Grabois, ángel o demonio – 12 de septiembre 2019

Alberto Fernández le dijo anoche a Viviana Canosa que a Juan Grabois “lo demonizan” y que “no es nada de lo que dicen”. El candidato de Cristina confirmó que lo “valora” mucho porque es “un hombre que ha dedicado su vida a ocuparse de los que menos tienen” aunque, aclaró que no “comparte muchos de sus métodos y su léxico”.
Hebe de Bonafini piensa todo lo contrario. En declaraciones radiales caracterizó a Grabois como “un caradura y un tipo bastante desagradable”. Reconoció que tuvo “un disgustillo” con él aunque no quiso aclarar los motivos y lo fustigó por algo muy de fondo: “No me gustan las personas que tienen clientes en lugar de compañeros. Muchas veces la gente, no sabe para va a las marchas. Se preguntan entre ellas y al final, reciben una bolsa de comida”. Cuando los periodistas simpatizantes de Hebe le recordaron que Grabois era amigo de Cristina, ella contestó que no le interesaba, que no juzgaba a las personas por “las relaciones que tienen”.
Entonces, ¿Grabois, es un ángel o un demonio? Los voceros de Alberto le hicieron decir a algunos periodistas que se siente incómodo con sus actitudes pero que no lo van a cruzar con declaraciones de otros dirigentes. Es más, algunos sugieren que se va a callar durante un tiempo y que hasta podría tomarse un tiempito fuera del país. ¿Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma? Juan Grabois es la persona que Francisco más quiere en la Argentina. Es como el hijo que no tuvo. El Santo Padre se lo dijo a gente que también tiene mucha confianza y afecto con él.
¿Qué hizo Grabois para merecer estar en el centro del debate político pese a que tiene bajos niveles de representación y una relativa capacidad de movilización?
Sus últimas apariciones estelares fueron de alto impacto.
A través de twitter acusó a “la prensa canalla” de mentir porque, aseguró, que no tuvo nada que ver con la invasión de militantes de la CTEP a más de media docena de centros comerciales a los gritos, con megáfonos y con una actitud intimidatoria. Fue tan así que mucha gente se levantó de los bares y se fue y varios bajaron las persianas por temor a que destrozaran sus negocios. Aclaro que nada de eso ocurrió y que no rompieron nada ni le pegaron a nadie. Solo patearon un par de tachos de basura y repartieron volantes y con megáfonos criticaron duramente a Horacio Rodríguez Larreta.
Todos sacaron como conclusión que Matías Lammens y Alberto Fernández de esa manera no suman ni un solo voto. Por el contrario, creen que esas actitudes patoteras son piantavotos, sobre todo en los sectores medios y moderados.
La CTEP son las siglas de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular que lidera Juan Grabois a nivel nacional y Esteban “El Gringo” Castro. Sus activistas porteños tienen como jefe a Rafael Klejzer que se hizo cargo de lo que pasó en los shopings, pero reconoció que fue un error y que no le avisó nada a Grabois. Es raro porque se trata de una organización muy vertical y que no deja nada librado al azar. Y que esa metodología de ir a provocar a los lugares privados es casi una constante en su trabajo cotidiano.
Asi fue como en su momento rodearon varios countries en la provincia de Buenos Aires o entraron a los empujones a la playa de estacionamiento de Canal 13 y TN. Siempre con un discurso de lucha de clases que no va en línea con la alianza de clases que promueve el peronismo históricamente.
Otro de sus minutos de fama los logró al proponer una reforma agraria con expropiación de tierras para que nadie en la Argentina tenga demasiadas extensiones de tierra. Arrancó proponiendo entregar 50 mil parcelas a campesinos para que la tierra sea del que la trabaje pero no dijo quien decide que tierras serán arrebatadas a sus propietarios. Muchos sugirieron que empezara por uno de los máximos terratenientes de la Argentina. Se llama Lázaro Báez y Cristina lo conoce muy bien. Comparten varios banquillos de los acusados por coimas, sobre precios y delitos. La cantidad de hectáreas de las que se apropió ilegalmente Lázaro es trece veces el tamaño de la Capital Federal. Podría por empezar por ahí. Y cambiar el cantito de “Vamos a volver” por el de “Vamos a devolver”, todo lo que le robaron al pueblo.
