia por el poder eterno y el dinero sucio.

Otro mazazo que la hiere de muerte política fue el procesamiento que le dictó  el juez Julián Ercolini que encima,  ordenó un embargo por la friolera de diez mil millones de pesos que está en relación con la magnitud de los delitos cometidos.

Dice textualmente el juez que la ex presidenta es “Miembro preponderante de una asociación ilícita con una trama criminal de una complejidad inusitada”. Estamos hablando de una pena que podría llegar hasta los 15 años de prisión. La resolución de Ercolini tiene 200 pruebas. Y denuncia sobre precios de más de mil millones. Y nada puede decir Cristina, ni Elisabet, ni Fernández ni de Kirchner de un magistrado como Julián Ercolini que fue designado en su puesto en pleno gobierno de su marido.. No era de la servilleta de Corach. Fue de la servilleta de Esteban Righi.

Por eso Cristina está en un pantano judicial. Son arenas movedizas que demuestran que mientras más se mueve,  más se entierra. Ahora va al banquillo de los acuados. Está atrapada sin salida.

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Aplazo en educación – 22 de marzo 2017

Es absolutamente cierto que la marcha de protesta docente a Plaza de Mayo fue gigantesca. Y que miles de maestros ganan mucho menos de lo que merecen y necesitan. Eso está fuera de discusión.

Pero el boletín de calificaciones de la educación argentina es un verdadero desastre. Está lleno de aplazos que demuestran el fracaso del instrumento más importante para lograr una sociedad igualitaria. Supimos ser vanguardia educativa, ejemplo en el mundo y hoy somos retaguardia, ejemplo de lo que no se debe hacer.

Tenemos el calendario escolar para chicos que van a escuelas estatales más corto del planeta. ¿Escuchó bien? Nuestros hijos son los que menos días y horas de clase tienen. Los que padecen feriados extra large o ausentismo feroz entre docentes y también entre alumnos y paros que baten todos los records. No existen antecedentes de gremios docentes que hagan tantos días de huelga. Ciento diez en diez años.  En el Ecuador de Rafael Correa, presidente bolivariano al que admiran los Baradel y compañía, está prohibido que los sindicatos docentes protesten con un paro que deje sin clases a los chicos. En Cuba ni hablar. No hay paros en ninguna actividad y menos en la educación que es muy superior a la nuestra. Por eso nuestro sistema educativo, ya no incluye ni integra, a los sectores más humildes. Todo lo contrario. Los excluye y los desintegra. Los obliga a soportar que la brecha entre los que van a escuelas privadas se amplíe ferozmente con los que van a escuelas estatales. En lugar de igualar con el milagro de la educación pública tanto sabotaje potencia las desigualdades y expulsa a los chicos hacia los colegios privados.  Un verdadero despropósito.

Los resultados del plan Aprender 2016 confirman la hecatombe. El dolor expresado por el presidente Macri y los datos que ofreció el ministro Esteban Bullrich son demoledores. Desesperanzadores, diría. Le doy algunos datos duros.

La mitad de los chicos no comprenden textos ni logran resolver cálculos matemáticos simples. Estamos fabricando burros o chicos que no están capacitados para entrar en el mundo laboral.

El plan Maestro que anunciaron puede ser la viga maestra para edificar una nueva educación para los tiempos que vienen. Con excelencia y tecnología, con vocación y profesores bilingües, con la epopeya de parir una generación de argentinos que nos ayude a salir del pozo y nos siga generando prestigio internacional.

Lo que más me gusta es que el plan para salir de este pantano tiene 108 objetivos a largo plazo pero no está cerrado. Es como un cuenco básico para que todos los sectores políticos lo llenen con sus propuestas y salga un proyecto de todos, una gesta de estado y no la iniciativa de un gobierno. En esto debemos estar todos unidos. Los del Pro y los trotskistas, los radicales y los peronistas, los oficialistas y los opositores. ¿O hay algún grupo político que no quiera mejorar la calidad educativa de esos 3.300 colegios que más dificultades tienen y  que mayor atención y ayuda necesitan? En esto si: todos unidos triunfaremos.

Todo el arco plural de la política pero articulado con los gremios y los docentes, con los alumnos, con las empresas y, por supuesto con las familias y la sociedad civil que tiene que dejar de mirar para otro lado.

¿Quién se puede negar a que los docentes se capaciten y adquieran destrezas en informática e idiomas? Y que transmitan eso a sus alumnos. ¿Quién se puede negar a abrir los miles de jardines para la educación inicial que faltan? ¿Quién se puede negar a combatir el ausentismo y la repitencia?

Hay que revolucionar la educación. No podemos seguir haciendo lo mismo y esperar resultados distintos. Esa es la definición de la locura de Albert Einstein.

Un dato duro: durante el kirchnerismo se fueron 433 mil alumnos de la escuela primaria pública y se sumaron 265 mil a las escuelas privadas.

Todos queremos que los maestros ganen mucho más. Por supuesto. Estoy seguro que no es posible mejorar la educación con docentes mal pagos. Pero tampoco se puede capacitar a nuestros chicos con paros a cada rato y por cualquier cosa. Un paro docente tiene que obligar a  reflexionar mucho tiempo antes de ser decretado. Porque 12 millones de alumnos en general y los más pobres en particular, son los más perjudicados. No se puede tomar a los chicos como botín de guerra. Cada vez hay más deserción. El chico que abandona la escuela empieza una carrera hacia el delito.

Estamos tocando fondo educativamente. Le doy los datos más brutales y preocupantes de la herencia kirchnernista de la cual Baradel y Hugo Yasky y varios de sus compañeros fueron partícipes necesarios.

Más del 50% de jóvenes que entran en secundario no lo logran terminar en tiempo y forma. Y de los que van a la universidad solo se reciben 20 de cada 100.

Argentina es el país con mayor ausentismo de alumnos de los 65 países medidos. Y sospecho que entre los docentes pasa lo mismo.

¿Se da cuenta? Estamos consolidando un país cada vez más fracturado y desigual. Más pobreza, más exclusión social, más penetración de los narcos y menos futuro. La falta de educación es la madre de todos los problemas, pero que además, se puede convertir en la madre de todas las soluciones.

Ya es hora de combatir ese fracaso educativo de esta década aplazada. Ese es un agujero negro en el futuro del país y debemos resolverlo cuanto antes. No es ninguna novedad que nuestros mejores años fueron los mejores años de la educación argentina. Tenemos 5 premios Nobel, tres de ellos en ciencias y que Brasil, por ejemplo, no tiene ninguno.

Fuimos ejemplo en el mundo. Cuando los maestros y los profesores empezaron a perder prestigio social, o el respeto de los gobernantes, o fueron manipulados por dirigentes sin escrúpulos, la Argentina se vino a pique. Hay que volver a poner de pie a los maestros para que se conviertan en pilares del país que viene. De un país donde un joven tenga más posibilidades de estar en clases o en el trabajo que robando o en la cárcel. Ya en su época, Sarmiento decía que si no se educa a la gente por una razón de estricta justicia, por lo menos, se la debería educar por miedo. Es casi un teorema: lo que se dilapida en educación se multiplica en inseguridad. Un ex ministro dijo que mantener a un chico preso un año en un instituto es más caro que pagar los 13 años de escolaridad
No hay debate ni desafío más importante. Nuestro sueño colectivo debe ser el de iluminar tanta oscuridad. Convertirnos en predicadores de la civilización contra la barbarie. Hay mucho por hacer. Construir el mismo amor por la libertad que por la ley. Que sean dos caras de la misma moneda. La educación debe ser prioridad nacional. Todos los derechos a los más necesitados y todas las obligaciones también. Para sembrar ciudadanía y recoger una mejor democracia. Por la deserción cero. Más todavía, por la ignorancia cero. Es por nuestros hijos que es una forma diferente de nombrar a la patria que viene. Albert Einstein dijo: “Si la educación les parece cara, prueben con la ignorancia”. Don José de San Martín decía que la educación era el ejército más poderoso para pelear por nuestra soberanía. Por lo tanto se necesita una revolución educativa con los docentes como abanderados y los padres como escolta. Es por nuestros hijos que es una forma diferente de nombrar a la patria que viene. Ese color blanco de los guardapolvos es el color de la esperanza.

