Spinetta, en el día del músico – 22 de enero 2020

El año pasado le comenté que el rapero estadounidense Eminem lanzó su undécimo álbum de estudio, que incluyó el tema Stepdad basado en una pista de Ámame Peteribí, una canción del Flaco Spinetta editada en el disco “Pescado 2” de 1973. “Está muy bueno el track de Eminem, obviamente es un sample que fue usado de manera legal y con autorización de la familia, ¡súper orgulloso de que Pescado siga rompiéndola siempre!”, tuiteó Dante Spinetta, compositor e hijo del Flaco.
Fue un gran regalo y homenaje. Porque mañana se cumple un aniversario del nacimiento del legendario Luis Alberto Spinetta. Mañana muchos rezaremos una plegaria para ese niño dormido, ese flaco eterno que está en los cielos de los pentagramas y las armonías. Santificado sea su nombre. Mañana flotará en el aire libre el espíritu de El Marcapiel, que en 1988 en el trabajo “Tester de violencia”, nos marcó a fuego el cerebro con ese compromiso de que “todo lo daría/ todo, menos el sol/ Solo quiero sentir la enseñanza/ que da tu amor”.
Hace un par de años, uno de los regalos fue la reedición de aquel primer álbum de “Los Socios del Desierto”, acompañado de un libro de fotos inéditas de Eduardo Martí, conocido como Dylan, fotógrafo personal de Spinetta, amigo de fierro y padre de Emmanuel Horvilleur, el 50 % de Illya Kuryaki con Dante Spinetta, la prolongación creativa de la sangre. Hoy es imposible pensar que aquel disco se grabó en 1995 y recién se editó dos años después porque para las discográficas no era negocio publicar 33 obras del genio de la guitarra y la poesía del rock nacional.
Me gustaría repetir que después de tanta mugre y corrupción conviene abrir las ventanas de nuestras cabezas y dejar que ingrese la luz y el viento fresco de la esperanza. Respirar un poco después de tanta podredumbre. Recordar una excelente noticia que nos ayudó en su momento. ¿Se acuerda?: por votación de los vecinos, el paso bajo a nivel de Avenida Congreso en el cruce con las vías del ferrocarril Mitre fue bautizado “Luis Alberto Spinetta”. Un homenaje de los vecinos de Villa Urquiza a un vecino ilustre que hasta su productora llamada “La Diosa Salvaje” había instalado en la Iberá al 500. “Barrio, barrio”, como le gustaba decir al flaco. Barrio de medialunas casi caseras en los boliches, de árboles añosos que respiran ecología y salud. Hoy hay un mural extraordinario en la pared del túnel con la tapa de 30 trabajos musicales de Spinetta. Alegran la vista, celebran la vida. No me arrepiento de haber seguido minuto a minuto las noticias de los corruptos que envenenan la democracia. Pero también creo que hay que buscar un pulmón que nos saque de la asfixia.
Ese pulmón creativo se llama Luis Alberto Spinetta. Mañana, en el día de su cumpleaños, y en su homenaje, es el día del músico argentino. Está todo dicho. Es una ley que se votó por unanimidad en 2014.
Ya se lo conté alguna vez. Yo era un chico de la música comercial de Palito, el Club del Clan y los demás, hasta que un compañero del secundario, el loco Bernabeu, me dijo: ”escucha esto, boludo. Avivate”. Era aquel disco entrañable de Almendra con la lágrima y la sopapa en la tapa. Esa lágrima que hoy es un emblema de lo que sentimos. Por esa puerta de Almendra entré a la música progresiva, descubrí a Manal y a Los Gatos. No sabía que estaba asistiendo a un parto de la historia porque estaba naciendo el rock nacional.
Extrañamos tanto al flaco. Flaco, flaquito tu falta nos descoloca, nos hace tambalear. Es que fuiste un cimiento de mi generación. En tus letras nos hicimos adictos a la poesía y al contenido.
