Pablo Moyano es el dueño de un país estallado – 18 de agosto 2022

Ya no alcanza con la grieta para explicar la fragmentación que hizo estallar el sentido común en este país. La fractura social expuesta que instalaron los Kirchner, ayuda a entender el odio que inocularon y el miedo que tratan de multiplicar. Pero no alcanza. Hoy no somos dos países enfrentados. Es mucho peor. Hoy la Argentina tiene tantas peleas y divisiones que se asemeja a un espejo roto en mil pedazos.
Esa película de terror que nos acerca a la anarquía y la violencia, se pudo ver con toda claridad ayer. Pablo Moyano, (a) “El Salvaje” se convirtió en el dueño del poder. Hizo lo que se le dio la gana ante un vacío absoluto de autoridad. Se paseó por las calles caóticas, las tribunas y la conferencia de prensa insultando a medio mundo, dándole órdenes al presidente, estigmatizando a los empresarios y a los medios.
Fue el patrón del mal. Nadie lo pudo parar. Ni sus propios compañeros de la CGT, que le tienen pánico.
No hay espacios vacíos en el poder. Siempre hay alguien que los ocupa. Y ayer lo ocupó “El Salvaje”, ante un gobierno que desertó. Moyano tal vez sea en sí mismo una síntesis de lo peor de la Argentina. Lo dicen las encuestas. No trabajó nunca de camionero y es el heredero del gremio de su padre. Su lenguaje está cargado de pólvora y amenazas. Su metodología es la patota y la extorsión de los bloqueos que han fundido cientos de Pymes. No pueden explicar su fortuna ni. La obra social de camioneros está fundida y vaciada, pero todas las empresas de su familia ganaron sumas millonarias. Nunca hicieron una licitación. Hugo Moyano se daba el lujo de decir a cara descubierta que no querían perder tiempo si la empresa de su esposa siempre era la más barata. Fueron a Independiente y lo quebraron económica, futbolística y culturalmente. Fueron cómplices de las barras bravas en negociados corruptos que todavía tienen que explicar ante la justicia.
¿Dónde estaban los jefes de la coalición de gobierno, mientras Pablo Moyano se sentaba metafóricamente en el sillón de Rivadavia?
Alberto Fernández en Chilecito, La Rioja.
El presidente decorativo de la Nación que no para de decir tonterías. Dijo que San Martín le diría que vaya al Norte a generar más igualdad.
De todos lados se vuelve, menos del ridículo, decía el general. No conforme con eso y tal vez fuera de su eje por estar en la tierra donde nació su padre, se alucinó y describió una Argentina que no existe. Dijo que “nos estamos recuperando, estamos creciendo y estamos avanzando”.
Más mentiroso no se puede ser. Lo han corrido del escenario. Lo han usado y lo han tirado como un … bueno no quiero ser irrespetuoso con la investidura presidencial.
Cristina Fernández también se oculta. No aparece mientras estudia que nuevas recusaciones puede hacer para evitar su destino de presidiaria. Lo único que le falta es recusar a la realidad. O al tribunal de disciplina de AFA. Fue contra fiscales, jueces, miembros de la Corte y nada. La causa Vialidad avanza con una fortaleza documental extraordinaria. Hay tres toneladas de pruebas. Hay delitos de coimas, sobre precios, lavado, enriquecimiento y asociación ilícita como para hacer dulce. Es imposible que Cristina logre voltear este juicio oral y lograr su impunidad. Salvo que la desesperación la lleve a empujar al abismo al sistema democrático y al estado de derecho. No lo descarto. En los últimos días apelaron a amenazas a periodistas y jueces y a escraches mussolinianos de la peor calaña. Dignos del hampa.
Sergio Massa no se mostró ni a la hora de anunciar una segmentación incomprensible de tarifas. La mandó al frente a su esposa. Decían que él estaba ocupado en dos cosas:
Primero, en lograr un indulto de Cristina para Gabriel Rubinstein que sigue preso en el castillo de la reina del Calafate y la Recoleta.