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El control de la calle – 21 de marzo 2017

Los piqueteros de todos los colores tienen sitiada a la ciudad de Buenos Aires. Hace varios días que ocupan el centro, hacen acampes, cortan calles y puentes y hasta el Metrobus. Eso genera un caos de tránsito monumental, colapsan la vida laboral, siembran un mal humor peligroso entre el resto de los ciudadanos y un deterioro en el poder y la imagen del presidente Mauricio Macri. El orden democrático y la protesta racional fue una de las demandas de la mayoría de los argentinos que votó a Cambiemos. Fue una de las promesas de campaña y uno de los principales reclamos. Terminar con el vale todo y el vamos por todo. Ponerle límites legales al desborde anarquista de los que no tienen nada para perder y solo ganan con el descontrol en todos los ámbitos. Algún día podemos analizar el origen de los piquetes pero hoy lo cierto es que este tipo de expresiones no existen ni en Miami ni en Cuba como dice Julio Bárbaro y tampoco en la región. Nadie corta calles, rutas y puentes en forma permanente y sistemática en Chile ni en Uruguay ni en Ecuador. De vez en cuando hay manifestaciones masivas que transitan las calles y hacen actos y eso está muy bien. Es legal y constitucional. Lo que es realmente un delirio es adueñarse del espacio público durante horas y cada día con una exigencia distinta. Como el gobierno de Macri en general y el de Horacio Rodríguez Larreta en particular no hicieron nada hasta ahora al respecto, la metodología antidemocrática se fue extendiendo hasta el infinito. Se prende cualquiera porque es gratis. No hay sanciones, no hay frenos al desborde y eso genera más desborde todavía.

¿Qué miedo tiene el gobierno? El temor más importante es que los grupos más radicalizados, fanáticos y cristinistas quieren un muerto que ponga en fuga a Macri y que certifique la mentira que le dicen a su gente: que este es un gobierno represor y dictatorial. Y ninguna de las cosas es cierta. El gobierno dejó hacer y mantuvo atada a las fuerzas del orden. Casi nunca actuó para recuperar la normalidad. Casi nunca sancionó a los que violan la ley. Porque a esta altura está clarísimo que cortar vías de comunicación es un delito. Y mucho más si se hace con la extorsión fachista y autoritaria del palo en la mano y la capucha para ocultar la identidad. Esa actitud cobarde de amenazar y ocultarse es doblemente cobarde. Porque son grupos tan reducidos que con cortes ocultan además su falta total de representatividad. Algunas de esas sectas participan de las elecciones y rara vez superan el 1% de los votos. La gente los ve como dirigentes irracionales y poco confiables.

Macri y sobre todo Rodríguez Larreta temen que los kirchneristas le tiren un muerto. Que ellos mismos monten una provocación y maten a alguien en una manifestación. Sienten, con razón, que eso generaría una crisis tremenda que dejaría al gobierno colgado de un pincel y sin escalera. Que lograrían lo que buscan: erosionar y debilitar tanto a Macri que este a un empujón de la caída o de su derrocamiento. Es muy grave esto que le digo pero está absolutamente probado. Sus dirigentes más dogmáticos y sus militantes de las redes sociales lo dicen sin pelos en la lengua: hay que voltear a Macri. Asi de grave es la cosa. Asi de complejo es este problema. Están entre la espada y la pared. Si no hacen nada como hasta ahora el caos se multiplica todos los días y el votante de Cambiemos se siente defraudado. Y los inversores no terminan de creer que Argentina volvió a la normalidad. Pero si reprimen en forma feroz, las imágenes de gente lastimada o golpeada pueden ser la chispa que produzca el incendio generalizado. Como en todos los planos, este gobierno tiene un sendero muy finito que transitar. Tiene bombas y precipicios a ambos costados. Por eso hay opiniones tan encontradas aún dentro de Cambiemos. Elisa Carrió por ejemplo dijo anoche que no hay que reprimir. Que el fenómeno piquetero se agota solo por la propia violencia de sus actos. Es una expresión de deseo que hasta ahora no se verificó en la práctica.

Por eso el plan para desactivar piquetes debe ser muy responsable, cuidadoso y profesional. Si los que cortan son una multitud es muy difícil resolver el tema sin que el conflicto se extienda a toda la ciudad. Pero con los grupos más chicos y más extremistas, si se puede maniobrar. Hay que actuar con prudencia y sin armas de fuego. Con inteligencia y precisión. Multar a todos los colectivos mal estacionados que traen a los piqueteros del Conurbano y llevarlos con la grúa si es posible. Averiguar quiénes son los propietarios de los micros y saber si tienen todos los papeles en regla. Después hay que respetar siempre al otro y evitar al máximo los daños físicos pero actuar con la ley en la mano y duplicar en número a los piqueteros. Con agua y firmeza se los puede sacar del corte e intimarlos. Los líderes deben ser detenidos y que la justicia los castigue por sus delitos reiterados. No hay que permitir que ningún uniformado se exceda y filmar todo para evitar cualquier provocación. Si los piqueteros tiran un muerto eso debe ser registrado por las cámaras para deslindar responsabilidad y encarcelar a los criminales. Hay gente que está desesperada y dispuesta a todo. Han perdido privilegios y mucho dinero. Saben que si Cristina va presa muchos de estos capangas van a seguir el mismo camino.

Se puede hacer. No es imposible. El propio Rodríguez Larreta lo hizo con mucha eficiencia y respeto a los derechos humanos con los manteros de Floresta y Once. Negoció. Buscó salidas. Pero cuando los policías fueron atacados o empezaron a destruir autos o contenedores, se respondió apresando a los responsables. La justicia tiene que acompañar de cerca y castigar con todo el peso de la ley. Para que no se gratis. Para que no haya anarquía ni represión brutal. Para que todo, lentamente vuelva a la normalidad. Hay cierto doble discurso o hipocresía bien argentina que por un lado pide represión y luego acusa a los policías de criminales. Por eso no hay que lastimar a nadie pero hay que actuar con firmeza. No se puede permitir que 200 tipos que viven de planes y panfletos eviten que los sacrificados trabajadores lleguen a sus actividades o que no pasen ambulancias o que los chicos deban faltar al colegio.

Insisto: ni caos anárquico ni represión feroz. Orden democrático: aplicación de la ley con prudencia y respeto. Por supuesto que en este tipo de choques y refriegas siempre va a haber empujones, golpes y presiones corporales. Pero todos deben conservar la calma. Y la población apoyar el restablecimiento del tránsito sin que eso signifique bancar a uniformados que se quieran comer a los caníbales.

Volver a la normalidad. Valorar las normas de convivencia pacífica. Apelar a la ayuda de organizaciones humanitarias e incluso a la iglesia puede servir para desterrar esta actitud intolerante y prepotente que muchos ya naturalizaron.