Flaco, flaquito, muchacho ojos de papel, quédate hasta el alba. Me aprendí de memoria aquellas canciones. Me hicieron más culto, más feliz, me dieron mejores herramientas para levantar minas y barricadas en la universidad de los 70. Me lucía recitando a Neruda o a Tejada pero también citando el simbolismo de Rimbaud o el teatro de la crueldad de Antonin Artaud al que convertiste en la obra maestra de nuestro rock. Elevaste a la música popular a aquel poeta maldito y eso que eras un pibe de 23 años entusiasmado con la primavera camporista de Perón y del Tío. Y eso que el militantismo cerrado de la época asociaba el rock con una expresión del imperialismo yanky. Yo jugaba al seductor cantando pícaro y pornográfico, susurrando al oído a las muchachas que me gusta ese tajo y realmente me gustaba. Descubrimos un mundo de belleza, un yacimiento de estética y de ética. Porque seguramente ese es tu legado: se puede ser Gardel sin participar del show frívolo de la figuración y el caretaje. A lo mejor fuiste un poco menos notorio pero mucho más notable. Creciste con nosotros pero nunca quisiste sentar cabeza. Ni transar. Obsesivo hasta el martirio, mortificado por todos los dolores. Siempre el perfil bajo, siempre lejos de las luces de la de la falsedad. Fuiste un gigante amasado con ética y estética.
Flaco, flaquito, te extrañamos. Odio ese cigarrillo que te asesinó. Ese océano de tabaco en donde te ahogaste igual que Sandro. Yo se que a esta hora Ana no duerme preocupada por Fermín. Que Foucault no tiene quien le escriba. Confieso que después de Pescado Rabioso, en algún momento te me fuiste haciendo Invisible. Empecé a perderte por culpa de mis dogmas blindados. Pero te recuperé cuando Charly rezó por vos. Siempre jugando el Superclásico de las antinomias argentinas. ¿Charly o Spinetta? Los dos, carajo. ¿Desde cuándo hay que elegir entre dos genios?
Creo que hubo una despedida en un estadio y no nos dimos cuenta. En la cancha de Vélez tocaste hasta que te sangraron los dedos. Ese recital interminable hasta el amanecer en comunidad. Estabas alegre, incansable, rodeado de la multitud y de tus amigos. No se terminaba nunca. “No te mueras nunca”, te gritaban los muchachos.
Flaco, flaquito, te extrañamos. Fuiste la conciencia crítica del rock. Una suerte de guía espiritual por los caminos de la honradez. La última vez te ví, estabas poniendo el cuerpo solidario como siempre. Con los padres y las madres y los hermanos de los que murieron en la tragedia del colegio Ecos al que fue tu hija Vera. Empujando siempre. Poniendo tu nombre para convocar más y mejor. Componiendo una canción sobre ese drama llamada “8 de octubre”. Usando tu chapa para los demás. Para calmar en algo si eso es posible a los padres del desgarro. Hasta en el comunicado donde confirmaste que el cáncer te estaba acorralando aprovechaste para decir que pertenecías a la agrupación “Conduciendo a conciencia” y rogaste que en las fiestas no chupara el que tenía que manejar. Fijate cuanta sabiduría había en tu mensaje en contra de descontrol de la cerveza y las sustancias prohibidas. En los últimos tiempos hubo varios descontroles que se convirtieron en ejemplos de como la fiesta del baile se puede convertir en un minuto en un cementerio callejero con un pibe asesinado a patadas o con la cabeza reventada a botellazos.
Hoy, tu apuesta a la salud tiene una potencia inigualable. En la madurez, solías decir que lo verdaderamente transgresor en estos tiempos de cólera, era andar sobrio por la vida, sin drogas y sin alcohol encima. Para poder respirar los aromas de las muchachas y las esperanzas callejeras. Hoy bien vale la pena apostar a tu mirada no pacata pero sensata, no careta pero humanística.