Y segundo, en preparar su discurso ante el Consejo de las Américas para endulzar el oído de los empresarios norteamericanos. Necesita dólares y quiere hacer buena letra. Pero en este gobierno parcelado, todo se complica. Oscar Laborde y Sabino Vaca Narvaja son dos embajadores del chavismo y del capitalismo maoísta en la Argentina. Y como si esto fuera poco, Alberto como presidente de la CELAC, recibió a Venezuela, Nicaragua que junto a Cuba fueron definidos como países democráticos por el hombre de Massa en la Cancillería. Típico de este gobierno que va 100 metros a la izquierda y en un minuto hace 100 metros a la derecha. Volantazos que hicieron digeribles insultos de las autoridades del gobierno de Nicolás Maduro y del mismísimo tirano Daniel Ortega.
Y como si esto fuera poco, hoy, el embajador en los Estados Unidos, Jorge Arguello, cometió el furcio del año y tapó con más diarios a su amigo Alberto. Llamó presidente a Sergio Massa.
Nadie gana para sustos en este país sin rumbo ni conducción.
El príncipe heredero, Máximo Kirchner, también está en la clandestinidad. Perfil bajo cero porque siente vergüenza en poner la cara por un ajuste, un tarifazo y un viraje neo menemista que su tropa no se banca. El comandante de la guardia de hierro de Cristina no tiene el coraje de ponerle el pecho a las decisiones de su amigo Sergio Massa. Calla y otorga.
Así le va a este gobierno sin gobierno. Así nos perjudican a todos los argentinos.
Alberto, Cristina, Massa y Máximo se borran como por arte de magia y dejan el espacio para que irrumpa Pablo Moyano y su banda, por arte de mafia.
El país está estallado en mil pedazos. Con cortes y movilizaciones diarias, con inflación galopante que erosiona el salario y el poder adquisitivo, con cierre de empresas que están en la lona, con más desocupación y pobreza. Pero lo más grave es que convirtieron a la Argentina en una tierra de nadie. Sin seguridad y sin liderazgos. Solamente “los Pablo Moyano” hacen lo que quieren. Y, así nos va.

San Martin y Cristina son el día y la noche – 17 de agosto 2022

La herejía la cometió el diputado nacional Eduardo Félix Valdés. Pocos se animaron a comparar a Cristina con Yrigoyen y Perón, pero nadie, a ponerla a la altura de San Martín. Ese despropósito que dijo por un canal de televisión K lo fundamentó en que todos ellos, según Valdés, fueron perseguidos y sufrieron denuncias por traición a la patria.
Valdés es amigo del Papa Francisco y también de Cristina, la presidenta de facto y de Alberto, el presidente decorativo de la Nación.
¿No será mucho, diputado Valdés? Comparar a San Martín con Cristina es como igualar el día y la noche. Solo el fanatismo negacionista puede conducir a ese precipicio conceptual.
Por más caprichos turísticos que le
pongan al calendario, lo cierto es que un día como hoy, pasó a la eternidad don José de San Martín, el argentino más grande de todos los tiempos. Justo hoy que Cristina desespera esperando la impunidad que a esta altura parece imposible.
Todas las comparaciones son odiosas, pero la verdad es que fue el propio diputado Valdés el que lo hizo con una audacia y genuflexión sin límites.
Es una provocación absolutamente fuera de lugar.
San Martín es el día que nos ilumina y Cristina es la noche que nos oscurece como país. Sobre todo si queremos construir una patria digna para todos. No debemos olvidar los mejores ejemplos para imitar ni los peores que tenemos que extirpar.
El Padre de la Patria cruzó la imponente cordillera de Los Andes con su mensaje de libertad. Fue la más grande epopeya americana que se recuerde.