Sn embargo, Grabois no cree que Cristina haya robado nada. Dice que es una perseguida política porque está a favor de los pobres y por eso la acompañó en un par de declaraciones testimoniales que Cristina tuvo que hacer en Tribunales como parte de los 13 procesamientos que tiene, casi todos por corrupción y enriquecimiento ilícito. Como si fueran guarda espaldas de la fe, Grabois y Eduardo Valdés, el ex embajador de Cristina en el Vaticano, acompañaron a la ex presidenta a Comodoro Py.
Como si fuera vocero o traductor de Grabois, Alberto Fernández aseguró que no tiene en agenda el tema de la Reforma Agraria pero que “Juan” – así lo llamó –propone una reforma como la que hizo el ex presidente de Brasil, José Sarney y no las que hicieron los países comunistas”
Grabois se abraza y habla en las tribunas con Máximo Kirchner. Logró colocar candidatos de su Frente Patria Grande como la joven estudiante Ofelia Fernández y el economista Itaí Hagman.
También integra su espacio Elizabeth Gómez Alcorta, abogada defensora de los violentos detenidos Fernando Esteche y Milagro Sala y de la familia de Santiago Maldonado quien se ahogó en el río Chubut.
Repito: ¿Grabois es un ángel o un demonio? ¿A quiénes representa? ¿Abre más o cierra la grieta? ¿Le suma o le resta votos a los K en la ciudad y el país?
Hace poco con un tuit, Grabois le recomendó a Florencia Kirchner que se quedara en Cuba y que no volviera porque acá la iban a meter presa para perjudicar a su madre con la que tuvo varias reuniones.
Vamos a decirlo con todas las letras: Juan Grabois es un soldado del Papa y de Cristina. Duerme en Santa Marta y fue asesor de Bergoglio como miembro del Consejo Pontificio hasta hace muy poco.
¿Será una suerte de anticipo de lo que puede ocurrir si gana Cristina las elecciones? Si desde el llano se atrevieron a generar semejantes salvajadas ilegales, uno se puede imaginar lo que sería con Juan Grabois de ministro de Trabajo y esa autocrítica que hicieron los cristinistas de que fueron demasiado blandos y que por eso perdieron el poder.
De todos modos, Grabois es tan incontrolable que, tal como le dije, además de Hebe, desde Julio de Vido a Guillermo Moreno (otro amigazo del Papa) pasando por Horacio Verbtisky fueron muy duros con él.
El reo, ex ministro de Planificación, desde su celda número 5702, módulo 5, pabellón 7 de la cárcel de Marcos Paz le dio con un caño. De Vido lo trató de ser “un vigilante y ortiva que me da asco”. Grabois le contestó: “Ni yo soy vigilante ni vos héroe de la resistencia peronista. Somos millones los que queremos que Cristina vuelva pero sin corruptos”. Más allá del oxímoron, porque Cristina es la jefa de los corruptos, hay que decir que Guillermo Moreno también salió con los tapones de punta contra Grabois. Fue casi una interna vaticana. Y eso que todos, Moreno, el padre de Grabois y el Papa se forjaron en la ideología blindada de Guardia de Hierro, del peronismo derechoso de los 70.
Moreno dijo que Grabois era “un ortiva (palabra de moda) una mala persona, mal compañero y un buchón idiota que no es peronista”. Grabois contragolpeó con ironía “Moreno cacarea como una gallina, pero perdió todas las batallas, perdió contra Clarín, por ejemplo”,
Con Verbitsky la cosa es directamente feroz. Grabois dice que el jefe informal de los servicios de Cristina está bancado “por la Fundación Ford y el British Council” y que es “un botonazo decadente y un gorila mitómano”. Ahí hay mucha bronca porque Verbitsky en su momento, denunció que el Papa Francisco, cuando era Jorge Bergoglio, entregó a dos sacerdotes jesuitas a las catacumbas de la dictadura que finalmente los asesinaron.