Hay que respaldar a las autoridades civiles y uniformadas que son las que se eligió democráticamente para terminar con la locura de que el ciudadano violento es el que se impone y que el ciudadano pacífico es el que pierde.

Hay que repudiar que coloquen a las mujeres y a los chicos como escudos en la primera fila. Eso habla de sus disvalores. Desnuda su falta de escrúpulos. Dentro de la ley todo. En la ley de la selva, nada.

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Mirtha, la gran periodista – 20 de marzo 2017

Así es este país de imprevisible. Una de las mejores periodistas de este país, no es periodista.

Es increíble que una mujer que ya pasó los 90 años sea una de las mejores periodistas y entrevistadoras de la televisión argentina. Por supuesto que hablo de “La Chiqui”, hablo de Mirtha Legrand. Y destaco su edad porque demuestra que tiene una lucidez, una memoria y una capacidad de comprensión digna de la envidia de mucha gente más joven. Es una superdotada. Una extraterrestre, como le dijimos ayer en su mesa. Esto demuestra que ni siquiera hay que estudiar periodismo para destacarse en este oficio maravilloso. Si estudian, mucho mejor, por supuesto. Siempre tener una mejor formación intelectual ayuda a destacarse en todos los órdenes de la vida. Pero Mirtha que es conductora y actriz de nacimiento comprendió lo más importante de un buen periodista: la mirada crítica. No casarse con nadie. Ella aprendió a separar sus ideas y opiniones del servicio que presta en la televisión entrevistando a figuras importantes y entre ellas al presidente de la Nación, Mauricio Macri.

En su momento, cuando Mirtha entrevistó a los Kirchner le dijo sin pelos en la lengua: “¿Sabe lo que dice la gente? Que se viene el zurdaje”. El sábado a la noche en la Quinta de Olivos, Mirtha tuvo el coraje de decir lo que piensa y de preguntar a fondo. Ella también fue sincera cuando dijo que había apoyado a Macri y que es antikirchnerista porque ama la libertad y odia el autoritarismo. Y los Kirchner, tanto Néstor como Cristina, lideraron los gobiernos más corruptos y que más se dedicaron a perseguir voces disidentes con un formidable aparato del estado que pagamos todos.

A Mirtha le dijeron y le hicieron de todo. Se metieron con su vida personal y hasta con su hijo fallecido. Vieja, gorila, oligarca fueron insultos en vivo y en directo a través de la mal llamada Televisión Pública y muchos de ellos pronunciados por actores como Federico Luppi que en otros momentos iba a esos encuentros a difundir sus obras de teatro o películas. Los K llegaron a incitar a que escupieran su imagen pegada en una pared. No fue la única por supuesto. Pero Mirtha, Lanata, Magdalena, Longobardi fueron, por solo nombrar a los más populares, el blanco de un ataque y de un plan sistemático para quebrar sus convicciones, intimidarlos y generar autocensura. En muy pocos casos lograron callar a los periodistas independientes. En general un grupo de los más valientes ejerció, como Mirtha el periodismo desde su ADN más profundo que es ser fiscal del poder y abogado del hombre común. El que se comporta como un chupamedia de cualquier gobierno o de cualquier poder, deja de ser periodista y se convierte en un propagandista. Y ese es otro oficio.

Por eso me pareció muy atinada la columna de Gonzalo Abascal en Clarín. Porque puso en un pedestal, como un ejemplo a seguir a Mirtha y porque la comparó con los obsecuentes que se pusieron la camiseta partidaria y solo defendieron a Cristina y jamás buscaron la verdad que es nuestra principal misión.

¿Se entiende? No quiero cargar las tintas con Hernán Brienza porque no me gusta patear al caído. Y tengo entendido que no tiene trabajo y que está amargado porque no lo convocan ni de los medios ultrakirchneristas. Pero lamentablemente fue el que presentó en un par de actos a un evidente delincuente serial como Amado Boudou y fue el que le puso la alfombra roja a Cristina para que luciera su inteligencia suprema. Así no es el trabajo de periodista. Y eso que Brienza era de los buenos. Fue profesor de mi hijo. Es un hombre formado en el pensamiento nacional y popular de Jauretche y aunque no comparto su mirada ideológica, como historiador, escribió un par de buenos libros. Pero se dejó seducir por un gobierno. Disfrutó de tres o cuatro trabajos en el estado o en empresas para estatales. Y puso la militancia por encima del periodismo. Y ya se dijo mil veces. Es muy bueno que una personal milite y se comprometa con la política. Pero el militante y el periodista tienen objetivos distintos. El militante busca instalar “su” verdad y sumar adhesiones a sus ideas. El periodista trata de buscar “la verdad” o lo más aproximado a la verdad con la mayor honestidad intelectual posible. Y después, si quiere y le da el cuero, puede opinar sobre esa información que debe ser certera. Nosotros los periodistas no defendemos candidatos ni funcionarios. Los miramos siempre con sospecha y distancia. Nosotros defendemos valores. Los míos son la democracia, la división de poderes, la libertad, la justicia social, los derechos humanos, la educación pública, la honestidad y la ética, la excelencia y el progreso social.

Mirta a los 90, sin ser periodista de profesión, hizo una gran entrevista. Áspera pero respetuosa. Le preguntó de todo y sin pelos en la lengua.  Y eso le hizo bien a los ciudadanos que pudieron ver a un Macri más auténtico, sin tiempo para editar nada ni para mentir en relatos épicos como los que hacía Cristina con sus actos. Macri mostró temple y respeto por la opinión del otro cuando se bancó que Mirtha le dijera: “Yo creo que ustedes no ven la realidad” y que le hablara del crecimiento de la pobreza, los apagones, de la desilusión de muchos argentinos que, según ella, empezó con los tarifazos, de los errores que cometen y del mal asesoramiento de Durán Barba.

Hasta Página 12 que fue y sigue siendo el boletín oficial del cristinismo , puso en su página web “Macri contra las cuerdas”, según registró Abascal. La gran diferencia es que el mundo no se cayó. Que nadie va a escrachar a Mirtha ni 6,7, ni 8 veces, que no le van a quitar la publicidad oficial a sus programas y que los grupos de tareas de las redes sociales no la van a descalificar ni injuriar por hacer bien su trabajo de entrevistadora a un presidente.

Es apasionante confirmar que la renovación necesaria en el periodismo no tiene que ver con la edad. Porque muchos de los pibes para la liberación que intrusaron el periodismo serían incapaces de plantear ni una sola crítica a Cristina o hacerle media pregunta que no se complaciente. El periodismo premia a los que no se dejan domesticar. Cristina parió un grupo de alcahuetes que quemaron en el altar de la obsecuencia sus posibilidades profesionales y ofendieron este oficio, el más maravilloso del mundo, como decía García Márquez.

Se ganó todos los premios habidos y por haber. Los “Martín Fierro” de Oro y Platino, entre cientos. Hizo 36 películas, 11 obras de teatro, tres series y un par de programas de radio. Es idolatrada en Cuba y Rusia. Aquí divide aún más la grieta política. Pero el sábado demostró que es una gran periodista. Sin ser periodista. ¡Prendete a la Chiqui. Prendente al periodismo!

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Embajada Israel x 25 – 17 de marzo 2017

Hoy se hizo el acto central en reclamo de justicia a 25 años del atentado terrorista a la embajada de Israel. Hace tres años, ahí había un gigantesco globo ubicado en la esquina de Arroyo y Suipacha que decía: Acá había vida.