Cristina cruzó todos los límites legales y se convirtió en la jefa de la asociación ilícita para saquear al estado más grave de la historia democrática. Durante doce años de coimas, sobre precios y lavado de dinero, convirtieron en mega millonarios a toda su familia y la mayoría de sus funcionarios y hasta los secretarios Daniel Muñoz y Fabián Gutiérrez, ambos fallecidos.
El motor emancipador de San Martín tuvo una potencia gigantesca. Liberar el continente fue su utopía en marcha. La potencia de Cristina fue para engancharnos como vagón de cola de las locomotoras del atraso y la violación de los derechos humanos como Cuba y Venezuela. Flaco favor le hacen a la patria al poner embajadores más chavistas que Chávez. No defienden el interés de Argentina. Son guardaespaldas ideológicos y de negocios de los tiranos.
Hoy la excelentísima vice presidenta y jefa del jefe del estado está en su peor momento, con un altísimo rechazo en todas las encuestas. A San Martín lo necesitamos más que nunca. ¡Qué bien que nos vendría en estos tiempos de cólera y twitter su sabiduría y su coraje patriótico! Qué bien que nos vendría que bajara del bronce o se escapara de los libros para darnos cátedra de cómo ser un buen argentino sin robar ni perseguir a nadie ni sembrar el odio entre los hermanos. Porque todavía vive en el corazón de los argentinos.
San Martín, era austero y honrado hasta la obsesión. Incluso le hizo quemar a su esposa Remedios los fastuosos vestidos de Paris que tenía porque decía que no eran lujos dignos de un militar.
Cristina se convirtió en una potentada pese a que casi fue solamente funcionaria pública. Ahora no usa sus joyas carísimas porque una denuncia de Graciela Ocaña reveló que no estaban declaradas. Mantiene su Rolex de oro, sus viajes que cuestan fortunas en avión del estado a Calafate y no usa ninguna cartera que no sea de Luis Vuittón.
San Martín manejó cataratas de fondos públicos y murió sin un peso. En su testamento se negó a todo tipo de funerales. La muerte lo encontró en el exilio, casi ciego, muy lejos de Recoleta y Calafate.
Esos son los lugares en el mundo de Cristina. Mansiones, lujosos departamentos y hoteles de alta gama, producto de los aportes que hizo Lázaro Báez, como está probando el fiscal Diego Luciani.
Don José de San Martín fue un ejemplo de rectitud cívica en tiempos de traiciones, corrupción y contrabando.
Cristina y antes Néstor, tuvieron como amigo, cómplice, testaferro y empleado a Lázaro Báez, ya condenado a 12 años de prisión. El fiscal Luciani fue claro en su alegato: “Lázaro es Néstor. Lázaro es Cristina”.
Estamos hablando de San Martín, que como primer acto de gobierno en Perú aseguró libertad de prensa y decretó la libertad de los indios y de los hijos de esclavos y encima redactó el estatuto provisional, un claro antecedentes de nuestra Constitución tan humillada durante demasiado tiempo. Su gran preocupación fue no concentrar el poder y por eso creo el Consejo de Estado y se preocupó para que el Poder Judicial fuera realmente independiente. Repito, insisto: todo lo contrario al vamos por todo y al intento de dominar con amenazas y poner de rodillas a la justicia para lograr la impunidad. Ni hablar del odio y la persecución que produjeron contra los medios y la prensa independiente.
Una de las enseñanzas más maravillosas que nos dejó San Martín tiene que ver con su rechazo al silencio temeroso generado por todos los autoritarismos: “Hace más ruido un solo hombre gritando que cien mil que están callados”.
Cristina y los Baradel de la vida utilizan las aulas para adoctrinar y defender los privilegios de los dirigentes sindicales. Qué bien que nos vendría ahora ese San Martín convencido de que la educación era la forma más profunda de soberanía. Decía que la educación era más poderosa que un ejército para defender la independencia. Le sintetizo el tipo de dirigente que nos dejó San Martín con su ejemplo: Respeto por la libertad de expresión, independencia de poderes, austeridad republicana, honradez a prueba de bala, coraje y estrategia y un profundo amor para una patria de todos y para todos. Es el padre de la patria y nosotros, sus hijos, debemos honrar su memoria tratando de multiplicar sus valores y de construir una Argentina a su imagen y semejanza.