Se quedaron con nosotros para consolarnos, genios como tu gran amigo y cómplice Emilio del Guercio, o Litto Nebbia y Moris y te esperan para una gran zapada Pappo y Tanguito. Nosotros no tenemos consuelo, Flaco, flaquito. No nos queda otra que cantar en voz baja, que despedirte con una plegaria, como si fueras un niño dormido que quizás tenga flores en su ombligo.
Flaco flaquito, gracias por ayudarnos a respirar en momentos de tanta contaminación. Quizás te sientas gorrión esta vez, o tus dedos se vuelvan pan, barcos de papel sin altamar. Flaco flaquito, que nadie te despierte, que te dejen seguir soñando en libertad.
Mañana, que tu cumpleaños sea una fiesta del talento y la cultura. Que todos tus amigos se toquen el corazón cuando toquen tus canciones. Flaco, flaquito. Nos marcaste a fuego en la identidad. Nos marcaste la piel para siempre. Y todas las muchachas pasaron a tener pechos de miel. Todas las muchachas…

Abrir las aulas para sembrar equidad – 21 de enero 2021

A esta altura no hay ningún motivo para mantener las aulas cerradas. A esta altura, solamente un pequeño grupito de sindicalistas del cristinismo y de la izquierda sin votos, se opone en forma irracional al regreso de las clases presenciales. No se entiende muy bien esa especie de capricho ideológico de aquellos que se llenan la boca hablando de la educación pública y a la hora de la verdad, inventan cien obstáculos para no dar clases en la forma más normal que se pueda.
Los Baradel de la vida van a contra mano de la historia y ni siquiera, son coherentes con su declamado progresismo. Jorge Adaro, del gremio de Ademys, es un dirigente de un sector ideológico con muy bajo apoyo electoral y dijo en una radio K, que no descartaban medidas de fuerza porque la propuesta de Rodríguez Larreta “es criminal”. Angélica Graciano habló de “marketing educativo” y antes se había sacado una foto con un afiche que al lado de la caricatura del jefe de gobierno de la ciudad decía: “Larreta odia a les niñes”. Textual. Se sienten los dueños, los patrones de la educación. Y después dicen que son democráticos porque todo lo deciden en asambleas donde participa un ínfimo porcentaje de los verdaderos maestros que quieren trabajar porque aman la educación y es su verdadera vocación.
Adriana Puiggrós, la ex vice ministra de Educación, anclada en un pasado de fracaso dogmático, dijo que para que se abrieran las aulas, debería vacunarse a todos los docentes. En ningún lugar del mundo se planteó semejante locura. Con el ritmo de vacunación que existe en la Argentina, esperar que todos los docentes se vacunen sería demorar un año más el inicio de las clases. Y eso sería imperdonable. Sería castigar duramente a los más chicos y a los más pobres, es decir a los más vulnerables de la sociedad.
Alejandra Bonato, la secretaria gremial de Ute-Ctera Capital, obnubilada por su fanatismo cristinista llegó a comparar el riesgo de contagios del coronavirus en las aulas con el que existe en una fiesta clandestina. La gremialista ultra oficialista, en su afán por evitar el regreso de las clases presenciales dijo semejante exabrupto pero, no conforme con eso, volvió a la carga y aseguró que “dicen que la vacuna tampoco sirve para mucho”. No aclaren que oscurece.
Sobran las pruebas contundentes de que es imprescindible reabrir las escuelas y volver a las clases presenciales. Pero, como si esto fuera poco, ahora lo exigió la prestigiosa Sociedad Argentina de Pediatría. Presentó un riguroso informe de 43 páginas donde reveló la gran preocupación que los médicos tienen porque observan en su trabajo cotidiano las secuelas del confinamiento en los chicos y adolescentes. Todas las familias lo vivieron en carne propia. Dificultades para concentrarse, problemas para conciliar el sueño, angustia, miedos, pesadillas, ansiedad, mal humor, regresiones y hasta problemas más severos como la depresión.