Parece que pasó un siglo pero hoy, después de un cuarto de siglo la consigna es hacia adelante: “Paz sin terror”. Es lo que la inmensa mayoría de los argentinos de todos los credos y todas las ideologías ansiamos construir: paz sin terror. Convivencia sin odio ni muertes. Diálogo sin violencia. En definitiva para decirlo con palabras de Domingo Faustino Sarmiento: civilización sin barbarie.

Las manos dibujan ese símbolo. Una con los dedos en “ve” que es el símbolo de la paz y también del número 2. Y la otra mano abierta con la palma como diciendo “para con la beligerancia”. Y esa muestra los cinco dedos que, con los dos dedos de la otra, integra, emblemáticamente, el número 25.

Hoy, como todos los años, como un alarido de dolor, a las 14:50 sonó la sirena con conmueve y convoca. El día del horror multiplicado, mi hijo Diego tenía apenas dos añitos y  estaba en pijama jugando en un living de Caballito con sus primas de Córdoba. Hasta en ese barrio se sintió como temblaba la tierra en ese terremoto de sangre y muerte provocado por los terroristas. Unos cuantos años después, fuimos a recorrer ese lugar con mi hijo. Me sentía con la obligación de contarle que había pasado aquel día en que sus juguetes se sacudieron en medio de sus juegos de niño. Con la intención de perseguir la memoria, la verdad y la justicia le cuento lo que pasó el día que pisamos juntos ese lugar sagrado convertido en un cementerio colectivo.

Allí va:

- Papá, ¿Por qué me trajiste a esta plaza?

- No hijo…. esto no es una plaza.

- ¿A no? ¿Y esos árboles? ¿Y esos pájaros? ¿Y esa especie de lago que rodea este inmenso espacio vacío?

- Tenés razón, hijo. Parece una plaza pero no es una plaza. ¿O no ves que no hay hamacas ni toboganes?

- No entiendo… pá.

- Vení… vení …hijo, dame la mano. Vení… caminemos juntos por esta plaza que no es una plaza y yo te explico. Este es un lugar para mantener viva la memoria. Vos no te podes acordar porque hace 25 años, apenas tenías dos, pero aquí, en este lugar, la embajada de Israel desapareció de la faz de la tierra. Si… si algo parecido a lo que pasó en las Torres Gemelas en Nueva York: sin aviones pero con el mismo odio.

Uno va caminando lentamente de la mano con su hijo y es como si recorriera esos gigantescos descampados a los que quedaron reducidos algunos de los más tristemente célebres campos de concentración del nazismo. Uno camina por el silencio y hace equilibrio en el aire mientras siente que se le adhieren al corazón dolores interminables que le estrujan el pecho. No es para menos. Aquí en este suelo porteño de Arroyo y Suipacha hace 25 años había 29 vidas que ya no están.

Aquí hace 25 años se cometieron 29 asesinatos en un segundo. Porque todo tardó un segundo. El tiempo que uno tarda en pestañear les alcanzó a los asesinos masivos para terminar con la vida de 29 personas. La pentrita y el TNT hicieron estallar la vieja casona por los aires y millones de pedazos de la embajada de Israel volaron como papeles quemados que luego bajaron hecho polvo y escombros para sepultarlo todo.

Nadie entendió porque el mundo se cayó encima de esos 29 seres humanos.

¿Quién se atribuye el poder sobrenatural de decidir quiénes deben morir y quienes no? ¿Quiénes son los fanáticos terroristas que arrancaron para siempre la respiración de 7 viejitas que sobrevivían sus últimos días en el hogar que está al lado de la parroquia, al frente de la embajada? ¿Eran conscientes que había 200 chicos en la escuela? ¿Supieron qué mataron al cura párroco? ¿Tendrán conciencia o el odio les clausura la sensibilidad eternamente y los convierte en robots, talibanes y blindados?

Hace 25 años que Buenos Aires se transformó en Manhattan o en Kabul o en Atocha o en Beirut. El corazón de esta ciudad desarmada y con la guardia baja fue apuñalado por la espalda. Fue el anuncio brutal de todo el terror que se venía en una Argentina que ya no sería la misma. Porque dos años después la tragedia se multiplicó en la AMIA. Otro anuncio: el olvido es el primer paso hacia la impunidad y la impunidad es una tragedia que vuelve.

Hoy no hay un solo responsable. No hay culpables. Ni un detenido ni una pista. Nada. Solo duelo y luto. La causa judicial está tan muerta como aquellas 29 personas que mató la bomba. No sabemos pero sospechamos que tipo de fascista puso la bomba. Pero si sabemos quién mató la causa. Los que no investigaron. Los que trataron el tema con desidia, negligencia, desprecio por el dolor, falta de voluntad política y también – porque no decirlo – con complicidad.

Pero la luz inevitablemente triunfará sobre las tinieblas. Igual que hace 2.000 años cuando fue destruido el templo de Jerusalem y quedó intacto el candelabro de siete brazos. Igual que hace 25 años cuando se arrodillaron las paredes de la embajada pero quedó intacta la gigantesca araña que iluminaba el salón principal. Milagros de la luz en su doble condición de dar vida, dar a luz y de encontrar la verdad, echar luz, iluminar algo, descubrir.

La esperanza de justicia es lo último que se pierde. Mientras tanto las lágrimas del dolor se empecinan en tatuarse en nuestros brazos como los crueles números del holocausto.

- Papi, te quedaste callado. Se te humedecieron los ojos. ¿En que estabas pensando?

- No… nada, hijito. Pensaba si entendiste porque esto es mucho más que una plaza?

- Si Papá. Creo que entendí: es como un jardín donde crece la memoria. ¿No?

Exactamente eso. Un jardín de la memoria donde crece la vida y donde la muerte y el odio tienen prohibida la entrada por los siglos de los siglos… Amén.

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Tránsito criminal – 16 de marzo 2017

¿Hasta cuándo le vamos a seguir llamando accidentes a los siniestros viales? ¿Hasta cuándo vamos a seguir produciendo tragedias horrorosas en las rutas argentinas con esa mezcla explosiva que es la ausencia del estado y la soberbia imprudencia que tenemos al manejar? ¿Hasta cuándo vamos a sacrificar vidas de nuestros hermanos en el altar de la locura por llegar tan rápido que no llegamos nunca? ¿Hasta cuándo seguirá esta epidemia colectiva de no tomar conciencia de que choques en las calles y en las rutas hay en todos lados, pero en pocos países tienen la brutalidad y la cantidad de víctimas fatales que se producen en nuestro país? Ojo con este tema. Porque Argentina sigue ocupando los primeros lugares en muertos en siniestros viales. Y los gobiernos tienen mucho por hacer pero los ciudadanos también tenemos muchas responsabilidades y culpas en todo esto.

¿Cuántos muertos más son necesarios para demostrar que muchas rutas están colapsadas?

Corremos de atrás a los problemas ¿Hasta cuándo vamos a permitir que cualquier persona irresponsable maneje un colectivo, una camioneta o un camión? ¿No comprendemos que tiene un arma en la mano? Qué ponen en peligro su vida y la de la gente que transporta. Es indignante que muchos choferes de micro vayan escuchando música con auriculares o hablando por celular o borrachos o agotados por el cansancio. Las dos últimas experiencias fueron nefastas: en el micro que salió de Mendoza hubo 19 muertos. En el de Santa Fe, fallecieron 12 personas.

El informe del Instituto  de Seguridad y Educación Vial dice que aumentaron un 25%  en un año la cantidad de víctimas fatales en estos accidentes en las calles y rutas. ¿Escuchó bien? Creció un 25%. En un año. Es que falta educación vial. Cómo nos falta educación en todos los niveles. Son datos que asustan. Según la fundación “Luchemos por la vida”, en nuestro país mueren por estas causas un promedio de 7.300 personas por año. Son más de 20 por día. ¿Sabe cuántos mueren en Suiza? 282. Y en España, 1.700.