Hace poco, durante otro hecho de violencia que protagonizó con los vendedores ambulantes senegaleses tuvo un discurso jurásico y muy poco representativo: “el gobierno creó un clima de odio y persecución contra los trabajadores y los humildes. Está volviendo el fascismo y la xenofobia”.
Se supone que la militancia cristiana de Juan Grabois debería llevar propuestas de diálogo y paz a un polvorín y no antorchas para que todo vuele por los aires.
Yo defino a Grabois como un peronista kirchnerista, chavista y papista pero en la revista de la Universidad de San Martin lo caracterizaron como “de formación marxista con influencias católica y peronista”. Veremos que dice la historia: ángel o demonio.

La patria de Sarmiento – 11 de septiembre 2019

Hoy más que nunca, la figura de Sarmiento y su apuesta a la educación como revolución igualitaria nos ayuda. Es la contra cara de lo que viene mostrando un provocador del odio y la caricatura de la lucha de clases como es Juan Grabois.
Frente a la barbarie de la prepotencia y de la utilización perversa de los más pobres, en lugar de quejarnos solamente, nos vendría bien, sobre todo en este día revisitar la civilización de un prócer que nos puede iluminar el camino cuando muchos no ven la salida.
Domingo Faustino Sarmiento dijo que combatía para “poder escribir porque escribir es pensar y combatir, en consecuencia, es realizar el pensamiento”. Su opinión sobre Juan Manuel de Rosas nos puede servir a la hora de juzgar a todos los tiranos de todos los colores y de todas las latitudes: “Lo que la República Argentina necesita ante todo, lo que Rosas no le dará jamás, es que la vida y la propiedad de los hombres no estén pendientes de una palabra indiscretamente pronunciada o de un capricho del que manda”.
Y finalmente, me pongo de pié por la manera en que con un par de frases, definió casi un plan de gobierno: “Lo primero que debe atenderse en todo el país, es proporcionar a la clase más numerosa y menos acomodada, los medios que llenen sus primeras necesidades, particularmente aquellas que tienen directa influencia sobre la higiene y la salud: el buen salario, la comida abundante, el buen vestir, la libertad ilimitada, educan al adulto más que la escuela al niño.”
Habla de libertad ilimitada, de atender a los más necesitados y de no someterse a los caprichos de los autoritarios. Son los cimientos de la Nación que necesitamos construir. Porque además fue la honradez en persona.
Hoy es el día de Sarmiento, el maestro de la patria y el de todos los maestros con mayúsculas. Maestro de los maestros, como se dice cotidianamente. El talento e inteligencia de Domingo Faustino Sarmiento empujaron la movilidad social ascendente. La prueba es que nació en el Carrascal, un barrio pobre de San Juan, llegó a ser presidente de la Nación y murió a los 77 años tan pobre como había nacido.
Es la gran figura polémica de nuestra historia. Se puede hablar horas de sus grandezas y de sus miserias. No nos alcanzaría todo un año. Solo su obra escrita tiene 52 tomos y más de 15 mil páginas. Se puede decir que fue cascarrabias, mujeriego y que tuvo actitudes francamente discriminadoras sobre todo con los indios y los gauchos.
Durante el gobierno de Cristina, el intelectual camporista Juan Cabandié no anduvo con sutilezas para descalificar a Sarmiento: “Era de derecha”, sentenció. Le faltó agregar: “Como Macri”. Desde Paka Paka lo atacaban como si fuera el diablo. Menos mal que a ningún talibán kirchnerista se le ocurrió declarar de interés público y sujeto a expropiación a la calle Sarmiento para rebautizarla Néstor Kirchner quien nunca escribió un libro y del que se sospecha que tampoco leyó alguno.
Cristina hablaba hasta por los codos. Pero la presidenta y su gobierno en su momento no hicieron un solo comentario ni acto para recordar a Sarmiento. ¿Cómo les explicarán a los chicos porque es el día del maestro? ¿Quisieron borrar de la historia argentina a Sarmiento? ¿Son tan omnipotentes, autoritarios y caraduras?