Es urgente declarar a la docencia como servicio público esencial. Es increíble que no se haya hecho hasta ahora. Los médicos, los enfermeros, los policías y el resto de las fuerzas de seguridad, los bomberos, los empleados de supermercados o de bancos y los periodistas trabajamos con todos los cuidados necesarios y respetando todos los protocolos. Es una mancha para este gobierno de los Fernández que Argentina sea uno de los países del mundo que durante más tiempo cerraron sus aulas y apagaron el proceso educativo.
Basta de consignismo vacío o de las subjetividades de las conveniencias sectoriales. Hay que pensar en grande. Como Sarmiento. Todos sabemos que la escuela es un lugar seguro para los chicos mientras los padres trabajan y que no solamente es muy valiosa para la adquisición de conocimientos. También porque moldea y fortalece las relaciones sociales, los aspectos emocionales y la salud mental que en muchos casos está muy deteriorada.
Esta mañana, Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de gobierno de la Ciudad con todo su equipo, anunció que el 17 de febrero, vuelven las clases. Y aportó un rosario de medidas prudentes que incluyen un detallado protocolo a seguir para cuidar a los estudiantes, los maestros y a las familias. Manifestaron que la educación es prioritaria y lo demostraron con sus anuncios. Van a poner todos los recursos de la ciudad al servicio de esta epopeya educativa. Van a testear a los docentes cada 15 días. Se fijan mecanismos para que en el transporte público, la prioridad de uso sea para la comunidad educativa. Está probado que las escuelas en todo el planeta no fueron un centro masivo de contagio del virus y que los más chicos, se infectan menos y los que se infectan, presentan en su mayoría síntomas leves y contagian en un porcentaje muy bajo. Por eso, la inmensa mayoría de los países democráticos resolvió que la escuela es la primera actividad que se abre y la última que se cierra en caso de que sea necesario volver a cierto nivel de confinamiento.
Los chicos tienen que volver plenamente a sus maravillosas rutinas de levantarse temprano, desayunar, intercambiar con su familia y sus compañeros, estudiar, jugar, aprender, reír, fijarse objetivos y tareas y cumplirlas, equivocarse y corregir. Es la mejor preparación posible para la vida. Puro entrenamiento para el esfuerzo y la apuesta a la meritocracia.
Por supuesto que se deben respetar los distanciamientos sociales, el escalonamiento de turnos, el uso de tapabocas, la utilización del alcohol en gel, la limpieza de manos, la desinfección y la ventilación de los ambientes y la formación de grupos reducidos de chicos en las clases y los recreos. Diez en aprendizaje y cero en riesgo. Esa debe ser la consigna.
Hay que respetar los derechos humanos. Y los derechos del niño y el joven a la educación. Es urgente porque el daño en muchos casos es irreparable. Y potencia la inequidad social.
Esta nueva realidad que debe instalarse tiene que servir como ejemplo, para que funcione como una luz que nos ayude a salir de las tinieblas.
La falta de educación es un cáncer que condena a los chicos a la calle y los deja inermes frente a todo tipo de flagelos como la droga y la delincuencia.
Y la educación en todos sus niveles y formatos es la mejor manera de combatir la pobreza y la desigualdad. No hay nada más progresista que abrir escuelas en los lugares donde hay más necesidades básicas insatisfechas.