Y hay algo más terrible. La mitad más uno de los que pierden la vida son menores de 30 años. Y el día donde ocurren más tragedias es el domingo.

¿Estamos todos locos? ¿Hemos perdido los mínimos reflejos solidarios? ¿Tan poco nos importa el prójimo? ¿Quién será el próximo? Uno se estremece de dolor de solo pensar en la cantidad de familias destruidas que quedan. Y eso que no contamos los que sufren heridas graves que los dejan fuera del mercado laboral. ¿Por qué? ¿Hasta cuándo? ¿No nos alcanzó con el drama y las enseñanzas que nos dejó la tragedia del colegio Ecos? ¿No aprendemos más del dolor? ¿No cerramos más nuestras heridas? No terminamos de llorar a unos que ya vienen otros.

Insisto; ¿Hasta cuándo? ¿Qué nos pasa? ¿Cuánta sangre hace falta para calmar nuestro vértigo suicida?

¿Sabías que en uno de cada tres accidentes participa una moto y que el 67 % de las lesiones son en la cabeza? Y todavía hay que renegar con los que se creen piolas y no usan cascos ni se ponen el cinturón de seguridad. Hay un culto a la fatalidad, a la irresponsabilidad, a ese sentimiento de impunidad, de que a nosotros nunca nos va a pasar, que es más propio de los adolescentes que de las personas maduras.

Es verdad que hay situaciones producto de la fatalidad o el destino. A veces hay fallas mecánicas. Pero en la inmensa mayoría de los casos la culpa es nuestra y no se la podemos colgar a nadie. Un 3% de los peatones habla y un 2% manda mensajes mientras cruza la calle. ¿Nunca vio a un motoquero o a un ciclista mandar un mensaje mientras hace equilibrio sobre las dos ruedas y pasa el semáforo en rojo? Cuando vemos nuestro comportamiento parece que no hay más muertes de puro milagro.

Hoy Chano chocó de nuevo. Hablo de Chano Charpentier, el líder de Tan Biónica y pienso, ¿Y cuál es la noticia? Si este irresponsable choca a cada rato. Muchas veces porque se pierde por el alcohol y las drogas que consume. ¿Se acuerda cuando chocó 8 autos y después se llevó puesto un portón? Los vecinos lo bajaron de la camioneta y le dieron una paliza que lo mandó al hospital.

Esta vez el control de alcoholemia le dio cero. Pero tenía la licencia de conducir vencida. Pregunto: Chano, con los antecedentes que tiene, ¿debe tener carné o por lo menos hay que prohibirle que maneje? Aunque sea hasta que se cure. Porque es un peligro para él y para los ciudadanos que lo rodeamos.

Hacen falta mejores señales. Y más campañas y educación vial desde la escuela porque es educar para la vida. Así como los argentinos sentimos orgullo por tantas cosas maravillosas que tenemos, de la misma manera tenemos que sentir vergüenza por ser uno de los países del mundo con más siniestros y más muertos. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que las rutas sean trampas mortales en las que nos metemos porque creemos que a nosotros nunca nos va a pasar nada? Manejamos como somos. Manejamos como vivimos. A mil por hora, con gran individualismo. Nos importa un carajo de los demás. Es una forma de mostrar nuestros valores culturales o mejor dicho la falta de esos valores. El día del desastre con el Indio Solari en Olavarría murieron 25 personas en las rutas del país. Una de ellas fue la madre de uno de los pibes que estaba en el recital y con el que había perdido contacto. ¿Hasta cuándo vamos a subestimar tanto a la muerte y despreciar tanto a la vida? Eso me pregunto en estos días terribles y desgarradores. ¿Hasta cuándo el tránsito criminal? Los siniestros viales. ¿Hasta cuándo vamos a apostar al tránsito suicida? ¿Hasta cuando?

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Jaime, delincuente K – 15 de marzo 2017

Ricardo Jaime está más preso que nunca en un pabellón de la cárcel de Ezeiza. Lo acompañan otros tristemente célebres ladrones kirchneristas como Lázaro Báez. Jaime es un delincuente que ya confesó dos delitos, mientras que la justicia le probó una tercera violación de la ley.

La novedad es que hoy, el fiscal Federico Delgado, pidió la elevación a juicio oral de la causa que investiga la compra de trenes chatarra en lo que definió como “un verdadero saqueo al estado”. Dice el dictamen que está comprobado que además de haber comprado material rodante –buena parte inutilizable- por unos 100 millones de euros hubo pago de coimas que llegó a manos de Jaime y su testaferro Manuel Vázquez.

Hace años que Jaime viene acusando al periodismo de mentiroso. Finalmente, los colegas que lo investigaron tenían razón.

Jaime reconoció que recibió coimas por parte de dos empresas a las que debía controlar. Una de ellas le pagaba con viajes en avión a distintos destinos y otra se hacía cargo del alquiler de dos lujosos departamentos. ¿Se entiende la gravedad del tema? Un funcionario  que debía velar por la seguridad y la eficiencia en el transporte para todos los argentinos no controlaba nada. Miraba para otro lado y a cambio recibía viajes y alquileres. El tercer delito por la que ya fue condenado es por haber robado pruebas que lo incriminaban en medio de un operativo policial.

No hay que olvidar que el fiscal Fernando Arrigo pidió para el ex funcionario de Néstor y Cristina 11 años de prisión por su irresponsabilidad en el siniestro de la estación Once.  A Jaimito se le viene la noche. La sumatoria de penas y las causas que todavía faltan lo eternizarán inexorablemente a un calabozo.

Le aclaro que Jaime ya está procesado por enriquecimiento ilícito porque no pudo justificar una fortuna de 12 millones de pesos.

Es una señal positiva, un tiro para el lado de la justicia. Jaime es un icono del gobierno más corrupto de la historia democrática. Robaba directamente para la corona de Néstor Kirchner.

Hay que recordar que con sus más de 20 causas abiertas por corrupción es uno de los ex funcionarios record en esta materia en toda la historia judicial argentina.

Ese triste record lo convierte en un emblema. Es cierto que por ahora su única condena firme fue por intentar robarse unas pruebas. Pero hay que recordar que Al Capone fue a prisión por falsear su declaración de impuestos. La primera condena a Jaime, por más leve que sea, por más en suspenso y por más que sea apelada, fue un paso político importante. Ya se sabe que para recorrer 100 kilómetros hay que dar un primer paso. Y eso es lo que ocurrió con Ricardo Jaime en su momento. Ahora hay una nueva espada de Damocles sobre su cabeza.

Es el semáforo que hay que estar mirando para ver como circulan todas las causas de corrupción que ensucian a este gobierno. Jaime está acusado de distintos delitos. Sobre todo de haber recibido coimas y regalos como autos, aviones, yates y alquileres de empresarios beneficiados por montañas de subsidios millonarios que Jaime debía controlar. Pero lo más grave, lo imperdonable es la causa por la tragedia de Once. Como bien la caratuló el periodista Omar Lavieri, “es corrupción seguida de muerte”.

La corrupción, la estafa, el choreo, las coimas, el enriquecimiento ilícito, llámele como quiera, siempre es incompatible con la ética de cualquier gobierno que se diga progresista. Y mucho más si en estos negociados se asociaron con empresarios como los hermanos Cirigliano o sindicalistas como José Pedraza, preso por el asesinato de Mariano Ferreyra, el militante del Partido Obrero.