Porque San Martín es nuestro. Y nos puede ayudar a sacar los mejor de nosotros. Para no rendirnos ni bajar los brazos frente a los que fabrican autoritarismo para conseguir la suma del poder público. Un San Martín para que nos siga iluminando aún en los momentos más oscuros.

Cristina odia la verdad y al periodismo – 16 de agosto 2022

Roberto Navarro es el empresario de medios que más rápido se hizo millonario. Recibió montañas de pauta publicitaria por parte del kirchnerismo. A cambio, se transformó en una suerte de vocero informal de Cristina. En su rol de para periodista de estado, fue el autor material de la tristemente célebre operación para ensuciar a Enrique Olivera horas antes de las elecciones. Difundió una información falsa con real malicia, a pedido de Alberto Fernández que en esa época era jefe de gabinete de Néstor. Elisa Carrió no lo olvidará jamás.
Pero Navarro se hizo famoso por haber
perpetrado la fake news más increíble, en vivo y en directo. Fue cuando anunció en el C5N (Cristina 5 Néstor) que Daniel Scioli y Aníbal Fernández habían ganado las elecciones.
Esta mentira monumental se
estudia en las escuelas de periodismo como lo que jamás se debe hacer. La ansiedad y las expresiones de deseo no son fuentes confiables.
Navarro, no tuvo vergüenza ni pudor a la
hora de apretar al actual gobierno porque al principio, no le daba las colosales sumas de dinero que el reclamaba para apoyarlo. Fue a cielo abierto y sin eufemismos. Sólo le faltó agregar: “Quiero la mía”.
Pero en estas últimas horas, pasó todos los límites incitando a la violencia contra varios periodistas con los que me solidarizo. Amenazó ferozmente a Joni Viale, a Eduardo Feinmann, Luis Majul, Jorge Lanata y a quién les habla. Hasta ahora nadie se había atrevido a tanto durante este cuarto gobierno kirchnerista. Cristina calla y otorga.
Navarro mintió descaradamente al decir que nuestras opiniones generan odio y violencia y “que algo hay que hacer para frenarlos. Mañana un loco puede matar a alguien. Hay que intentar detenerlos”.
Intimidaciones mafiosas dignas del hampa. Pero siguió: “Deberían tener miedo ellos, Viale debería tener miedo de que algo lo frenara, de que pueda tener un castigo, o, ¿no van a pagar ningún precio por esto?”.
Con Joni se ensañó de la peor manera: “Viale es un loco que le echa la culpa al gobierno de la muerte de su padre. Son mercenarios que cobran millones y millones. Van a terminar mal, a los tiros. Esa violencia puede ir contra ellos.”.
Y el final fue tragicómico en su furcio. Dijo quer Shakira le dio la entrevista como arrepentida a Lanata porque antes había “sido torturada en la cárcel de Víctor Hugo Morales”. Su partenaire, alcanzó a decir “Gerardo”, pero él siguió adelante como si fuera un barrilete cósmico.
Anoche Joni dijo que jamás le podrán meter miedo y que si le pasaba algo a él o a alguien de su familia responsabilizaba por eso a Navarro y a su jefa, Cristina. Firmo al pié. Joni dijo lo correcto.
Porque Cristina, siempre odió al periodismo y a la verdad. Sobre todo cuando esas verdades informativas desnudan con pruebas la jefatura que ejerció de la asociación ilícita que se dedicó a saquear al estado.