Espero que los sindicalistas que defienden su quintita y sus privilegios se den cuenta de verdad que la falta de educación es la madre de todos los problemas, pero que además, se puede convertir en la madre de todas las soluciones. Albert Einstein dijo: “Si la educación les parece cara, prueben con la ignorancia”. No es ninguna novedad que nuestros mejores años, fueron los mejores años de la educación argentina. Fuimos ejemplo en el mundo. Tenemos 5 premios Nobel, tres de ellos en ciencias y Brasil, por ejemplo, no tiene ninguno. Cuando los maestros y los profesores empezaron a perder prestigio social, o el respeto de los gobernantes, la Argentina se vino a pique. Hay que volver a poner de pie a los verdaderos maestros para que se conviertan en pilares del país que viene. De un país donde un joven tenga más posibilidades de estar en clases o en el trabajo que robando o en la cárcel. Ya en su época, Sarmiento decía que si no se educa a la gente por una razón de estricta justicia, por lo menos, se la debería educar por miedo. Es casi un teorema: lo que se malgasta en educación se multiplica en inseguridad. Un ex ministro dijo que mantener a un chico preso un año en un instituto es más caro que pagar los 13 años de escolaridad. Soy un convencido de que la educación es el instrumento más maravilloso que se conoce para combatir la indigencia, la marginalidad, la pobreza, la desocupación, la droga y el delito. No hay debate ni desafío más importante. Don José de San Martín decía que la educación era el ejército más poderoso para pelear por nuestra soberanía. Por eso estoy convencido que debe ser un tema de estado y no de partido ni de grietas. Para convertirlo en una epopeya nacional de todos los argentinos sin distinción de ningún tipo. Solo los mal nacidos pueden oponerse a que cada hermano que habita esta patria tenga la posibilidad de igualar sus oportunidades con los demás y educarse. Nuestro sueño colectivo debe ser el de iluminar tanta oscuridad. De convertirnos en predicadores de la civilización contra la barbarie. Necesitamos una revolución educativa con los docentes como abanderados y los padres como escolta. Y el aporte de la sociedad civil. Un rediseño absoluto del sistema. Hay mucho por hacer. Construir el mismo amor por la libertad que por la ley. Que sean dos caras de la misma moneda. La educación debe ser prioridad nacional. Todos los derechos a los más necesitados y todas las obligaciones también. Para sembrar ciudadanía y equidad y recoger una mejor democracia. Por la ignorancia cero. Es por nuestros hijos que es una forma diferente de nombrar a la patria que viene. Ese color blanco de los guardapolvos es el color de la esperanza.

Más miedo a Insfrán que al Covid – 20 de enero 2021

Jamás voy a olvidar este audio terrorífico y fachista. ¿Se acuerda?
Es una nenita de 7 años que termina haciendo la ve de la victoria en un acto político en la pequeña localidad de Tacaaglé. Ustedes escucharon. La chiquita llama “Mi gran capitán a Gildo Insfran y dice que hay que votarlo porque el genera trabajo e igualdad. Es justamente lo que no hay en Formosa: ni trabajo ni igualdad.
Pocas veces se vió algo tan jurásico y reaccionario. Adoctrinamiento y culto a la personalidad. Jorge Lanata dijo que si algún día está en sus manos modificar el código penal, a este delito le daría diez años de cárcel. Firmo al pie. Esto define la calaña del personaje que gobierna Formosa con mano de hierro.
Por eso no me sorprende que muchos formoseños no se quieran hisopar. Es que le tienen más miedo al gobernador Gildo Insfrán que al virus de la pandemia. Es tan grave el maltrato que reciben en los llamados “Centros de Aislamiento” que el senador Luis Naidenoff los rebautizó como “centros de privación de la libertad”. Y además, el legislador de Juntos por el Cambio, presentó un habeas corpus colectivo por el “hacinamiento y las condiciones inhumanas” a las que son sometidas las personas que son internadas en esos lugares. El que más repercusión tuvo, es el estadio Cincuentenario. Allí se pudieron ver las protestas y las quejas desesperadas de gente que amenazó incluso con la posibilidad de prender fuego a los colchones. Un comportamiento carcelario en un lugar que se parece más a una prisión que a un sanatorio. El personal médico se niega a dar a conocer su identidad, los baños comunes son un foco de contagio, no hay suficiente distancia social y los tachos de basura desbordan nauseabundos.
El bloque de diputados nacionales de Juntos por el Cambio exigió que el Secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, explique esta irracionalidad en el Congreso y en forma inmediata.