Un sector de los jueces y fiscales fue presionado, perseguido, y vigilado por el ex gobierno y sus aparatos de inteligencia, como si se tratara de peligrosos enemigos. Muchos de esos funcionarios judiciales ahora sienten que pueden ir a fondo con mayor tranquilidad. Esto es lo que simboliza Ricardo Jaime. Porque no es un funcionario del montón que cobró una coima y chau, como puede haber en cualquier gobierno. No es una funcionaria como la condenada ex ministra de Economía, Felisa Miceli que no pudo explicar de dónde sacó el dinero que tenía escondido en el baño. No se trata de los hermanos Schocklender que con Hebe Bonafini transformaron millonarios aportes del estado en pesadillas compartidas. Ni siquiera es Juan José Zanola que con la mafia de los medicamentos participó también del sistema de financiamiento de la campaña electoral de Cristina Fernández. Lo de Jaime es peor aún que la avalancha de expedientes que se viene sobre el ex vicepresidente Amado Boudou. El caso Jaime integra el mismo equipo que el de Lázaro Báez. Porque ambos “robaron para la corona”. Ambos son parte de los mecanismos corruptos que malversaron fortunas desde que arrancaron en Santa Cruz con Néstor Kirchner. Ni Jaime ni Báez podrían haber hecho lo que hicieron sin tener como socio al ex presidente. Hay complicidad de estado. Matriz mafiosa. Asociación ilícita. Es la verdad más triste que dejará esa docena de años ganada por los capitalistas amigos y los ladriprogresistas feudales. ¿Habrá juicio y castigo o impunidad? ¿La ética y estética menemista de Ricardo Jaime lo igualarán con María Julia Alsogaray? No es el único preso del ladrikirchnerismo. ¿Prenderá el ventilador? Hay algo que se puede afirmar con contundencia: No se trata de un chiste de Jaimito. Esto no le causa gracia a nadie.

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Derrocar a Macri – 14 de marzo 2017

Se aceleró el operativo “helicóptero”. Es el objetivo golpista que tiene el kirchnerismo desde el primer día que asumió Mauricio Macri. Lo quieren convertir en Fernando de la Rúa, un presidente frágil que tuvo que huir de la Casa Rosada y dejó un país sembrado de muertos y a la deriva. Los saqueos y la violencia conformaron el momento más cercano a la guerra civil que hayamos vivido desde la recuperación de la democracia. A eso apuesta Cristina y su estado mayor. El Frente para la Victoria del Golpe, como lo llama Carlos Reymundo Roberts. O los carapintadas del kirchnerismo como los bautizó Jorge Fernández Díaz. Cristina es la comandante en jefe del terremoto desestabilizador y profundamente antidemocrático. Lo dijo Máximo con todas las letras en el acto de Argentinos Juniors: “Tal vez tengamos que dejar el gobierno, pero el poder, jamás”. Sembraron de militancia camporista todos los ministerios y oficinas del estado. Hoy están agazapados allí haciendo daño, conspirando, poniendo palos en la rueda como dice tibiamente el presidente de la Nación.

Van por todo. Ese es su lema. Militan todo el día porque saben que si Macri finaliza su mandato en tiempo y forma, Argentina ingresará en su madurez institucional y republicana fundando la alternancia democrática que hoy no tenemos. En los últimos 80 años, ningún presidente no peronista pudo lograr eso.

Pero además, Cristina y sus cómplices del gobierno más corrupto y autoritario de la historia democrática saben que si no voltean a Macri aumentan sus posibilidades de ir presos. Quieren destituir a Macri en defensa propia. Para no perder la libertad ambulatoria.

Hoy la punta de lanza de ese intento autoritario son Hugo Yasky y Roberto Baradel. No hablo de los docentes en general porque sería una injusticia. Ni tampoco de todos los gremialistas docentes. Pero Yasky y Baradel son los que trabajan para Martín Sabbatella que perdió las elecciones hasta en su distrito en Morón y siguen las órdenes de Carlos Zannini, el gran timonel. Cristina que durante muchos momentos despreció y le faltó el respeto a los docentes tratándolos de vagos, ahora felicita a Yasky y Baradel porque defienden la dignidad y la escuela pública. Los incitan para que tiren de la cuerda hasta romperla. No quieren una mejor educación ni mejores salarios. Quieren otro presidente pero no quieren esperar que la soberanía popular lo decida en el 2019.

De hecho Yasky se cansó de aplaudir  y de chuparle las medias a Cristina en la Casa Rosada y Baradel apoyó a Daniel Scioli presidente en actos en los que se abrazaba con personajes siniestros como el delincuente de Amado Boudou y el patotero de Luis D’Elía.

María Eugenia Vidal dijo que tiene la provincia fundida. Que no tiene un peso partido al medio. ¿Qué hacían Yasky y Baradel mientras Scioli fundía la provincia? Aplaudir. Hace 30 años que el peronismo gobierna la provincia. ¿O los bajos sueldos y la educación destruida es obra de Macri en 15 meses? Antes de Macri todo funcionaba muy bien diez y ahora los funcionarios están para el aplazo. Yasky y Baradel han desafiado a Macri y Vidal porque los quieren desmoronar. Desbarrancar, como dijo Hector Daer. Por eso los paros cada día tienen menos adhesión pero cada día son más salvajes. En 15 meses los gremialistas del caos le van a haber decretado más paros a Macri que en 12 años a los Kirchner. Ahora se vienen cuatro (si, cuatro) paros nacionales docentes de 24 horas cada uno.  Y hacen una huelga irracional, como si hubieran despedido a cientos de maestros.  Es solo por un tema formal o administrativo de que convoquen a la paritaria nacional. Es una excusa para levantar las barricadas y profundizar la brecha. Son paros de sindicatos, no de trabajadores. Algunos adhieren y marchan pero la mayoría no está afiliada o no está de acuerdo con los paros a repetición.

Es verdad que son grupos minoritarios. Pero también es cierto que tiene gran capacidad de daño y movilización y les sobra dinero para mover el aparato. El que se robaron y el que aportan los intendentes kirchneristas como los de Berazategui o Avellaneda.

Pero la punta de lanza de estos dos sindicalista eternos de los docentes no está sola. En todas las áreas se han puesto en marcha los topos que quedaron en el estado.

En la justicia la “orga” la maneja Alejandra Gils Carbó que mueve las piezas de los cientos de fiscales y jueces que pertenecen a “Justicia Legítima” y que tienen órdenes de inventarle causas a todos los oficialistas y a los periodistas independientes que no se arrodillaron durante el cristinato. Y también, son el escudo que blinda de impunidad a los funcionarios que se enriquecieron ilegalmente, empezando por la reina Cristina.

Hay quinta columnistas en todos los pliegues y repliegues del estado. Entre los servicios de inteligencia, en Telam y en canal 7. Integran la agrupación “Sabotaje y boicot”. Uno de los líderes piqueteros más cercanos al Papa Francisco, llamado “Esteban “Gringo” Castro de la CTEP dijo que este “es un gobierno antinacional, antipopular y antiobrero” y el jefe, Juan Grabois que directamente es funcionario pontificio dijo que “Milagro Sala está secuestrada. Mañana van a sitiar el país con 1.500 ollas populares, cortes de ruta, asambleas y acampes. Y eso que son los que lograron la ley de emergencia social que exigían para tener un status casi de sindicato y fueron beneficiados por 30 mil millones de pesos en tres años.

El macrismo no supo, no quiso o no pudo extirpar a los golpistas agazapados en el estado. Fueron ingenuos por un lado y les faltó poder político por el otro. Ahora están durmiendo con el enemigo.