Hay cientos de ejemplos de ese combate que los K libraron y siguen librando contra la libertad de prensa. ¿Se acuerda de aquella apretada pública de Mario Ishii? La amenaza, la incitación a la violencia, fue delante de una multitud que puede interpretar eso del “levantamiento” como un aval para atacar a cualquier periodista o medio de comunicación. Desde el escenario, Ishii dijo que “el pueblo un día se va a levantar contra los medios, estoy seguro. Dejen gobernar y de tirar pálidas y veneno y de pegarle al presidente”.
“Levantamiento” según el diccionario tiene como sinónimos a “sedición, alboroto, alzamiento, sublevación”. ¿Eso es lo que propone el cristinismo por boca de Ishii? ¿Eso propone Navarro?
Con libertad se puede hacer un periodismo bueno, malo o regular. Eso lo juzgará la gente. Pero sin libertad, lo único que se puede hacer es propaganda. Muchos creen que el principal insumo del periodismo son las noticias. Y no es cierto. Nuestro principal insumo es la libertad.
Lo primero que hacen las dictaduras como Venezuela y Cuba es amordazar, censurar y perseguir al periodismo. Lo primero que hacen las autocracias feudales como Santa Cruz y Formosa es intentar domesticar y hacer arrodillar a los periodistas independientes que no se alquilan ni se venden. Desde el regreso de la democracia en 1983 nadie agredió tanto a los medios de comunicación y a sus trabajadores como el cristinismo. Utilizaron todos los mecanismos conocidos de hostigamiento a la prensa libre e inventaron algunos porque son muy creativos para el mal. Hasta la llegada de Néstor y Cristina nadie había extorsionado a los anunciantes privados. Los obligaron a retirar publicidad en los grandes medios para que apoyaran a los que tenían puesta la camiseta de Cristina. Pasó mucho esto. El caso más recordado fue el de los supermercados y sus grandes ofertas de fin de semana.
Utilizaron la pauta publicitaria con una ferocidad nunca vista. Castigaron con el látigo a los que no se disciplinaron y premiaron con su generosa billetera a los alcahuetes del poder. Expulsaron de los medios del estado todo vestigio de pluralismo y los convirtieron en unidades básicas que adoctrinan todo el tiempo. Ejemplos sobran en los cuatro gobiernos kirchneristas.
Juzgaron en una plaza pública al estilo mussoliniano a distintos periodistas, colgaron afiches con sus caras e incitaron a los chicos a que los escupieran, dispararon misiles de mentiras todos los días, contra cronistas que se negaron a sumarse a la comparsa K.
Recurrieron a la acción directa y a los escraches de patotas que fueron a la puerta de los canales y las radios a intimidar periodistas. A muchos les pegaron palizas inolvidables y fabricaron tanto odio como nunca antes desde 1983. Delirantes ineficientes como Axel Kicillof han llegado a decir que los periodistas somos hinchas del Covid y queremos que la gente se muera. ¿Se puede apelar a semejante bajeza?
El líder judicial de este proyecto autoritario, Eugenio Zaffaroni, funcionario de dos dictaduras y dueño de departamentos donde se ejercía la prostitución, llegó al extremo de calificar a los periodistas que no eran de su gusto como “terrorismo mediático”. Otro sujeto de ese palo, llegó a proponer un tribunal para juzgar a los periodistas como si fuéramos genocidas: “La Conadep del periodismo”, vomitó para bautizar su idea. También utilizaron la AFIP y los espías estatales para amenazar y tirar carpetazos contra los que no se subordinaron.
Los periodistas que amamos y tratamos de honrar este oficio, no defendemos camisetas partidarias ni dirigentes. No somos ni debemos ser el soporte de ningún político. Ni de Cristina ni de Macri ni de nadie. El motor que nos mueve es la búsqueda de la verdad. Nosotros defendemos valores: la democracia, la paz social, los derechos humanos, la independencia de los poderes, la honestidad, el mérito, la igualdad de oportunidades, la seguridad para trabajar y vivir con tranquilidad. Eso defendemos. Aunque Cristina y sus esbirros vengan degollando.