Pero hoy debo rescatar lo mejor de su luz de educador. Un poema dice que “sembró escuelas como soles a lo largo de la patria”. Su dimensión de estadista lo llevó a fundar 800 escuelas en un país que según el primer censo que el propio Sarmiento ordenó padecía un drama: 7 de cada 10 argentinos eran analfabetos. En 1871, la población de nuestro país era de 1.836.000 personas entre las que se encontraban 194 ingenieros y 1.047 curanderos, por ejemplo. En ese país de la injusticia y la oscuridad, Sarmiento fue el motor de la educación como igualador social y como principal instrumento del desarrollo.
Eso no se lo vamos a terminar de agradecer nunca. Fue el mejor combatiente contra la ignorancia y eso solo lo coloca como uno de los principales impulsores de la democracia y de los derechos de los más pobres. Decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria. ¿Se imaginan la aceleración del progreso que eso significó? Cuando asumió había 30 mil y cuando dejó la presidencia ya eran 100 mil los chicos que concurrían a la escuela. Es que eran leyes revolucionarias. Cambiaban la estructura de la sociedad y la hacían más justa y realmente progresista.
Le recuerdo solo algunos de los conceptos y valores que Sarmiento instaló para siempre en el inconsciente colectivo de los argentinos:” todos los problemas son problemas de educación.
Las escuelas son la base de la civilización.” Faltaban 30 años para el 1900 y Sarmiento ya decía que “se puede juzgar el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer”. Fue un verdadero visionario, un genio en su capacidad de enseñanza, un escritor colosal y un combativo periodista y político. Su concepto de educación para el desarrollo se adelantó un siglo. Gran parte de sus construcciones teóricas se siguen utilizando en la actualidad.
No quiso que el saber fuera un privilegio de pocos. Propuso que toda la República fuera una escuela. Apostó al progreso científico, a las comunicaciones. El correo y el ferrocarril en ese entonces eran catalizadores de las mejores ideas y soluciones concretas. Fue un férreo defensor de las libertades civiles y un opositor feroz a los dictadores. “Bárbaros, las ideas no se matan”, dejó grabado por los siglos de los siglos.
En su primer discurso presidencial dijo algo que todavía hoy tiene una vigencia impresionante y que es la síntesis más perfecta de lo que debería ser la política: “el gobierno está para distribuir la mayor porción posible de felicidad sobre el mayor número posible de ciudadanos”. ¿Qué me cuenta? Ojalá fuera el objetivo que guíe a todos nuestros gobernantes.
José Clemente, su padre fue peón de campo y arriero y combatió en las guerras por la independencia junto a Belgrano y San Martín.
Paula Albarracín, su madre, le quiso poner Domingo pero no pudo. Por eso en su partida de nacimiento figura como Faustino Valentín Quiroga Sarmiento. A los 4 años ya leía de corrido y a los 15, era maestro, tal vez su principal condición que no abandonó jamás. Hasta en la cárcel, mientras fue preso político, se dedicó a enseñar a sus compañeros de celda.
Y luego se convirtió en un monumento vivo a los docentes y no paró nunca de construir bibliotecas populares. El filósofo Tomas Abraham lo definió como el hombre más grande que dio esta tierra. Su himno que es el himno que nos ilumina reclama honor y gratitud para él y lo bautiza como corresponde: Domingo Faustino Sarmiento, Padre del Aula. Si San Martín fue el Santo de la Espada, Sarmiento fue el Santo de la palabra. San Sarmiento de la Educación.

La turbia grieta de De Vido – 10 de septiembre 2019

¿Qué significa cerrar la grieta? ¿Bajar los decibeles de la discusión ideológica? ¿Evitar todo tipo de insultos y descalificaciones? ¿Buscar consensos mínimos y administrar con racionalidad los disensos? En eso estoy de acuerdo. Ninguna familia, ninguna empresa o país puede crecer sin cohesión. Para desarrollar con inclusión y en forma igualitaria a la Argentina, necesitamos tirar todos para un mismo lado y no ventear la energía en peleas fraticidas. En eso estoy de acuerdo.