Pero lo cierto es que hoy empiezan a aparecer algún tipo de respuestas en las redes sociales. Hay grupos de padres que están organizando ir a la puerta de los colegios a hablar con los maestros y explicarles el sufrimiento que les produce ver como sus hijos pierden días de clase y el daño económico para ellos que pierden el presentismo en sus trabajos. Hay todavía muy en ciernes una campaña por las redes sociales que convoca a actos masivos en todas las plazas más importantes del país en apoyo a Mauricio Macri. Parece algo espontáneo con toda la potencia que tiene los espontáneo pero también con todas sus limitaciones. Está la foto del presidente Macri y dice “No está solo”. Y abajo convoca para el sábado 1ro de abril a las 18 hs “en defensa de la democracia”. Por ahora el gobierno o la coalición Cambiemos no abrió la boca.

No hay que permitir que se burlen de la voluntad popular. Cristina en su soberbia decía: “armen un partido y ganen las elecciones”. Eso fue lo que pasó. Los opositores armaron un partido y ganaron las elecciones. Ahora les toca a ellos llenar las urnas de votos y no de cortes de ruta, piquetes y paros el país.

Las aulas vacías, vacían simbólicamente la democracia. Hay que recordar que  siempre son los más humildes los más perjudicados. Porque además, muchos comen en las escuelas.

Hasta Sergio Massa dijo que hay una oposición que “destruye”. Muchas veces los símbolos explican más que muchas palabras. Máximo dijo que no iban a entregar el poder. Y Cristina no quiso entregar los atributos de mando a Mauricio Macri. Un golpe al corazón de las instituciones. Beligerantes. Autoritarios. Golpistas de la primera hora.

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El Papa y Perón – 13 de marzo 2017

Hoy se cumplen exactamente cuatro años del papado de Francisco. Leí por ahí que si Jorge Bergoglio fuera un presidente, estaría cumpliendo su mandato. Es una buena excusa para hacer un balance del impacto universal y nacional que tuvo este hecho que nos conmovió y nos sigue conmoviendo a todos.

Muchas veces cuando doy una charla, la pregunta sobre el Papa es la primera que surge. Leuco, ¿Qué opina del Papa? Se hace un silencio pesado y yo trago saliva. Es una pregunta muy delicada. Porque no es blanco o negro. No es absolutamente condenatoria ni absolutamente elogiosa. Valoro muchas cosas que el Papa hizo y hace y critico otras. Hay mucha gente extraordinaria enojada con el Papa y mucha gente que lo ama profundamente. Es que lo estrictamente religioso se mezcló fuertemente con lo político. Yo digo que si el Papa se presentara como presidente del mundo, yo lo votaría. Pero que si se presentara como presidente de Argentina, no.

Es que a nivel planetario, el Papa hizo en este tiempo una tarea titánica y maravillosa. Es el Papa de los pobres y de la paz. Este Papa celeste y blanco es el que combatió fuertemente a los corruptos de las finanzas vaticanas y a los perversos curas abusadores. Es el Papa que quiere modernizar las normas para contener y proteger a más gente. Por eso es tan combatido por los sectores más elitistas y conservadores de la Iglesia católica. Su trabajo de acercamiento entre las partes para eliminar el odio y la intolerancia y abrir los mejores caminos para la convivencia pacífica y la misericordia y la solidaridad fue extraordinario. Nadie hizo tanto en tan poco tiempo. Hablo de Cuba y Estados Unidos, del fin de la guerra en Colombia, del abrazo frente al muro de los lamentos de las tres religiones monoteístas, los católicos, los judíos y los musulmanes. Fue una señal de fraternidad insuperable.

No se puede olvidar su prédica constante para proteger a los refugiados, a los más excluidos y a los que más sufren en el planeta y su repudio a todas las formas de terrorismo y violencia que utilizan el nombre de Dios para disparar sus misiles.

Por eso lo votaría como el líder mundial que es. Intenta llevar estos tiempos de cólera, xenofobia y desintegración hacia la justicia social, el diálogo y la hermandad. No es poco.

En Argentina las cosas cambian. Su admiración temprana por Juan Domingo Perón lo llevó a la militancia en grupos derechosos como Guardia de Hierro. En esa fragua consolidó su opción por los pobres y los grasitas y su poca preocupación por la falta de republicanismo y de honradez de algunos dirigentes. En su discurso siempre aparece la utopía de la igualdad y la libertad como dos caras de la misma moneda. Pero puesto a elegir si tiene que resignar algo de una de las partes, prefiere minimizar las formas institucionales frente a los padecimientos de la gente. Por eso tuvo y tiene simpatías hacia los gobiernos populistas de la región. Por eso se siente más a gusto con Evo Morales, Rafael Correa o Cristina que con Macri, Juan Manuel Santos o Pedro Kuczynski.

Por eso a muchos fieles argentinos que lo idolatran les resulta frustrante que le haya dado lugares prioritarios a sindicalistas delincuentes como Omar “El Caballo” Suárez, a patoteros como Guillermo Moreno o a corruptas y violentas como Milagro Sala a quien le envió un segundo rosario bendecido por intermedio de Gustavo Vera que está a punto de sumarse a una coalición política junto al kirchnerismo porteño.

La otra gran mano del Papa en la Argentina está puesta con los movimientos sociales que lideran Juan Grabois y Emilio Pérsico, entre otros. Estuvieron a punto de hacer hoy en Plaza de Mayo una misa y asamblea en su homenaje y con distintas protestas contra el gobierno. Todo indica que Francisco les pidió que no mezclaran los tantos. Que no asociaran su figura a una manifestación opositora. Eso se suspendió pero estos grupos tienen previstos cortes y ollas populares en todo el país pese a que ya reglamentaron la ley de emergencia social que los considera casi como sindicatos y les provee de 30 mil millones de pesos en tres años y les cede el rol del estado en la llegada a los compatriotas más necesitados.

Para ser justos hay que decir que el Papa no tiene piel con el presidente Macri pero en los últimos tiempos han conseguido una relación protocolar de mucha armonía. Es más, en varias ocasiones les pidió a sus visitantes que cuidaran a Macri para que pudiera terminar su mandato como corresponde en tiempo y forma. Ve en Macri a un empresario liberal con poca sensibilidad social y por eso siente un gran afecto, respeto y consideración por los rostros “más humanos” del PRO: María Eugenia Vidal, Gabriela Michetti y Carolina Stanley. Las conoce por su trabajo social en la Ciudad de Buenos Aires mientras él era cardenal y eso le permitió construir una relación de mucha proximidad y oración con ellas. El kirchnerismo carapintada, como les llama Jorge Fernández Díaz, quieren derrocar a Macri. Pero el Papa Francisco le pone paños fríos a la situación y pide que reclamen y exijan en favor de los más necesitados pero que no tiren del mantel ni pateen el tablero de las instituciones democráticas. Esa es la principal divergencia que el Papa tiene con el peronismo kirchnerista. Y también es cierto que está profundamente enfrentado con alguno de sus representantes más salvajes como Horacio Verbitsky al que castiga vía Guillermo Moreno cada vez que puede. Es que el jefe informal de la inteligencia cristinista, el señor 12, sigue convencido de que el Papa durante la dictadura entregó a varios sacerdotes a la tortura y a la desaparición de los militares. Y además, Verbitsky es uno de los motores más potentes en el impulso del colectivo “Ni Una Menos” contra lo reaccionario de la iglesia católica y a favor del aborto, cosa en la que ni Cristina está de acuerdo.