La doctora Elisa Carrió reclamó la intervención federal de la provincia porque denunció que “hay gravísimas violaciones a los derechos humanos” y que ante la queja de los aislados, se apeló a la represión de las fuerzas de seguridad. Carrió aseguró que las condiciones de esos lugares “violan el tratado sobre la tortura y el derecho a circular” y que por eso va a exigir que representantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos realicen una inspección en el feudo de quien es conocido como el “Alfredo Stroessner formoseño”, en referencia al dictador que reinó durante 35 años en Paraguay.
Es casi imposible que Alberto Fernández ordene una intervención porque varias veces puso al gobernador Insfrán como “un ejemplo del modelo de funcionario que pretende para toda la Argentina”. Al escuchar semejante despropósito me dio ganas de gritar: “Socorro¡¡¡ o Argentinos, a los botes”.
El estado policíaco de Formosa mezcla en estos centros a personas que tienen distinta situación. Algunos están padeciendo en el cuerpo la maldición del Covid 19 y otros no tienen síntomas e incluso algunos, tienen resultados negativos. Pero siguen ahí y nadie les dá explicaciones. Bajo ese mismo techo hay mujeres, niños, ancianos, muchachos. Las mujeres duermen vestidas por temor a los abusos y no existe la palabra intimidad ni el respeto por la privacidad. Y las personas son llevadas sin su consentimiento, en contra de su voluntad, con la amenaza de acusarlas de cometer un delito. Y encima, es la única provincia donde los laboratorios privados no están habilitados para hacer el PCR. En el mismo lodo, todos manoseados. Graciela Neme es una concejal que fue electa en las listas del peronismo y que hizo una denuncia penal contra Gildo Insfran y el ministro que mayores responsabilidades (o irresponsabilidades, mejor dicho) tiene en todo esto.
Naidenoff asegura que se “violenta a dignidad humana y el derecho a la salud física, psíquica y moral. Se implementan medidas de un estado de sitio sin ponerle ese título”
La primera exigencia es que se permita a los ciudadanos realizar la cuarentena correspondiente en sus domicilios en línea con las recomendaciones de los expertos más rigurosos en la materia.
Pero Insfrán no escucha porque es un autoritario hecho y derecho. Ya estuvo en boca de todos con un fuerte repudio democrático y republicano cuando prohibió la entrada a la provincia a muchos de sus habitantes y los condenó a quedar varados en la ruta, abandonados, a la buena de Dios. Tuvo que intervenir la Corte Suprema de Justicia para que se terminara esa salvajada.
La concejal Neme dijo que Insfrán “tiene la suma del poder público y no existe el estado de derecho”. Es que maneja la provincia como si fuera de su propiedad. Insfrán comete delitos de lesa indignidad. Utiliza la policía antimotines como una fuerza de choque para disciplinar a los ciudadanos. Y los tratan como si fueran delincuentes y, en realidad, son pacientes que padecen situaciones aberrantes.
En su momento, la indignación se multiplicó cuando Alberto Fernández llenó de elogios a Gildo Insfrán. Lo trató como si fuera un estadista y es un señor feudal que hace 33 años está en el poder, 25 como gobernador y 8 como vice. Formosa es una de las provincias más pobres que supera en 6 puntos al promedio nacional. Es uno de los distritos con mayor exclusión, con fuerte presencia narco y con un altísimo grado de clientelismo y autoritarismo. El presidente Fernández abrazó, besó sin barbijo y habló maravillas de Insfrán como gobernante y como ser humano. “El no sabe todo lo que lo valoro, respeto y quiero”, dijo Alberto. Un romance incomprensible. Un tiro en los pies que se pegó Alberto. Y encima se prestó para todas las gastadas en las redes cuando dijo que “hay que darle tiempo para poner de pié y arreglar Formosa”. ¿Más tiempo todavía? Con 33 años no le alcanzó. ¿Poner de pie a Formosa? Gildo mantiene a la provincia postrada, en la lona, o debajo de la lona.