Son necesarios los acuerdos de estado. Pero no todos pueden participar de ese proceso de reparación de las heridas. La condición previa es que queden afuera los corruptos y los golpistas. El cierre de la grieta no puede hacerse sobre la base de la impunidad. No se puede hacer borrón y cuenta nueva sobre los que cometieron graves delitos. Eso sería edificar la realidad sobre pilares de barro. Eso sería un engaño para que una vez más no haya juicio, castigo y condena para los ladrones de estado y los autoritarios que no respetan la ley ni la Constitución. ¿Se entiende? Le doy un ejemplo bien de actualidad. Yo no quiero cerrar ninguna grieta con Julio de Vido, por ejemplo. No tengo nada que hablar con un delincuente que fue el ministro de Planificación de Coimas, Lavados y afines del cártel de los Pinguinos. De Vido y los corruptos y golpistas no pueden tener en la mesa un lugar junto a los dirigentes honrados y los que proponen una democracia republicana. Cerrar la grieta con De Vido es igual a impunidad y a libertad para robar y enriquecerse ilícitamente. La señal sería nefasta para la sociedad. Si no hay premios ni castigos no hay país posible.
Tengo cientos de ejemplos semejantes. Lo pongo a Julio de Vido porque justo hoy está en el centro de la información por varios motivos.
Primero, porque el juez Luis Rodríguez resolvió elevar a juicio oral y público la causa más turbia del ex ministro más turbio. Don Julio y su banda robaron más de 176 millones de pesos. Igual que en otras estafas utilizaron a las universidades y fundaciones para evitar licitaciones y hacer contrataciones directas con sobreprecios y delitos. En este caso es la regional Santa Cruz de la Universidad Tecnológica Nacional. Se llevaron parte del dinero de todos que era para poner en valor la mina de Rio Turbio en Santa Cruz. En la puerta de la empresa, hay una estatua de Néstor Kirchner con los brazos abiertos que a esta altura es un símbolo de la bienvenida que le dieron a los malandras que se llevaron la plata en miles de valijas.
De Vido está preso hace más de dos años por esta causa que es un manual básico de corrupción. Hace unos días la Cámara Federal rechazó su pedido de pasar a detención domiciliaria en la mansión berlusconiana que tiene en Zárate. Primero porque recién cumple los 70 años el 26 de diciembre y segundo porque los informes de los médicos de la cárcel de Marcos Paz dicen que sus enfermedades y dolencias pueden ser perfectamente atendidas en la prisión. De Vido piensa lo contrario, por supuesto. Estaba esperando que la evaluación del Cuerpo Médico Forense fuera favorable por su diabetes insulino dependiente, hipertensión arterial y una enfermedad vascular coronaria que dice que lo aqueja. Pero esta mañana, en forma sorpresiva, Don Julio desistió del beneficio de pedir la continuidad de su prisión en su domicilio. Presentó una carta muy dura contra el juez Claudio Bonadio porque, según su comunicado “ordenó un estudio de manera compulsiva, sin respeto por la dignidad humana y sin que estuvieran sus peritos”. De Vido no aporta pruebas pero asegura que fue sometido a un trato: “inhumano, cruel y degradante”.
Hay que recordar que De Vido se presentó como primer candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires en la lista del fascista Santiago Cúneo y sacó apenas 20.200 votos, algo asi como el 0,20% del padrón. Un fracaso y un papelón que habla del rechazo que provocan estas figuras.
Con ese señor no hay grieta que cerrar. Hay que cerrar bien las puertas del calabozo para que no salga y pague por sus delitos.
Porque De Vido fue el responsable de crímenes de lesa indignidad. El autor material. Pero está claro que la autora ideológica fue Cristina.