También es cierto que el Papa tiene amigos en el peronismo que intenta reconvertirse en republicano y que no está salpicado por acusaciones de corrupción como Cristina y sus cómplices. Hablo de dirigentes como Julián Domínguez o Julio Bárbaro, por dar solo dos ejemplos.

Es insólito que el Sumo Pontífice sienta más cariño por Cristina que por Macri. No por una cuestión de ideología. En ese caso si es coherente. Pero Cristina y Néstor lo persiguieron incluso con el espía preferido de los Kirchner en ese momento, Antonio Stiuso y lo caracterizaron como una suerte de jefe de la oposición y satán con sotanas. De hecho ya se contó varias veces pero vale la pena recordar la verdad histórica. Cristina estaba enojada con la designación de Bergoglio. Su tropa silbó en un acto esa novedad. Después fue comprendiendo que podía utilizarlo políticamente y se dio el gusto de utilizarlo en varias ocasiones, casi sin la queja del Papa que lo hizo muy suavemente un par de veces. Macri fue todo lo contrario. Mientras fue jefe de gobierno de la Ciudad, le dio el lugar que le correspondía y cuidó su investidura.

Tal vez la formación política de la juventud tenga más contundencia a la hora de formatear a las personas que los acontecimientos posteriores. Tal vez el Papa sea populista como lo han calificado varias veces. Tal vez su condición de jesuita y su gran caudal intelectual lo mantengan como ese pastor con olor a ovejas que pudo acercar la fe a los más humildes. Hoy el Papa está en el centro del universo y no vota en la interna del peronismo ni en la de San Lorenzo. Ojalá este Papa del Fin del Mundo pueda salvar al mundo. Ojalá el Techo, la Tierra y el Trabajo le lleguen a todos. Y también la paz, la libertad y la democracia.

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Extirpar la pobreza – 10 de marzo 2017

A esta altura no hay excusas. Es hora de dejar de hacer diagnósticos y de extirpar para siempre el hambre y la pobreza de nuestro bendito país. Utilizo el verbo extirpar con toda intención quirúrgica. Como se extirpa un cáncer social que nos carcome nuestra dignidad. La potencia y la capacidad de producir y exportar alimentos para 400 millones de personas que tiene Argentina, hace que el hambre y la pobreza sean mucho más que un escándalo moral. Es algo absolutamente inadmisible. Y la responsabilidad de dinamitar semejante injusticia es de toda la dirigencia política empezando por el gobierno, por supuesto.

Por eso sueño con el presidente Mauricio Macri y el resto de los líderes de los partidos de oposición desarrollando una agenda común de estado que no se detenga por nada del mundo hasta que no haya ni un solo argentino más que sufra hambre o que sea pobre. Convocar a los más grandes expertos en el tema y darle autonomía y fondos para que diseñen el camino más rápido y eficaz para llegar a la promesa presidencial de pobreza cero.

Eso transformaría para siempre nuestro país. Jerarquizaría de nuevo a la política. Cerraría la brecha de desconfianza entre los ciudadanos y sus dirigentes. Le daría el mejor contenido a una democracia que muchas veces se vacía y se pierde en peleas internas ridículas. ¿Se imagina? Hay formas de hacerlo. Todos los técnicos y los expertos dicen que es posible. Que solo hace falta voluntad política y la participación de todos. No importa cuál sea el mecanismo elegido.

Pero hay que hacerlo ya. Desde el estado y con todos los partidos. Y todos los sectores sociales que puedan colaborar. Hablo de la Iglesia y su gran experiencia en el terreno y en Cáritas, de la CGT y de los empresarios que quieran empujar una verdadera responsabilidad social. Y con la máxima de transparencia y control. Sería una epopeya de todos que nos daría la cohesión social que nos falta. Terminaría con los odios al que piensa distinto y nos haría sentir orgullosamente argentinos. No se puede esconder la pobreza. Hay que terminar con la pobreza. No se puede negar el hambre.

Hay que instalar en nuestra patria la cultura de la Madre Teresa: darlo todo hasta que duela. Una vez un periodista chicanero la toreó y le cuestionó su colosal tarea.” ¿Cuántos pobres y leprosos puede usted salvar? Tal vez sean apenas 100 y son miles y miles. ¿De qué sirve su esfuerzo? ¿Vale la pena?  La Madre Teresa lo miro profundo desde esos ojos profundos y le contestó con sabiduría: “Estos son mis 100, ¿Cuáles son los suyos?”

Pero bajemos a la tierra de la realidad cotidiana. Hoy da vergüenza ajena lo que Jorge Fernández Díaz llama “hipocresía patológica” de Cristina. Finge estar preocupada por este drama del que ella es co responsable y es solo una plataforma para dispararle misiles al gobierno de Macri. Fue ella la que llegó a escupirnos en la cara con una mentira feroz: dijo que la pobreza era del 5% durante su gobierno. No tiene cara ni estómago. Su chiquitín, ministro de economía, Axel Kicillof, se negó dar los números para no “estigmatizar” a los pobres. Un marxista más de Groucho que de Karl. En lugar de combatir la pobreza, ocultó a los pobres. Los convirtió en los nuevos desaparecidos. No están, no existen. Eso y las mentiras infames sobre la inflación, fueron un negacionismo de estado que nos partió al medio. El lenguaraz preferido de Cristina llegó a decir que en Alemania había más pobres que en la Argentina.

Estos muchachos ladri progresistas durante más de 12 años se dedicaron a hablar de los pobres y a fabricar pobres con celular. Clientelismo despreciable de última generación. Jamás movilidad social ascendente. Por eso ahora no tienen autoridad moral para criticar al gobierno.

Pero hay que poner las cosas en su lugar. ¿Quiénes son los responsables de que hoy haya 13 millones de pobres? Es muy fácil marcar eso. Los Kirchner dejaron 11 millones y medio. Y Macri le sumó un millón y medio de pobres más. Cada uno tiene su cuota parte de culpa. Pero la responsabilidad de resolver este problema es del gobierno actual y de todos los habitantes del suelo patrio.

Deberíamos sentir vergüenza como comunidad. La mayoría de los pobres son chicos y la mayoría de los chicos son pobres. Eso los condena a la marginalidad y la exclusión y nos condena a tener una sociedad más inequitativa y que siga pariendo pobres que muchas veces no tienen otro camino que convertirse en delincuentes.

La dimensión del desgarro es monumental. Hay 6.300 villas miserias en el país donde viven 12 millones de compatriotas. Tres o cuatro generaciones que no trabajaron y no vieron trabajar a sus mayores.

El aumento de la pobreza tiene que ver con la caída del salario real del 7% y el aumento de la inflación. Pero eso es solo la pobreza por ingreso. Hay otras formas de combatir el ADN de la pobreza que es la construcción de viviendas dignas, de barrios con cloacas y agua. Y sobre todo la educación que capacite a los más chicos para insertarlos en el mundo del trabajo. Para que recuperen la cultura del esfuerzo y el sacrificio y para ir desterrando de a poco la dádiva de un plan que sirve para la emergencia pero que corre el riesgo de eternizar la pobreza si no se genera trabajo genuino en blanco y privado.

El gobierno de Cristina consolidó la pobreza por millones. Y la ignoró. Miró para otro lado. El gobierno de Macri también aumentó el número de pobres. Pero blanqueó las cifras y no las niega. El primer paso para solucionar un problema es reconocerlo. Falta el resto. Es por el bien de todos. Hay que terminar con el hambre. Por justicia social, por humanismo, por ética y también en defensa propia. Hay 13 millones de hermanos que nos están esperando. No hay otra tarea más importante en la Argentina de hoy. Es la tarea de las tareas.

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