Esa actitud del presidente dio vergüenza ajena. Si este es el modelo de político que Alberto elige está muy lejos de ser como dijo un “liberal progresista”, como se auto percibió en una entrevista.
Gildo se formó en el peronismo derechoso y violento que, en los 70, hacía caza de brujas contra la Juventud Peronista que Cristina pretende representar. Con Insfran fue sepultada la alternancia. Se siente dueñode la provincia. Es un ejemplo de personaje antidemocrático y nada transparente. Alberto podría haber elogiado a Gustavo Béliz o Vilma Ibarra que nunca patotearon a nadie ni tienen ninguna causa por corrupción, o a alguno de los gobernadores justicialistas de la nueva generación. Pero no. Apostó a lo peor de la historia del pejotismo.
Gildo somete a los medios de comunicación con pauta publicitaria y con látigo y persecución a los que se atreven a hablar. Gana las elecciones por paliza porque la sumatoria de empleados públicos, 7 de cada 10 personas trabajan en el estado, planes sociales que reciben la mitad de las familias y paraguayos que hace cruzar al solo efecto de votar y cobrar un plan lo hace prácticamente invencible desde el llano. El mismo modelo que los Kirchner instauraron en Santa Cruz. Chavismo antes de Chávez.
Gildo no se privó de nada. Reformó la Constitución para que la reelección fuera indefinida. Es una especie de Francisco Franco del litoral, o un monarca que se hereda a si mismo.
Formosa es donde más creció la droga decomisada y por lo tanto es donde más creció la presencia de la droga durante la docena de años del kirchnerismo.
Gildo Dino Insfrán, fue fanáticamente menemista, duhaldista y también se verticalizó ante Néstor y Cristina. Hoy es el emblema del peronismo más retrógrado y violento.
Varios asesinatos de integrantes de la comunidad Qom lo confirman. Cada tanto se descubre una pista clandestina donde bajan aviones con cargas ilegales. Contrabando y crimen organizado, mafias narcos y reducción a la servidumbre de los más humildes. Muchísima mortalidad infantil y casi nada de actividad privada. Esa es la fórmula Gildo.
El caudillo jurásico Insfran es un delincuente que le pagó 8 millones de pesos a Alejandro Vandenbruele para que lo asesorara en la refinanciación de la deuda de la provincia con la Nación. Eso solo ya es delito porque no puede intervenir una consultora privada entre dos organismos públicos. El ministro de Economía que debía favorecer a Insfrán con la refinanciación era Amado Boudou. ¿Lo conoce, no? Otro atorrante y malandra de estado. La factura que Vandenbruele le dió a Formosa era la número 3 y las dos anteriores habían sido anuladas en el formulario. The Old Fund, en ese momento, no tenía empleados ni experiencia en el tema. Pero mágicamente la refinanciación se hizo. Formosa pagó casi 8 millones pertenecientes a su pueblo. Alejandro, el empleado de Boudou, fue al banco cobró el cheque, lo transformó en dos millones de dólares y se los llevó en una valija. Y de inmediato devolvió como parte del retorno de la coima, dos millones de pesos a Martin Cortes quien en ese momento era presidente del Banco Provincial. La causa está repleta de pruebas. Pero como si esto fuera poco, Vandenbroele, como arrepentido dijo textualmente ante la justicia: “lo primero que hice para Amado Boudou fue cobrar la coima del gobierno de Formosa. En la repartija me tocaron 200 mil dólares”. No haré más preguntas, señor juez.
Insfrán es el Patrón del mal de Formosa. La democracia amañada no pudo parir todavía la república y esta causa tan grave que involucra a un gobernador y al ex vicepresidente sigue tramitando con una lentitud claramente cómplice. Es que fue prácticamente un asalto a mano armada y cara descubierta. Todos queremos verlos presos. O por lo menos que Dios y la patria se los demanden.