Fue tanto el océano de dólares sucios que robaron que alcanzó para todos y todas. De Vido robó para él y su familia. De Vido robó para la corona de la Reina Cristina y sus compañeros de celda, también robaron. La relación entre Cristina y don Julio nunca fue buena. Se despreciaban mutuamente. Pero eran socios en los negociados y las trampas. En su momento, don Julio quiso renunciar y Cristina, como una madrina de la mafia le dijo: “De acá solamente te vas preso o con los pies para adelante”. ¿Se entiende, no? Yo Cristina te hago meter en cana o te hago matar. No anduvo con vueltas la exitosa abogada que nunca ganó un juicio y lo perdió varias veces. Cristina todavía no emitió una palabra, un sonido gutural, ni un emoticón, ni un tuit por De Vido. Los diputados camporistas lo dejaron solo y ni siquiera bajaron al recinto en aquel día aciago para el arquitecto del sistema de corrupción. Por eso De Vido perdió en su momento la votación para desaforarlo 176 a cero. Eso don Julio no se lo olvida jamás en su vida. Y Lali, su esposa hace responsable de eso a Cristina de la cual fue muy amiga.
Tal vez por eso, Cristina dijo que no pone las manos en el fuego por De Vido. Pero de nada vale que corra, el incendio va con ella.
Le recuerdo que el ex super ministro del matrimonio Kirchner fue condenado a 5 años y 8 meses de prisión en el juicio por el siniestro de estación Once. Es la primera condena efectiva que se le aplica a quien, además, se lo inhabilitó a perpetuidad para ejercer cargos públicos.
De Vido escuchó la sentencia desde la cárcel.
En su delirio mentiroso, el gerente general del cártel de la corrupción K aseguró que sufre “una perversa persecución política, mediática y judicial”.
A los K no les tembló la mano en embarrar de actitudes mafiosas aun los símbolos más sagrados como pueden ser los pañuelos blancos de las Madres de Plaza de Mayo o los claustros universitarios. De hecho, entre la decena de causas que De Vido tiene en la justicia está la estafa de la Fundación Sueños Compartidos que fueron más pesadillas que otra cosa para que Sergio Schoklender, Abel Fatala y Hebe de Bonafini tengan que explicar lo inexplicable ante los tribunales.
No fue magia, fue mafia e impunidad kirchnerista.
Pero conviene recordar otras causas que nunca hay que olvidar: Gasoductos Odebrecht, Gas Natural comprimido, Renegociación de contratos ferroviarios, Subsidios a colectivos, Direccionamiento de la obra pública a su compañero de prisión: Lázaro Báez, Compra de trenes chatarra.
Y la última causa que es directamente alucinante por el nivel de impunidad que sentían. Escuche bien: don Julio, con su firma le pagó 70 millones de dólares a una empresa por la construcción de un gasoducto. Lo escandaloso es que del gasoducto no hay ni un ladrillo construido y que ese pago, repito de 70 millones de dólares, lo autorizó 8 días antes de irse del poder. Perdió la chaveta, la vergüenza y se quedó sin estómago. Ocho días antes de dejar el gobierno le regaló 70 millones de dólares a una empresa de Santa Cruz. ¿Qué me cuenta?
El contrato total era por 218 millones de dólares y se hizo sin licitación, ni auditorias, pero con sobreprecios y la obra nunca comenzó. Además ese contrato se firmó en 24 horas, dicen que es el que más rápido se firmó en la historia.
Estos muchachos de Cristina y Cristina no dejaron delito por cometer. Fueron el gobierno más corrupto de la historia democrática. Muchos artistas, defensores de los derechos humanos y universidades, lamentablemente, fueron utilizados como partícipes necesarios de varias estafas de este tipo. Algunos se dieron cuenta a tiempo y se eyectaron. Pero otros hoy siguen levantando las banderas de Cristina porque sueñan con convertir a la Argentina en la Venezuela chavista. Esa sería una novela negra, negra y sucia como la plata que robaron y lavaron con De Vido corrupción.
Con esos corruptos y golpistas no hay acuerdo posible. Solo que se sometan a la justicia. Eso es lo que corresponde. Con De Vido y los cientos de De Vidos que hubo en más de 12 años de cristinato, no quiero cerrar ninguna grieta. Nos separa un abismo de honradez y ética republicana. Todavía tengo esperanzas de construir un país menos turbio y más transparente. ¿Podremos?